QE en Europa, ¿solución a la crisis?

El Banco Central Europeo debe ir más allá e implementar una ronda de flexibilización como la de EU; la medida aportaría un estímulo más inmediato que el incierto programa de compra de bonos.
BCE euro  (Foto: AP)
Wolfgang Münchau
Financial Times -

Cuando me enteré de la noticia de una nueva ronda de flexibilización cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) en Estados Unidos la semana pasada, mi primer pensamiento fue que Mario Draghi debería haber hecho lo mismo.

En cambio, el presidente del Banco Central Europeo (BCE) optó por un programa condicional de compra de bonos con una incierta fecha de inicio. Mientras tanto, la vacilante economía de la eurozona necesita un estímulo monetario mucho más decidido, y lo necesita ya.

Por el momento, el proceso de resolución de la crisis de la eurozona se siente bien porque ninguno de los posibles accidentes de este mes ocurrió. El Tribunal Constitucional alemán se eliminó a sí mismo de la ecuación. Qué alivio. Los votantes holandeses reeligieron a su Gobierno y rechazaron la tentación de la propaganda populista. Draghi hizo lo que se esperaba. Y aunque la situación económica en los Estados miembros está empeorando, los políticos parecen incongruentemente optimistas. No habían tenido tanta suerte en mucho tiempo. El programa de Transacciones Monetarias Directas (OMT, por sus siglas en inglés) del BCE les dio un descanso.

Pero ya se está alzando un problema que pronto podría destruir la credibilidad del OMT. Mariano Rajoy sigue enviando mensajes confusos y contradictorios sobre si Madrid solicitará ayuda del programa.

El BCE lo dejó fácil para el primer ministro español. Para calificar al OMT, todo lo que el Gobierno español tiene que hacer es solicitar la llamada Línea de Crédito con Condiciones Mejoradas (ECCL, por sus siglas en inglés); un programa minimalista con condicionalidad limitada.

Mario Monti, el primer ministro de Italia, ha dicho que Roma no solicitará ayuda del programa antes de sus elecciones. He escuchado al más alto funcionario de la Unión Europea (EU) admitiendo abiertamente que tal vez nadie solicitará la ayuda y el BCE nunca tendrá que comprar un solo bono. Si el sentimiento del mercado es lo suficientemente positivo, según este argumento, las cosas podrían resolverse por sí solas.

Por lo tanto, ¿realmente quieren hacer que el OMT parezca un truco de confianza barato? No creo que esa fuera la intención de Draghi, pero si ligas un programa de compras de bonos del BCE a un proceso político, ésa podría ser una consecuencia no deseada.

Cuando Jyrki Katainen, el primer ministro finlandés, visitó Madrid la semana pasada, no dio la impresión de que tuviera prisa por presionar a Rajoy para pedir un rescate. La canciller de Alemania, Angela Merkel, no parece tener esa postura tampoco. Políticamente, es más fácil para ella no tener que pedir al Bundestag (Parlamento Federal) que vote sobre un programa español. Para Rajoy es más fácil no tener que aceptar ninguna condición impuesta por el Bundestag.

Monti quiere pasar a la historia como el hombre que salvó a Italia, no por pedir limosna a Bruselas. Hay buenas razones políticas que impiden que los políticos electos soliciten ayuda del OMT, pero sin una solicitud, la OMT no puede entrar en vigor. Y no hay manera de que Draghi pueda obligar a los gobiernos a actuar.

La principal lección que he extraído del proceso de resolución de crisis es que no es posible subestimar la complacencia de los políticos europeos.

La idea de que el OMT es suficiente por sí mismo mediante algún efecto mágico de confianza me recuerda lo que pasó después de que el BCE comenzó su programa de liquidez del año pasado. Ese programa también fue seguido de una desaceleración en la toma de decisiones políticas. Yo había previsto que ocurriera lo mismo con el OMT eventualmente, pero no tan rápido.

Supongamos ahora que estoy equivocado y que Rajoy y Monti despertarán en el próximo par de semanas y solicitarán ayuda del OMT, sujeta a una condicionalidad impuesta externamente. ¿Qué hará el BCE cuando un Gobierno italiano recién electo asuma el cargo el próximo año, y decida modificar un poco el proceso de reforma, como los griegos han estado haciendo recientemente? ¿Realmente sancionará el BCE a Italia, arriesgándose a provocar su colapso económico y posiblemente una crisis financiera en Europa?

Como las respuestas a esta pregunta son tan obvias, seguramente debe ser un incentivo para que el electorado y sus representantes electos pongan en evidencia a Draghi, o por lo menos para que lo presionen hasta el límite.

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Por lo tanto, Europa estaría condenada si el OMT funciona y también si no funciona. Draghi tenía razón en su argumento central -que el BCE tiene que reparar los descompuestos mecanismos de transmisión monetaria. Así que ¿por qué no hacer lo que hicieron los estadounidenses?: Comenzar a comprar inmediatamente bonos corporativos y otros valores de renta fija, incluidos los bonos bancarios. En vez de implementar un complejo programa condicional de compras de bonos gubernamentales, el BCE debería proporcionar un estímulo monetario amplio. Y aunque no creo que otro recorte de tasas de interés vaya a hacer una gran diferencia, tampoco hay ninguna razón para demorarlo.

El mayor peligro para la eurozona en estos momentos no es un tribunal de justicia o una elección sino una economía en rápido deterioro. La demanda mundial se está desacelerando, el euro se está fortaleciendo frente al dólar, la política fiscal es procíclica. Un programa de flexibilización cuantitativa habría sido la mejor medida -y posiblemente la única- para detener una crisis que se autorefuerza.

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