El control de la tasa Libor, en el aire

El regulador o un tercero podrían controlar el cálculo y la supervisión de la tasa interbancaria; la Asociación de Banqueros Británicos cedió la responsabilidad de la tasa, dice Jonathan Guthrie.
banco inglaterra  (Foto: Archivo)
Jonathan Guthrie
Financial Times -

Qué escena tan inglesa. Una silla. Una mesa. Un vaso con whisky. Y junto a él, una pistola humeante. Los miembros de la Asociación de Banqueros Británicos (BBA, por sus siglas en inglés) han hecho lo correcto y han votado a favor de ceder la responsabilidad de las tasas interbancarias de Londres.

Al igual que en un anticuado suicido militar, la inminente vergüenza pública forzó la situación. Martin Wheatley de la Autoridad de Servicios Financieros (FSA, por sus siglas en inglés) estaba a punto de quitarle a la BBA este punto de referencia, como un general que arranca las charreteras de un oficial corrupto.

La medida preventiva equivale a que los bancos le digan a los clientes: "No pueden confiar en nosotros". Sin embargo, ésas son viejas noticias que se remontan por lo menos hasta junio, cuando Barclays pagó una multa de 290 millones de libras esterlinas por la manipulación de la tasa Libor por parte de operadores de swaps.

Es sólo debido a una casualidad histórica que un organismo de comercio bancario supervisa las tasas de referencia sin regular contra las cuales son fijados los precios de contratos por un valor de billones de dólares. La aletargada BBA debería haberse retirado antes.

Cuando Wheatley abra el sobre que revele cuáles autoridades considera que deben dirigir la Libor, bien podría anunciar: "Y el ganador es... ¡yo!" El Banco de Inglaterra fue señalado como el beneficiario de ese dudoso honor. Después de todo, dirige casi todo lo demás, incluyendo la tasa de interés oficial. Sin embargo, se cree que la división de la FSA, que se convertirá en la Autoridad de Conducta Financiera, perdió la batalla por la custodia y ha devuelto al niño malcriado.

El peleado cálculo podría ser subcontratado a un experto con una buena marca, como Bloomberg. La FCA vigilaría al personal bancario responsable de presentar las estimaciones de costos de endeudamiento, en caso de que la metodología sobreviva. Estos profesionales tendrían una ética que haría a un santo lucir avergonzado. En cualquier caso, el siguiente escándalo bancario seguramente ocurrirá en otro lugar. La regulación tiene mucho en común con el juego del gato y el ratón.

Más lento, más bajo, más débil

Los organizadores de Londres 2012 fueron un éxito evidente en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. Por desgracia, no fue así para los fabricantes de trenes de juguete, escribe Alison Smith.

El precio de la acción de Hornby cayó más de un tercio este miércoles, ya que admitió que su esperado repunte en las ganancias por los recuerdos de Londres 2012 no sucedió, y que solamente preveía un equilibrio en su balance general de este año.

Todo iba muy bien hasta que no lo estuvo más. En noviembre, Hornby ya estaba registrando ventas extra de sus juguetes de temática olímpica. Los analistas dijeron que este impulso inicial sugirió que los juegos podrían ser un gran beneficio.

Pero una inundación de mercancías olímpicas de todo tipo llevó a los minoristas a recurrir a profundos descuentos y a recortar órdenes repetidas para no quedarse con mercancía de ‘aniversario' para el próximo verano.

Un tufo de victimización se cierne sobre la advertencia de ganancias de Hornby, ya que detalla la pérdida de confianza de la minorista en muchas categorías de bienes de Londres 2012, y afectaciones por los cierres de fábricas chinas.

Sin embargo, el grupo debería asumir su propia culpa. Es difícil creer que la reacción del mercado habría sido tan grave si esta hubiera sido la primera pieza de malas noticias de este año, en lugar de seguir a un recorte de dividendos y a una advertencia de ganancias previa.

Más sustancialmente, al quedarse con una lista de 226 productos fuertemente rebajados de precio en su sitio web, sugiere que Hornby se sobrepasó. El lema olímpico se trata de hacer más, pero en los negocios a veces "suficiente es suficiente".

Maleabilidad

Paul Walsh, presidente ejecutivo de Diageo, necesita versatilidad a medida que expande el grupo de bebidas a través de las adquisiciones. Los vendedores varían desde grupos de capital financiero financieramente enfocados hasta familias fundadoras conscientes de su patrimonio. Walsh actualmente enfoca sus poderes de persuasión sobre Vijay Mallya, el extravagante empresario que dirige United Spirits, un grupo de bebidas que Diageo aspira a controlar.

En 2009, las conversaciones fracasaron debido al precio. Diageo supuestamente ofreció alrededor de 450 millones de dólares por un 15%, 150 millones de dólares menos que lo que Mallya quería. Esta vez, se espera que el dueño de Johnnie Walker ofrezca alrededor de 800 millones de dólares por un 25%. Analistas de Mumbai creen que Mallya, que podría vender parte de su participación del 28%, querrá más para sí mismo y para otros vendedores. Pero parece un vendedor angustiado. Kingfisher, su amada pero deficitaria aerolínea, necesita recaudar alrededor de 600 millones de dólares.

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Esto hace que sea más fácil para Walsh llegar a un acuerdo. Sharan Lillaney de Angel Broking prevé que Mallya y Diageo terminarán con participaciones iguales sobre el capital de participación ampliado de United Spirits. Esto semejaría a United Breweries, otra empresa de Mallya, donde él y Heineken tienen cada uno 37.5%.

Con el tiempo, Diageo probablemente querrá el 51% de United Spirits, y con ello las claras cadenas de mando necesarias para reducir los costos y para elevar las marcas de categoría. Esto podría ser un punto de fricción para Mallya. Pero él es un hombre con aficiones caras. Y Walsh juega un juego confiado y prolongado.

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