Bancos de España, exceso de optimismo

Las auditorías para evaluar la resistencia del sector bancario español podrían no ser certeras; Moody’s y Basilea critican el informe que estima que la banca sólo necesita 59,000 mde en capital.
españa  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)

Cada vez queda más claro que las pruebas de estrés en España simplemente no fueron lo suficientemente estresantes.

El reporte del auditor independiente acerca del dañado sector bancario del país, publicado el pasado viernes, hizo algunas suposiciones optimistas acerca del crecimiento económico, las pérdidas hipotecarias y la calidad del capital bancario. Ahora Moody's y la Comisión de Basilea están cuestionando la evaluación de manera directa e indirecta a través de dos informes condenatorios acerca del estado del sistema bancario español y europeo, publicados esta semana.

En efecto, si la historia reciente de quiebras bancarias en Estados Unidos sirve de guía, esto podría ser sólo el comienzo de un vertiginoso descenso de la recaudación de capital, el cual podría consumir lenta y dolorosamente los bancos españoles desde adentro hacia afuera.

La revelación de que los bancos españoles sólo necesitan alrededor de 59,000 millones de euros (54,000 millones de euros después de ajustes por acuerdos pendientes y revisiones), no fue una verdadera sorpresa para los mercados.

En realidad, fue un poco menos de lo que Oliver Wyman, el consultor independiente encargado de auditar las entidades españolas para el estudio, había presentado en su informe preliminar hace unos meses. Pero a medida que los inversores procesaban completamente el estudio y sus conclusiones, se hizo cada vez más evidente que algo estaba mal.

La mayor preocupación es que los parámetros bajo los cuales la empresa consultora evaluó a los bancos parecen un poco relajados.

Por ejemplo, en lo que el estudio considera el peor de los casos, estima que los precios inmobiliarios en España acabarían tocando fondo a 37% por debajo de su pico de 2007. Eso suena terriblemente alto, pero en realidad no lo es cuando lo pones en contexto.

A diferencia de la mayoría de sus pares de la Unión Europea, España experimentó una especulación excesiva en el mercado de la vivienda, impulsando los valores de las propiedades a alzas de hasta 200% y 250%, equiparándolo con las burbujas inmobiliarias que se produjeron durante el mismo tiempo en Irlanda y en las áreas más afectadas de Estados Unidos, como California, Arizona y Nevada.

Lo que es preocupante es que los precios de los inmuebles en España ya han bajado 30% desde su pico de diciembre de 2007. Eso significa que el "peor" de los escenarios previstos por el informe permite que el mercado inmobiliario español caiga solamente 7%.

Eso podría aplicar si ése fuera el punto donde los valores inmobiliarios en California e Irlanda tocaron fondo, pero está muy lejos de serlo. En efecto, los precios inmobiliarios en Irlanda se han reducido en promedio 50% de su punto máximo al mínimo, mientras que los precios en California, Arizona y Nevada han disminuido en promedio en 46%, 50% y 60%, respectivamente.

Este escenario podría funcionar si la economía de España estuviera creciendo más rápido que cualquiera de esos países y sus cifras de desempleo estuvieran descendiendo. Por supuesto, éste no es el caso tampoco. A diferencia de Irlanda y California, la economía de España está en recesión y su tasa de desempleo se encuentra en un impactante 25%. Esa cifra es 10% mayor que la de Irlanda y 14% superior a la de California.

En un informe publicado este lunes, Moody estima que los bancos españoles podrían necesitar hasta 105 millones de euros para cumplir con las normas de capital bancario, casi el doble de lo que el estudio de Oliver Wyman indica.

El Gobierno español ahora está minimizando estos informes diciendo que sólo tendrá que solicitar 40,000 millones de euros de los 100,000 millones de euros prometidos que la Unión Europea (UE) apartó para el rescate del sector bancario español a principios de este año, para que los bancos necesiten aumentar el capital por otros medios en lugar de simplemente a través del Gobierno.

El Banco Popular sorprendió al mercado esta semana tras anunciar que emitirá acciones, diluyendo a sus actuales accionistas, en un esfuerzo para recaudar dinero suficiente para llenar el agujero en su balance general (y evitar estar en deuda con el gobierno).

La decisión del Gobierno español de solicitar mucho menos dinero a la UE del que realmente podría necesitar para salvar a sus bancos es un suceso preocupante en esta crisis, ya que podría significar que los mercados tengan que soportar meses de sorpresivas recaudaciones de capital por parte de los bancos españoles débiles.

¿Recuerdas 2008 en Wall Street? Merrill Lynch decía que no tenía necesidad de recaudar capital, y anunció una oferta secundaria la semana siguiente. Citi decía lo mismo y luego estaban en conversaciones con fondos de riqueza soberana acerca de invertir miles de millones de dólares. Y todos recordamos lo que pasó con Lehman.

Pero quizá lo más inquietante de las débiles pruebas de estrés es un informe publicado el martes por el Comité de Basilea acerca de la Supervisión Bancaria, que supervisa la aplicación de muchas normas bancarias internacionales. Su función más importante es vigilar el cumplimiento de los requisitos internacionales de capital en los bancos, que son básicamente la cantidad de dinero que un banco tiene que apartar en su bóveda en lugar de prestarlo a los clientes.

En el informe se dio luz verde a Estados Unidos y a Japón para la transición de sus bancos al más estricto régimen de Basilea III, que está programado para entrar en vigor a finales de esta década, pero dio el equivalente a una calificación reprobatoria a los bancos que operan en la UE. Al parecer, la comisión culpó a los reguladores bancarios de la UE de contar la deuda soberana como activos libres de riesgo al evaluar la solidez de los balances bancarios. Como hemos visto con el leve impago de Grecia, la deuda soberana no está libre de riesgos, así que contarla como tal es un poco engañoso.

Así que, ¿cuánta deuda soberana mantienen los bancos españoles? Cuando el Banco Central Europeo (BCE) inició su programa de operaciones de refinanciamiento a largo plazo (LTRO, por sus siglas en inglés) para ayudar a los Estados miembros en la periferia que estaban luchando por vender bonos a los inversionistas nerviosos, decidió utilizar a los bancos como un conducto para ese esquema. El BCE imprimía dinero y se lo daba a los bancos, que luego compraban y mantenían los bonos del Gobierno.

El BCE decidió este enfoque indirecto debido a que en ese momento no se sentía cómodo comprando los bonos directamente de las arcas soberanas. Sin embargo, parecía ser un gran negocio para los bancos, ya que podían pedir prestado al BCE a 1% y ganar entre 5% y 7% de rendimiento sobre el interés de la deuda soberana.

Aunque eso puede sonar muy bien, hay una razón por la cual los inversores no se sentían cómodos comprando deuda soberana española y por qué tenía tan alto rendimiento: Porque es un activo riesgoso.

La última campaña de LTRO imprimió 1 billón de euros que ahora están asentados en forma de bonos soberanos dentro de los bancos de la UE.

En España, aproximadamente dos tercios de los activos de los bancos ahora consisten exclusivamente en bonos soberanos españoles, bonos, que como en Grecia, podrían ser devaluados algún día para dar al Gobierno un respiro. Cargar al sector bancario español con toda esta deuda pública es como construir una casa sobre arenas movedizas.

Si los bancos en España terminan tomando recortes de 70% sobre el valor de sus supuestamente bonos soberanos españoles libres de riesgo, como sucedió en Grecia, los resultados serían catastróficos; muchísimo peores que el peor escenario de las pruebas de resistencia bancarias.

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Los problemas bancarios en España han sido finalmente expulsados, pero Europa todavía está lejos de resolver el problema. Las débiles pruebas de estrés sólo sirven para hacer que los mercados estén más ansiosos y volátiles. Las pruebas de estrés realizadas en Estados Unidos en el clímax del escándalo bancario tuvieron éxito en calmar a los mercados, ya que los escenarios, aunque no eran extremadamente duros, reflejaban la realidad de la situación.

Así que hasta que España y la UE sean capaces de reconocer lo mal que están en este momento, nunca se darán cuenta de lo mal que pueden ponerse las cosas en el futuro.

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