Merkel rechaza nuevo supervisor bancario

La canciller alemana desaprobó la rápida creación de un supervisor bancario paneuropeo; llamó a establecer un regulador creíble.
Merkel  (Foto: CNN)
ESTOCOLMO (CNN) -

La canciller alemana Angela Merkel advirtió este lunes que no se debe crear apresuradamente un nuevo supervisor bancario paneuropeo bajo el paraguas del BCE y dijo que es más importante establecer un regulador creíble que cumplir la meta que se impuso Europa para enero. Merkel dijo que espera que se acuerde antes de final de año un proceso para una coordinación política más estrecha y una mayor responsabilidad dentro de la zona euro.

"Hay medidas que debemos tomar. Como esta crisis debe solucionarse políticamente, debemos hacer lo que no hicimos lo suficiente cuando se introdujo el euro, es decir, una mayor coordinación y responsabilidad", expresó en rueda de prensa.

Merkel señaló que la zona euro necesita los mecanismos para ayudar a los países que no son lo suficientemente competitivos.

Hablando en su tradicional conferencia de prensa de verano en Berlín, aplazada este año para permitir que el Tribunal Constitucional primero falle sobre el nuevo fondo de rescate europeo, Merkel también expresó su apoyo a la decisión del presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, de comprar los bonos de los estados en problemas.

La iniciativa de Draghi, el dictamen de la corte de Karlsruhe a favor del fondo de rescate y el buen desempeño de los partidos que defienden el euro en unas elecciones holandesas de la semana pasada se combinaron para beneficiar a los mercados, impulsando al euro al máximo de cuatro meses contra el dólar.

Merkel se presentó calma y confiada durante el encuentro informativo, de una hora y media, donde reporteros alemanes e internacionales le preguntaron sobre la crisis del euro, sus esperanzas de reelección, las protestas en el mundo árabe, Irán, Siria y la política energética.

La líder alemana de 58 años de edad ofreció una robusta defensa de su ministro de Finanzas Wolfgang Schaeuble, quien, en un encuentro con sus contrapartes europeos en Chipre el fin de semana, minimizó las expectativas de que un nuevo organismo de supervisión de los bancos vaya a estar en pleno funcionamiento en el inicio del 2013.

"No es cuestión de presentar algo tan pronto como sea posible, que además terminará sin funcionar, sino de recuperar la credibilidad", dijo Merkel a los reporteros.

Sostuvo que es "bastante improbable" que el organismo esté operativo para el 1 de enero, al afirmar que es mejor ir "un poco más lento" para asegurar un regulador de alta calidad.

Merkel también descartó la noción de que los bancos en dificultades puedan ser capaces de acudir al nuevo fondo de rescate de la zona euro, el Mecanismo Europeo de Estabilidad, para tener asistencia directa antes de que el nuevo supervisor esté en marcha.

La creación de un regulador bancario paneuropeo debe ser aprobada por los 27 Estados miembros de la UE. El plan apunta a romper el vínculo entre los bancos en problemas y los gobiernos endeudados, una interdependencia que ha exacerbado la crisis que ya lleva tres años.

Si bien Alemania fue una fuerza central detrás de la idea en una cumbre de la UE en junio, luego ha advertido en contra de sobrecargar al BCE con nuevas tareas demasiado pronto.

Por ejemplo, Berlín resiste los planes de la Comisión Europea para dar al BCE la responsabilidad de monitorear a los 6,000 bancos del bloque, en parte debido a que quiere retener la supervisión primaria de los bancos regionales y cooperativos alemanes.

Merkel también abordó las críticas al programa de compras de bonos de Draghi que planteó el presidente del banco central alemán, Jens Weidmann, diciendo que su ex asesor económico tenía derecho a expresar sus opiniones acerca de la estrategia en la crisis.

El ministro Schaeuble, en lo que fue visto como un ataque directo contra Weidmann, dijo a un diario alemán el fin de semana que el debate público sobre el plan de compras de bonos generaba riesgos de dañar la confianza en el BCE.

Merkel ha tenido que caminar por una línea delgada, defendiendo al mismo tiempo a Weidmann, cuyas críticas son compartidas por muchos alemanes, y apoyando las políticas de Draghi, que han calmado a los mercados y reforzaron la confianza en la resolución de la crisis.

Merkel dijo en conferencia de prensa el lunes que no tenía motivos para creer que el BCE estuviera violando su mandato con las compras de bonos, una medida que según dijo Weidmann, rompe el tabú del financiamiento a los estados.

La canciller dijo que Alemania no sólo está centrada en la reducción de la deuda y del déficit sino que también intenta potenciar el consumo doméstico para ayudar a contener la crisis de la zona euro.

La coalición de centro derecha de Merkel está siendo criticada en algunos países europeos por poner un gran énfasis en las medidas de austeridad para reducir la carga de deuda de la zona euro en un momento de desaceleración económica.

"Alemania está realizando una política que no sólo está orientada al ahorro del dinero, también procura estimular el consumo doméstico", dijo Merkel en rueda de prensa.

La canciller agregó que era importante reducir deuda porque los inversores temen que no se devuelva el dinero.

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