El BCE y la Fed agotan sus municiones

Se esperan más estímulos monetarios que solo calmarán temporalmente a los mercados, dicen analistas; la solución al problema de deuda en la eurozona y al déficit fiscal en EU se ve lejana, anticipan.
dolar euro  (Foto: Thinkstock)
Isabel Mayoral Jiménez
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

Los mercados financieros están ávidos de más estímulos monetarios por parte de los bancos centrales de Estados Unidos (Fed) y Europa (BCE), lo que puede calmar a los nerviosos inversionistas, pero son medidas que van a funcionar poco para resolver la crisis actual, advierten analistas.

Ante el precipicio fiscal en EU y la crisis de deuda en Europa, "esperamos que todo lo que tiene que ver con estímulos monetarios no sólo se va a extender, sino que se va a acentuar", precisó Eduardo Ávila, subdirector de Análisis Económico de Monex Grupo Financiero.

El analista consideró que habrá más bajas en las tasas de interés en algunos países y más estímulos monetarios. "Vamos a ver que los bancos centrales intensificarán sus estímulos para darle tranquilidad a los mercados, no para solucionar los problemas que enfrentan sus economías", indicó.

QE3 y LTRO en puerta

El subdirector de Estrategia de Renta Fija de Análisis Santander, Salvador Orozco, también prevé mayores estímulos monetarios.

"Como está la situación mundial hay una probabilidad muy alta de que el BCE anuncie el próximo miércoles nuevos programas de inyección de liquidez (operaciones de refinanciación a largo plazo LTRO por sus siglas en inglés), mientras que la Fed probablemente aplique un QE3 el 13 de septiembre, lo que dependerá del PIB que se dé a conocer este viernes, entre otros datos económicos", refirió.

"A medida que ingresemos en el segundo semestre de 2012, los políticos estarán dispuestos a ejecutar exactamente las mismas políticas: estímulo fiscal, expansión de los balances de los bancos centrales y tasas de interés más bajas", dijeron por su parte los estrategas de Saxo Bank.

Sin embargo, el resultado será peor que en la primera ocasión. "Podríamos estar frente a buenas noticias si finalmente y sin demora llegamos a la conclusión de que sencillamente no va a funcionar. En la historia de las finanzas, sólo los fracasos traen cambios y nuevos comienzos", destacaron.

El presidente del BCE, Mario Draghi, se comprometió este jueves a hacer todo lo necesario para proteger a la zona euro de un eventual colapso, incluso tomar medidas para reducir los altos costos de financiación que enfrentan los gobiernos.

"Dentro de nuestro mandato, el BCE está listo para hacer todo lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será suficiente", dijo en un discurso a inversionistas en Londres.

Europa, ante problemas de solvencia

El subdirector de Análisis Económico de Monex Grupo Financiero, Eduardo Ávila, consideró que el problema que enfrenta Europa no es de liquidez, sino de solvencia, ya que en la región no hay dinero para pagar.

"Los bancos centrales prestarían dinero para que no hubiera una disrupción en los mercados, por si no hay recursos y (un inversionista) quiere vender tenga dinero para hacerlo".

Puntualizó que la inyección de recursos sería una medida para tranquilizar a los mercados financieros.

Si España ya no soporta más financiamiento y pide un rescate, posiblemente se movilizaría mucho más rápido el BCE y el FMI para tratar de dar ese apoyo y podrían venir medidas complementarias como inyecciones de liquidez para que los mercados no tengan tanta turbulencia, indicó.

Como el problema en la eurozona es de solvencia, los países tienen que mejorar su capacidad de pago y para eso tienen que sanear sus finanzas públicas, recortar gastos aumentar impuestos y ser más eficientes; todas estas cosas le pegan al crecimiento económico, que es un proceso lento, pero eventualmente ayudaría a que el crecimiento en el mediano plazo mejore.

En el caso de EU, se ve que los estímulos monetarios se están agotando. "Hay mucha liquidez, ya aplicaron muchos estímulos monetarios y la economía no arranca, está muy vulnerable y el gran problema es que esa liquidez ya no sirva de nada", dice Ávila.

"El BCE no tiene forma de cómo intervenir de manera directa comprando deuda, es decir, emitiendo euros y estar financiando los desequilibrios de las economías, Alemania no quiere que eso suceda y están en ese estira y afloje (...) no veo otra más que inyección de liquidez, que ayudaría a los mercados financieros, pero qué tanto esto podría bajar a la economía real ese es donde hay serias dudas".

Advierte que el margen de maniobra que tienen los bancos centrales cada vez está más limitado. Las tasas de interés han bajado fuertemente, ha habido intervenciones incluso en el mercado de cambios o más bien una acumulación de saldos muy importante, expone el economista de Análisis Santander.

"Sin duda (más inyecciones de liquidez) no ayudarían a resolver el problema, quitarle toda la presión que hoy por hoy tienen los mercados de deuda soberana, porque si siguen aumentando los rendimientos España e Italia estarían en más aprietos y tendrían que pedir un rescate, el problema es que se necesita mucho dinero", subraya.

Falta de acción de políticos europeos

A la hora de analizar una crisis como la bancaria y de deuda soberana de la Unión Europea, entra en juego un modelo formado por tres fases: negación, protesta y mandato por el cambio.

Peter Garnry, Estratega de Renta Variable de Saxo Bank, explica que la Unión Europea permaneció estancada en la primera y en la segunda fase de la crisis, sin haber llegado a un mandato por el cambio.

"Estamos destinados a vagar entre la negación y la protesta durante un tiempo más. Sin embargo, en algún momento entre el tercer o cuarto trimestre, está la esperanza de que la ausencia de planes nos conduzca hacia el cambio real".

La falta de acción en Asia, Europa y en EU observada en esta última época, aumenta las posibilidades de que todo esto ocurra dado que la apuesta a doble o nada producto de alargar y disimular se agotará pronto.

En su opinión, aunque las perspectivas a corto plazo para la crisis pueden parecer espantosas, el mandato por el cambio debería ser algo bueno, ya que probablemente traería una recuperación sólida, sostenible y en forma de "V" partiendo de mínimos, que contrastaría drásticamente con el malestar actual.

Desde una perspectiva macroeconómica, esta crisis tiene una solución sencilla: dotar a la microeconomía de incentivos para invertir y producir y aceptar que un plan de crecimiento tiene que estar necesariamente respaldado por programas de seguridad y educativos, un sistema sanitario justo, mercados de capitales con liquidez e impuestos razonables.

Hasta ahora, los políticos están haciendo lo contrario: incrementar la regulación, los impuestos y la austeridad y reducir el gasto en salud y educación. "Espero que el mandato por el cambio llegue pronto a nuestras desgastadas economías y sociedades, ya que atrasarlo sería una forma definitiva de negación."

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