Burbuja de préstamos amenaza a la Fed

El inversionista Bill Gross asegura que una QE3 afectaría a los intereses de los préstamos; los bancos podrían entrar a una espiral de hipotecas para tratar de recuperar ganancias, asegura.
bill gross  (Foto: Cortesía Fortune)
Stephen Gandel
NUEVA YORK -

El punto principal de los esfuerzos de la Reserva Federal (Fed) por bajar las tasas de interés es aumentar los préstamos. Así que, si el plan del presidente de la Fed, Ben Bernanke, termina haciendo justo lo contrario -que los bancos cierren la llave en lugar de repartir más dinero-, eso sería un gran problema.

Pero eso es lo que el gurú de los bonos Bill Gross teme que sea el resultado final de los controvertidos programas de flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) de compra de bonos de la Fed, de los cuales Bernanke luce cada vez más propenso a lanzar una nueva ronda este otoño.

En su carta mensual a los inversores, Gross, quien es cofundador de la firma de administración de activos Pimco y gestor del mayor fondo de inversión en el mundo, dice que las políticas de la Fed han hecho que pedir prestado sea tan barato que prestar ya no tiene sentido para los bancos.

Toma como ejemplo a Bank of America. En la actualidad, el banco está pagando a los inversores de bonos 3.99% cuando toma prestado dinero durante 10 años. Sin embargo, la tasa promedio para una hipoteca fija a 30 años fue de 3.53% recientemente. Lo que significa que el endeudamiento por hacer préstamos para vivienda, que es en teoría lo que hace un banco, ya no tiene sentido para Bank of America a menos que quiera perder dinero.

Así no es exactamente cómo funciona. Los bancos sacan un buen negocio del dinero que prestan a los depositantes, a quienes pagan poco o ningún interés. Lo que es más, la mayoría de los prestamistas no mantienen hipotecas. En cambio, las venden a Fannie Mae o a Freddie Mac, que pueden pedir prestado a tasas más bajas, y embolsarse una cuota.

Pero incluso las cuentas de ahorro libres de intereses le cuestan dinero a los bancos. Tienen que construir sucursales, contratar personal, ejecutar sistemas informáticos y establecer cajeros con el fin de atraer a los depositantes. Y a medida que las tasas de interés caen a mínimos históricos, el diferencial entre esos costos fijos, que no caerán junto con las tasas de interés, y lo que puede ganar un banco a partir de un préstamo se vuelve mínimo.

Según los datos publicados recientemente por la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés), los márgenes de interés neto de los bancos, que representan la diferencia entre lo que pagan los bancos por conseguir el dinero y lo que ganan cuando lo prestan, se ha reducido hasta 3.5% desde un máximo reciente de 3.8% a principios de 2010. Esa cifra se encuentra por debajo de un promedio de casi 30 años de 3.6%. El margen de interés neto actual es aún menor para los grandes bancos, en 3.4%, lo que refleja una vez más lo costoso que es tener todas esas sucursales.

El resultado: Una mayor caída en las tasas de interés, que es lo que Bernanke parece querer, no hará que los bancos presten más. En cambio, según Gross, los bancos prestarán menos, cerrando las sucursales y cajeros automáticos que les está costando tanto dinero mantener.

"Por el actual naufragio tal vez podamos culpar a la Fed y a otros bancos centrales", escribió Gross a los inversores.

El punto de Gross es válido. Las ganancias de la banca bien podrían ser el defecto del plan de Bernanke. Pero esa no es la única opción.

La semana pasada, por ejemplo, el mayor banco independiente de Nueva Jersey, y uno de los prestamistas más conservadores del país, Hudson City Bancorp (HCBK) se vio obligado a ser vendido a un rival. El banco dijo que las bajas tasas de interés estaban dificultando que el banco obtuviera ganancias. Sin embargo, antes de vender, los ejecutivos elaboraron un plan para contratar a 200 agentes de crédito y aumentar drásticamente los préstamos.

El plan fue finalmente vetado, pero se puede apreciar cómo otro banco en una situación similar, ganando menos dinero por cada préstamo, podría decidir hacer más préstamos para compensar la diferencia de resultados. Si suficientes bancos tomaran ese camino, Bernanke conseguiría lo que quiere: Más préstamos.

En efecto, no parece haber ninguna señal de que los bancos estén reduciendo los préstamos. De acuerdo con Birinyi Associates, el monto en dólares del total de préstamos pendientes de los bancos comerciales es sólo 2.8% más bajo que el máximo histórico registrado en agosto de 2008, y es el nivel más alto que ha registrado en cuatro años.

Es más, no está claro que la baja rentabilidad provoque que los bancos reduzcan sus préstamos. Por ejemplo, los márgenes de interés neto de los bancos cayeron 21% entre 2002 y 2007. Sin embargo, los préstamos bancarios aumentaron 52% durante ese período.

Gross argumenta que, si los bancos aumentaran los préstamos de todos modos, a pesar de las menores ganancias, los bancos estarían tomando más riesgos de lo que conseguirían compensar. Pero eso no ha detenido a los bancos en el pasado.

Así que, la pregunta es si los bancos, y los reguladores, han aprendido la lección. Si no es así, Bernanke podría terminar tapando una burbuja de crédito con otra.

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