Obama-Romney: ¿Qué harán con el déficit?

Los candidatos tienen diferentes planes para la deuda federal, pero expertos no están convencidos; la estrategia de Romney dejaría una deuda de 85% del PIB para 2020, la de Obama sería de 76%.
romney obama  (Foto: Cortesía CNNMoney)

Tanto el presidente Obama como Mitt Romney comparten un objetivo similar en lo que respecta a la deuda federal: Quieren tenerla bajo control.

Pero cada uno propone un camino muy diferente. La meta de Obama es más moderada, el presidente actual quiere impedir que el déficit crezca más rápido que la economía. Mientras que el objetivo de Romney es lisa y llanamente equilibrar el presupuesto federal en ocho años.

Desafortunadamente, los expertos en presupuesto opinan que los planes de ambos candidatos se quedan cortos.

"Las cifras de Obama son más realistas, pero no nos llevarán muy lejos", expresa Robert Bixby, quien dirige la Coalición Concord, un grupo que vigila el déficit. "Las cifras de Romney nos llevarían más lejos, pero no son muy realistas".

Obama: evitar que la deuda crezca más rápido que el PIB.

El presupuesto del presidente para el año fiscal 2013 reduciría los déficits anuales por debajo del 3% del tamaño de la economía después de unos cuantos años. El déficit de este año se proyecta en alrededor del 7%. Obama está tratando de lograr lo que se denomina equilibrio presupuestario primario.

Eso significa que todo el gasto federal -excepto los intereses sobre la deuda del país- sería pagado por los ingresos federales. También significa que los déficits anuales ya no crecerían a un ritmo más acelerado que la propia economía.

A partir de 2020 hasta 2022, las propuestas presupuestarias de Obama estabilizarían la deuda pública en un 76% del PIB, según un análisis realizado por la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Ese es un primer paso necesario para lograr un presupuesto sostenible, no obstante, los halcones fiscales independientes preferirían que la deuda se estabilizara en un nivel inferior.

Durante la próxima década, el presupuesto de Obama acumularía 6.4 billones de dólares (bdd) en déficit, por debajo de los 10 bdd que se acumularían si las políticas actuales se extendieran.

Obama lograría sus ahorros para reducir el déficit a través de ambos frentes, el de los gastos y el de los ingresos. También incorporaría muchos de los topes de gastos establecidos en la Ley de Control de Presupuesto, la ley pactada en 2011 que resolvió la crisis del techo estatutario de la deuda pública estadounidense.

Como resultado, el gasto discrecional, en proporción a la economía, caería al nivel más bajo en 50 años, pero el gasto total promediaría un 22.5% durante la próxima década. Ese porcentaje es inferior al nivel registrado en los últimos años, pero todavía superior al promedio histórico de 20.8%.

Después de la primera década, sin embargo, el presupuesto del presidente no limitaría el crecimiento de la deuda debido a que su presupuesto no incluye amplias reformas a Medicare, uno de los mayores agentes de endeudamiento del país en el largo plazo.

"Después del 2022... la posición fiscal se deteriora gradualmente, sobre todo debido al envejecimiento de la población y al sostenido alto costo de los programas de salud gubernamentales", indicó la Oficina de Presupuesto de la Casa Blanca.

Romney: recortar, limitar y equilibrar.

El efecto que puedan tener las propuestas económicas de Romney sobre el déficit dependerá de los detalles que aún tiene que esclarecer y de la cantidad de crecimiento económico que sus planes generarían.

En términos generales, el candidato del Partido Republicano quiere reducir tanto las tasas impositivas como el gasto, reformando a la par el código tributario y los programas de ayuda social. Esa combinación, opinan sus asesores económicos y otros expertos, podría estimular el crecimiento económico. Lo que, a su vez, podría generar nuevos ingresos, lo que ayuda a reducir los déficits.

En concreto, Romney se ha comprometido a limitar el gasto gubernamental en un 20% del PIB y equilibrar el presupuesto para 2020.

Romney ha descartado aumentar los impuestos, por tanto, alcanzaría estos objetivos mediante la reducción del gasto, aunque sin tocar el presupuesto de defensa. De hecho, según algunas estimaciones, él aumentaría el gasto en defensa en más de 2 bdd en el lapso de una década, un incremento que ha prometido pagar con otros recortes de gastos.

Entonces, por lo menos para equilibrar el presupuesto, Romney tendría que recortar el financiamiento a casi la mitad en numerosas áreas de gobierno para el año 2020.

Por el lado de los ingresos, Romney ha prometido reducir las actuales tasas tributarias en un 20%, derogar el Impuesto Mínimo Alternativo y suprimir también el impuesto estatal, y que los ingresos por concepto de inversiones queden exentos de tributación para aquellas personas que ganan menos de 200,000 dólares.

Romney se ha comprometido a pagar por esos cambios a través de un mayor crecimiento económico y menos desgravaciones fiscales. Esta semana, el candidato mencionó que una manera de controlar esas desgravaciones es restringir la cantidad a deducir en las deducciones detalladas en no más de 17,000 dólares. No está claro, sin más detalles, cuántos ingresos podría recaudar tal propuesta.

Sin esas iniciativas que compensarían los recortes impositivos, su plan fiscal podría reducir la recaudación de ingresos en 5 bdd en una década, según estimaciones del Tax Policy Center. Así que ese es el agujero que tendría que llenar sólo para asegurarse de que sus cambios fiscales no aumentan los déficits.

El Comité para un Presupuesto Federal Responsable estima que incluso si Romney logra eso, su plan económico todavía dejaría la deuda como porcentaje del PIB en torno al 85% al término de la década.

Ahora ve
Los datos más curiosos sobre Netflix en México durante 2017
No te pierdas
×