Wall Street, en vilo por Bernanke

Los mercados esperan que el presidente de la Fed dé señales de un QE3 en la reunión en Jackson Hole; sin embargo, con las cifras mixtas de julio es difícil encontrar una opción que impulse la...
bernanke jackson hole  (Foto: Archivo)
Annalyn Censky
NUEVA YORK -

El Banco de la Reserva Federal de Kansas celebra cada año una reunión con las principales mentes económicas del mundo cerca del pequeño pueblo de Jackson Hole, en el estado de Wyoming.

La reunión a la que sólo se asiste por invitación suele causar revuelo y es observada de cerca por inversionistas, economistas y periodistas. El presidente de la Reserva Federal estadounidense, Ben Bernanke, ha utilizado ese escenario para hacer algunos anuncios cruciales en el pasado. Pero quienes han estado antes en la célebre reunión de Jackson Hole no esperan mucho de Bernanke cuando presente su discurso el próximo 31 de agosto.

Allen Sinai, principal economista global de Decision Economics y asiduo de la reunión durante los últimos 20 años, opina que la gente "se sentirá decepcionada" si creen que Bernanke dará la señal de que la Fed está lista para lanzar una tercera ronda de flexibilización cuantitativa o QE3.

"No creo que él vaya a decir nada nuevo", coincide Catherine Mann, profesora de finanzas en la Universidad de Brandeis y ex economista de la Fed que ha asistido a la reunión en dos ocasiones.

Wall Street tiene altas expectativas de que Bernanke haga una declaración audaz sobre la política futura.

Después de todo, Bernanke aprovechó su discurso de Jackson Hole en 2010 para insinuar una segunda ronda o QE2. Muchos esperan que la Fed pronto implemente una tercera ronda de compras de activos para impulsar aún más la economía, y como efecto secundario, propulsar al mercado de valores.

Pero aquí está el problema: La última serie de informes económicos es tan heterogénea que ha confundido el panorama para la economía y podría dificultar que la Fed justifique cualquier cambio importante en la política.

En lo que respecta a los datos positivos, la contratación aumentó significativamente en julio, las ventas minoristas subieron por primera vez en cuatro meses, y los precios de las viviendas han ido subiendo. Sin embargo, la tasa de desempleo se elevó, las ventas de casas nuevas y existentes han disminuido y el sector manufacturero se contrajo.

"Las señales han sido mixtas, por lo que es difícil saber lo que está pasando", señala Mark Gertler, economista de la Universidad de Nueva York que ha escrito artículos con Bernanke y ha presentado sus investigaciones en Jackson Hole. "Estamos en una especie de zona gris. Creo que Bernanke argumentará que la economía está teniendo un pobre desempeño, pero es difícil saber a ciencia cierta en qué dirección se dirige".

Los datos económicos seguirán fluyendo -incluido el informe laboral de agosto- entre el simposio de Jackson Hole y la próxima reunión de la Reserva Federal, programada para concluir el 13 de septiembre. ¿Podrían esos números influir en la decisión de la Fed? Posiblemente.

La Fed ya ha hecho todo lo posible para ampliar la oferta de dinero y estimular la economía. Dado que las tasas de interés han oscilado apenas por encima del 0% desde finales de 2008, parece que el costo del crédito no es el problema que está frenando a la economía estadounidense.

Los economistas culpan más bien a la crisis de deuda de Europa, a una gradual desaceleración global, y a la incertidumbre acerca de los impuestos y el gasto federal en Estados Unidos como los factores que refrenan a empresas y consumidores.

Bernanke quizá se centre en esos temas en lugar de señalar cualquier acción futura de la Fed, afirma Mann. "No va a haber datos suficientes para que él diga nada nuevo", agrega.

"Es posible que haga alguna referencia a la desaceleración del crecimiento mundial, los crecientes desafíos de Europa y la desaceleración de la economía del país como consecuencia de la incertidumbre asociada con el precipicio fiscal".

En ese caso, el discurso de Bernanke podría ser muy similar al del año pasado, cuando habló de cómo la crisis en Europa y los debates del techo de deuda en Estados Unidos obstaculizaban el crecimiento.

En aquel entonces, Bernanke instó al Congreso a diseñar políticas fiscales y programas de gasto de una forma que pudiera "estimular las inversiones para la cualificación de nuestros trabajadores, la formación de capital privado, promover la investigación y el desarrollo, y proporcionar la infraestructura pública necesaria".

Asimismo, pidió a los legisladores abordar las finanzas del Gobierno a largo plazo, que podrían "salirse de control" conforme la población envejeciera y los costo de la sanidad aumentaran.

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A pesar de sus reiterados recordatorios en audiencias y discursos, el Congreso ha hecho muy poco desde entonces para seguir el consejo de Bernanke.

"El principal problema de la Fed es el Congreso", advierte Gertler. "Confío plenamente en que Bernanke dará un buen discurso y diga que la Fed hará todo lo que pueda, pero no es un sustituto de la política fiscal responsable. Probablemente pida que el Congreso se esfuerce y actúe con responsabilidad. Buena suerte con eso".

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