La Fed ignorará pelea Obama-Romney

Un impulso económico por parte de la entidad se politizaría, pero eso no la ha detenido otros años; Ben Bernanke ha logrado mediar entre su militancia republicana y sus decisiones en la Reserva.
bernanke  (Foto: CNN)
Annalyn Censky
NUEVA YORK -

A la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos le quedan sólo dos reuniones antes de la elección presidencial. ¿Se atrevería a cambiar sus estrategias en medio de un clima político tan tenso? La respuesta es: sí, probablemente.

El profesor de economía en la Universidad de Delaware, Burton Abrams, ha estudiado a los últimos seis presidentes de la Reserva Federal.

Aparte de un caso evidente durante la presidencia de Richard Nixon, ha encontrado poca evidencia de que las elecciones presidenciales influyan en la Reserva Federal.

En el caso que rompe la norma, la cintas grabadas de Nixon demuestran que el mandatario presionó al entonces presidente de la entidad, Arthur Burns, para estimular la economía en vísperas de las elecciones de 1972. Burns se resistió al principio, pero finalmente cedió a las demandas de Nixon.

"Arthur Burns era un acérrimo republicano, más susceptible a la presión de Nixon de lo que normalmente podría ser el caso. Ben Bernanke (actual presidente de la Fed) no sería un buen candidato para caer en esa trampa. Él no tendría ninguna lealtad partidista a la administración Obama por encima y más allá de aplicar la política monetaria que juzgue oportuna", comenta Abrams.

Bernanke no ha jugado en ninguno de los dos bandos, ni siquiera el suyo. Siendo un republicano designado originalmente por el presidente George W. Bush, Bernanke enfrenta fuertes críticas de los conservadores en el Congreso, incluidas amenazas de "fiscalizar" el proceso de toma de decisiones de la Fed (a pesar de que sus libros financieros ya están auditados) y restringir su mandato.

A pesar de estas amenazas, Bernanke ha procedido con políticas no convencionales para estimular la economía. Y el viernes dejó entrever que más políticas de ese tipo pueden estar por caer.

Al hablar en la reunión de Jackson Hole, Bernanke describió la economía como "obviamente lejos de ser satisfactoria."

Citó en particular el débil mercado laboral, como una "grave preocupación" que causaba "un enorme sufrimiento y desperdicio de talento humano."

Reiteró el compromiso de que la Fed "suministrará un nuevo estímulo en política monetaria según sea necesario para promover una recuperación económica más fuerte".

Esos comentarios fueron vistos como la señal más sonora hasta ahora de que la Reserva Federal se está inclinando hacia un mayor estímulo, ya sea en forma de compra de bonos (flexibilización cuantitativa o QE) o comprometiéndose a mantener bajas las tasas de interés en el futuro.

Si el Banco Central estadounidense pone en marcha uno de esos programas en su próxima reunión del 12 y 13 de septiembre, seguramente impulsará el mercado de valores y será visto por los críticos como un intento para ayudar al presidente Obama a ganar la reelección.

"Por supuesto, esta señal de una QE emitida por el presidente Bernanke será rápidamente tachada por una retórica libertaria de derechas como un indicador más de que la Fed se ha politizado", advierte Cornelius Hurley, ex consejero de la Junta de Gobernadores de la Fed y hoy director del Center for Finance, Law and Policy de la Universidad de Boston.

Dicho esto, si la Fed hace justo lo contrario, Bernanke podría ser visto como alguien que cede a la presión del partido republicano, y del mismo modo, que no respeta el mandato legal de la Fed de maximizar el empleo.

De llegar Mitt Romney a la presidencia, el republicano ya ha dicho que reemplazará a Bernanke, cuyo segundo periodo como presidente expira en enero de 2014. Y si los republicanos también ganan el Senado, la iniciativa que exige "auditar a la Fed" tendrá una mayor probabilidad de convertirse en ley, una perspectiva que Bernanke ha calificado de "escenario de pesadilla."

"Si la Fed no hace nada, se le tachará de ceder a intereses políticos, si actúa, también será acusada de politización", opina el decano de la Escuela Ford de Política Pública de la Universidad de Michigan, Susan Collins.

"Se les acusará de politización sin importar lo que hagan, y creo que eso pasa antes de una elección importante", indica.

Sobre el mismo punto, los antiguos miembros de la Fed opinan que es poco probable que Bernanke considere el factor de la presión política en su decisión.

"El presidente ha hecho lo más que puede para tomar decisiones basadas en su juicio para lo que es mejor para la economía", señala Randall Kroszner, quien fuera gobernador de la Reserva Federal desde 2006 hasta 2009 y actualmente es profesor en la Booth School of Business de la Universidad de Chicago.

"Esa es la reflexión clave, y si una acción debe ser emprendida en un momento políticamente delicado, creo que va a ejecutarla independiente de la situación política", estima.

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