El BCE necesita cambiar de estrategia

El presidente de la entidad, Mario Draghi, se ha declarado en contra de nuevas compras de bonos; el banco podría unirse con el Fondo Europeo de Estabilidad para solucionar las deudas soberanas.
BCE bonos estrategia  (Foto: Archivo)
Ralph Atkins
Financial Times -

Al igual que un escritor de novela policíaca, Mario Draghi es bueno para crear suspenso y una sensación de "¡Caray! ¿Cómo vamos a resolver esto?". En diciembre, cuando la zona euro enfrentó su colapso más reciente, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) sorprendió a los mercados al proporcionar préstamos ilimitados de tres años al sistema financiero de la región. Los expertos esperaban un programa gubernamental renovado de compra de bonos.

Ocho meses después, los efectos alentadores de las operaciones de refinanciamiento a más largo plazo (LTRO, por sus siglas en inglés), mediante las cuales el BCE bombeó más de 1 billón de euros a los bancos, se han desvanecido. La semana pasada, los rendimientos de los bonos españoles a dos años en un punto subieron por encima del 7%, un máximo de la era del euro.

Un día después, Draghi dio un fuerte indicio de que estaba planeando otro giro para la crisis de deuda de la eurozona. "Bajo nuestro mandato, el BCE está dispuesto a hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y créanme, será lo suficiente", dijo en una conferencia en Londres.

De nuevo, es poco probable que el actual instrumento de compra de bonos del BCE sea su arma favorita, al menos en su forma actual. Después de hacerse cargo de la presidencia del BCE en noviembre, Draghi concluyó que el Programa para los Mercados de Valores (SMP, por sus siglas en inglés) -lanzado en mayo de 2010 por Jean-Claude Trichet, su antecesor- fue un grave error.

Aunque el BCE adquirió 212,000 millones de euros en bonos gubernamentales de la eurozona afectados por la crisis, los inversores estaban lejos de estar intimidados. En cambio, la oposición al programa por parte del conservador Bundesbank de Alemania puso en tela de juicio el compromiso del BCE de reducir los rendimientos de los bonos.

Y algo casi tan malo ante los ojos de los críticos del BCE fue que el banco puso en peligro su independencia política con sus tejemanejes con los gobiernos de la eurozona. Hace un año, el SMP fue ampliado para incluir la deuda del Gobierno italiano y español; sólo para que Silvio Berlusconi, el primer ministro de Italia en aquel entonces, no cumpliera con los compromisos de reforma garantizados por Trichet.

Esa experiencia explica por qué, en diciembre, Draghi optó por los LTRO a tres años; proporcionar liquidez a los bancos a cambio de una garantía era claramente el trabajo de un Banco Central. El SMP no era "ni eterno ni infinito", dijo el presidente del BCE entonces, dejando en claro su objetivo de desaparecerlo tan pronto como fuera posible.

Si el SMP fuera reactivado ahora durante un período limitado, los inversionistas simplemente verían una oportunidad de venta. Otros eventos han reducido aún más su atractivo. A principios de este año, el BCE se dio a sí mismo una jerarquía 'senior' en los mercados de bonos, al negarse a tomar parte en una amortización de la deuda pública griega. Eso ha creado temores de que podría tener prioridad en futuras reestructuraciones.

Por lo tanto, se requiere algo distinto esta vez. Una opción discutida propone que el BCE actúe junto con el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) -un fondo de rescate de la Unión Europea- que se uniría a la intervención del mercado de deuda soberana después de imponer condiciones a los gobiernos. En otras palabras, la FEEF podría hacer el trabajo sucio de lidiar con los políticos. Pero el BCE, con su armamento ilimitado, todavía tendría que aportar la mayor parte de la fuerza.

El BCE es responsable de la aplicación efectiva de su política monetaria. Pero, con las tasas de interés de la eurozona tan divergentes, eso claramente no está sucediendo. Los temores acerca del financiamiento de los bancos han disminuido con los LTRO, dijo Draghi la semana pasada: "Nos ocupamos de eso" (aunque es de suponer que más LTRO de tres años son posibles). Por el contrario, cuando el problema era la falta de capital, había poco que el BCE pudiera hacer: Los gobiernos habrían tenido que asumir la responsabilidad.

Pero Draghi identificó otra dimensión que pesaba en el rendimiento de los bonos gubernamentales afectados por la crisis: la 'convertibilidad' del riesgo, el de que una posible ruptura de la eurozona conduzca a la reconversión en otra moneda más débil.

El reconocimiento del presidente del BCE de que esos posibles resultados catastróficos están pesando en los precios del mercado podría allanar el camino para una audaz respuesta correspondiente, como un inequívoco compromiso del BCE de hacer "lo que sea necesario" para reducir los rendimientos de los bonos, tal vez por debajo de un nivel o límite predeterminado.

Sin embargo, Draghi ha dejado muchas preguntas sin respuesta. ¿Superará el BCE el problema 'jerárquico' de un renovado programa de compra de bonos al tomar finalmente pérdidas en sus bonos griegos? ¿Cómo mantendrá al Bundesbank de su lado, o al menos cómo evitará que debilite la credibilidad de cualquier intervención del BCE? ¿Tratará de alguna manera de distinguir entre primas de 'convertibilidad' y otros factores que impulsen los rendimientos de los bonos?

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

La naturaleza improvisada de sus comentarios de la semana pasada -antes de la decisión de política monetaria del BCE el jueves- sugiere que Draghi estaba tratando de convencer a algunos miembros de su consejo de gobierno a sumarse a un plan para el cual él no había obtenido aún apoyo suficiente.

¿Significa esto que la decisión podría retrasarse? ¿Tendrán los políticos que actuar primero, por ejemplo, en los acuerdos con España? La reunión de mañana nos tendrá mordiéndonos las uñas.

Ahora ve
Errores que cuestionan la reputación de Apple, la marca más valiosa del mundo?
No te pierdas
×