China opaca a Brasil e impulsa a México

El país sudamericano pierde aceleración por el menor apetito de Pekín a sus materias primas; México aventaja en competitividad y, aunque lento, crece firme de la mano de la demanda de EU.
coches  (Foto: AP)
CIUDAD DE MÉXICO (CNN) -

México comienza a desplazar a Brasil como el rey de los mercados latinoamericanos por la misma razón que había quedado relegado a un segundo plano en la región: China. Mientras la economía mexicana gana competitividad y crece lento, pero firme de la mano de la demanda de Estados Unidos (donde empieza a robarle mercado a China), Brasil se desacelera por un menor apetito de Pekín por las materias primas.

Por eso los inversores extranjeros de cartera continúan aumentando su exposición a México y reduciendo sus apuestas por Brasil, que es vulnerable al riesgo de una eventual caída más profunda en el ritmo económico chino.

En los primeros siete meses del año, la Bolsa de Sao Paulo recibió un flujo neto de inversión externa de 2,900 millones de dólares, que fue superado por los 3,400 millones que entraron al mercado mexicano, según los bancos centrales de ambos países.

El año pasado, el balance había sido muy distinto: Brasil había captado 7,100 millones de dólares, mientras que México debió absorber la salida de 6,200 millones. Y en el 2010, el mercado accionario paulista había seducido la friolera de 37,700 millones frente a los modestos 640 millones de su par mexicano.

"El inversionista extranjero, que no tiene corazón y no tiene emoción, (...) siempre va donde esté la mejor oportunidad económica y de repente Brasil ya no parece ser la mejor oportunidad", dice Luis Maizel, quien supervisa los 7,000 millones de dólares invertidos por fondos de LM Capital Management.

Desde que China se sumó a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, Brasil disparó su crecimiento montado en lo que parecía una insaciable demanda de la potencia asiática por sus materias primas, mientras las industrias mexicanas luchaban en Estados Unidos contra los productos baratos chinos.

Con un nuevo Gobierno que promete reformas para acelerar el crecimiento, México espera consolidar una tendencia favorable en momentos en que el bajón de Brasil coincide con la menor tasa de expansión de la segunda economía del mundo.

"El péndulo ha oscilado de vuelta a favor de México. Había oscilado demasiado en la dirección opuesta", indica Claudio Brocado, administrador de fondos de Batterymarch Financial Management, quien ayuda a supervisar 5,900 millones de dólares invertidos en acciones de países emergentes.

Muchos esperan que la mayor economía latinoamericana se recupere en los próximos trimestres por el arsenal de medidas del Gobierno para reavivar el crecimiento y por la ola de inversiones en infraestructura para la Copa Mundial de Futbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.

Datos de EPFR Global, que monitorea la actividad de los fondos de inversión, mostraron que la semana pasada Brasil tuvo el mayor flujo entrante para acciones en tres meses, tras la aprobación en China de un plan de infraestructura de 150,000 millones de dólares para reactivar su actividad.

Saliendo de la sombra

Brasil creció a tasas que casi duplicaron las de México en la última década hasta ganarle el lugar como la mayor economía latinoamericana en 2005, convirtiéndose en el país consentido de los mercados.

Pero México empieza a brillar, y no solo por las nubes en Brasil. Mientras la economía se encamina a expandirse más que la brasileña por segundo año consecutivo (algo que no ocurría desde 1999) la competitividad de sus industrias crece.

La brecha en costos laborales frente a China cayó al 7% en 2011 desde el 238% de 2002, según la agencia Moody's. Y los lazos de México con Estados Unidos, que sale de la crisis mejor parado que otros países desarrollados, lo perfilan como una opción menos vulnerable a la tormenta global.

Por eso los productos mexicanos están recuperando espacio en las estanterías estadounidenses. La participación de mercado había caído a 9.5% en 2005 a manos de China, pero se ubicaba en 13% a principios de este año.

Barclays asegura que además de la proximidad con Estados Unidos, México tiene la ventaja de una creciente especialización en sectores de mucho valor agregado, como el automotriz y el de equipo de telecomunicaciones, lo que ha ayudado a las ensambladoras a recuperar terreno frente a China.

Productos grandes pueden tardar entre cuatro y cinco semanas en llegar a Estados Unidos desde China.

Pero la canadiense Bombardier, por ejemplo, puede mandar por camión un Learjet 85 casi terminado desde su planta en Querétaro para ser ensamblado en Kansas en sólo dos días, según el director de calidad de la filial mexicana, Norman Thompson.

Desfavorable exposición

El crecimiento de China de más del 7% anual aún le saca cuerpos de ventaja a Estados Unidos y a México, pero se redujo a casi la mitad desde la crisis y probablemente siga en esos niveles porque Pekín busca una tasa de expansión menos explosiva, aunque más sostenible.

China recortó su demanda de productos primarios. Los envíos de mineral de hierro y petróleo brasileños a su socio asiático, dos de los principales productos que le vende, cayeron 21% y 13% respectivamente en lo que va del año, frente al mismo lapso del 2011.

"Los flujos ahora están siendo impulsados por la percepción de que el vagón de Brasil está muy sujeto a China, que está desacelerándose y cambiando su orientación de una manera que reduce su intensidad en materias primas y energía", manifiesta Frances Hudson, estratega de Standard Life, que tiene unos 260,000 millones de dólares en activos invertidos por el mundo.

La estrategia de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, apunta en parte a reforzar el consumo doméstico con exenciones impositivas y una agresiva política de reducción de las tasas de interés para avivar el crédito.

Pero desde el punto de vista del inversor financiero, la composición del principal índice accionario de Brasil, el Bovespa, no ayuda. Cerca del 40% ligado a empresas que producen materias primas.

En México, en cambio, dos tercios del índice accionario líder, el IPC, está compuesto por papeles vinculados al consumo, como telecomunicaciones, minoristas y bebidas.

Para Claudio Brocado, administrador de fondos en BatteryMarch Financial Management, eso explica en parte por qué el índice IPC ha subido casi 9% este año y se encamina a un nivel récord frente al 7% de ganancia del Bovespa.

"El índice en México es más defensivo. La composición del índice ha favorecido a México en cuanto a desempeño relativo", sostuvo.

Con lo anterior, aludió a las acciones que entregan un dividendo de manera constante y reportan ganancias estables.

Los fondos con el foco de inversión en Brasil tuvieron un retorno promedio del 6.74% en los primeros ocho meses del año, frente a un promedio del 8.17% de los enfocados en México, de acuerdo con datos de Lipper, una empresa de Thomson Reuters.

México muy caro

Brasil todavía representa dos tercios de los 4,700 millones de dólares del fondo latinoamericano que maneja William Landers para BlackRock, pero en los últimos tiempos incrementó su exposición a acciones más vinculadas al consumo en lugar de las que pueden ser afectadas por China.

Landers apunta que la desaceleración china tiene mucho peso en el mercado brasileño, en gran parte por la minera Vale, el mayor exportador de mineral de hierro del mundo.

El precio de las acciones de la brasileña Vale ha caído al ritmo de los precios chinos del metal.

En México, BlackRock escogió apostar a la empresa de bebidas Femsa, propietaria de las tiendas de conveniencia Oxxo, y la gigante de la telefonía celular América Móvil, que se benefician indirectamente de los lazos mexicanos con Estados Unidos.

Pero el auge en las acciones mexicanas las ha dejado con valuaciones caras frente a sus pares brasileños. El índice compuesto MSCI México cotizaba el viernes a un ratio precio/ganancias de 16.5 veces, frente a las 10.4 veces del MSCI Brasil.

Para la administradora de fondos Audry Kaplan de Federated Investors, que maneja un fondo de renta variable de 500 millones de dólares, las acciones brasileñas son una buena compra a la luz de los pronósticos promedio de ganancias de entre el 18% y el 20% para el próximo año.

"Eso te da una buena oportunidad para entrar cuando el mercado está más bajo", agrega.

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Una de las cosas de Brasil que incomoda a los inversores de cartera son los controles al capital especulativo impuestos por el Gobierno para frenar la apreciación de la moneda local, como el impuesto a las transacciones financieras IOF.

"Si pudiéramos acceder a los mercados brasileños, y nuestros colegas también, creo que habría más dinero fluyendo a Brasil, porque las tasas son endemoniadamente atractivas. Hay una gran bandera a cuadros (en México) diciendo 'vengan', mientras que en Brasil hay una señal de alto", afirma Edwin Gutiérrez, administrador de fondos en Aberdeen Asset Management.

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