Bancos pequeños, ¿víctimas en EU?

Mitt Romney acusó a Barack Obama de dejar indefensas a las entidades chicas con la Ley Dodd-Frank; no se ha comprobado que la regulación impulsada por el presidente haya afectado a ese sector.
obama romney  (Foto: Cortesía Fortune)

En el debate presidencial del miércoles, Mitt Romney dijo que el presidente Barack Obama era a la vez el novio y la parca del sector bancario. Ninguna de las dos afirmaciones pretendía ser un cumplido.

En una respuesta a una pregunta acerca de la regulación, Romney dijo que la legislación Dodd-Frank, el conjunto de reformas bancarias que Obama impulsó y el Congreso aprobó tras la crisis financiera, es un ejemplo de una ley que daña a la economía. Romney dijo que, al distinguir a ciertos bancos como ‘Demasiado grandes para quebrar', el Gobierno dio "el mayor beso que he visto nunca a los bancos de Nueva York". Como resultado, Romney dijo que está dificultando a los bancos más pequeños competir.

"Tenemos que deshacernos de esta disposición porque está matando a los bancos regionales y pequeños", dijo Romney.

Romney dijo que 122 bancos pequeños y comunitarios han quebrado desde la aprobación de la Ley Dodd-Frank. De hecho, el campo minado para los bancos pequeños podrían ser incluso peor que el que Romney describe. En los dos años transcurridos desde la aprobación de la Ley Dodd-Frank, a mediados de julio de 2010, 196 bancos han quebrado, y la mayoría de las ellos calificaría como bancos pequeños o comunitarios.

Pero no está claro que eso tenga algo que ver con la Ley Dodd-Frank. En los dos años anteriores a esa legislación, 256 bancos quebraron, aunque por lo menos parte de ese tiempo incluye una crisis bancaria, pero muchas de las quiebras de los últimos dos años también han estado relacionadas con la contracción del crédito. La mayoría de los bancos quiebran porque hacen préstamos incobrables, no porque estén siendo arrollados por sus rivales más grandes.

Además, la Ley Dodd-Frank no parece estar dando a los megabancos de la nación una ventaja mayor de la que ya tenían antes. Los cuatro mayores bancos han aumentado sus préstamos ligeramente más rápido desde la aprobación de la ley que sus rivales más pequeños, en 4% frente a 1%, según las estadísticas de Bankregdata.com. Sin embargo, el crecimiento del crédito en los dos grupos ha sido lento.

Y la reciente caída de las tasas hipotecarias ha ayudado desproporcionadamente a los grandes bancos. Sin embargo, el crédito hipotecario es un área en la que los bancos nacionales han dominado desde hace mucho tiempo, mucho antes de la ley Dodd-Frank. Si se eliminan los préstamos para la vivienda, la diferencia en el crecimiento del crédito es aún menor.

El argumento que algunos defienden es que designar a los bancos más grandes como "instituciones financieras sistémicamente importantes" como exige la Ley Dodd-Frank hace que sea mucho más barato para ellos pedir prestado, ya que nadie cree que el Gobierno les permitirá quebrar. El resultado es una mayor rentabilidad y una gran ventaja que permitiría a los megabancos arrasar con todos sus rivales en la ciudad.

Pero no parece estar resultando de ese modo. Según los informes trimestrales de la Corporación Federal de Seguros de Depósito (FDIC, por sus siglas en inglés), el margen de intermediación, que es una medida de la diferencia entre lo que cuesta a un banco pedir prestado y a cuánto puede prestar su dinero, se ha reducido en los 28 bancos del país que cuentan con más de 10,000 millones de dólares en activos desde la aprobación de la Ley Dodd-Frank. La misma cifra en los bancos comunitarios ha permanecido esencialmente sin cambios, y ahora es más alta para los bancos pequeños, lo que significa que sus préstamos son más rentables, no menos.

Otra medida de la rentabilidad, el rendimiento del capital, ha subido 24% en los grandes bancos desde la aprobación de la Ley Dodd-Frank. Pero en el mismo periodo, esa cifra se ha disparado 223% entre los bancos pequeños.

Sí, ser visto como demasiado grande para quebrar podría reducir los costos de endeudamiento, pero la Ley Dodd-Frank impone otros límites a los bancos grandes, como requisitos de capital más altos y más supervisión, lo cual también eleva sus costos. Es más, el Gobierno no ha dicho de manera oficial cuáles bancos son de importancia sistémica. Así que cualquier ‘amor' que hayan conseguido hasta ahora proviene del mercado, no de Dodd-Frank o de Obama.

Los ejecutivos de bancos pequeños se han quejado amargamente de la Ley Dodd-Frank, así como también lo han hecho los ejecutivos de los bancos más grandes, por cierto. (Jamie Dimon, estamos hablando de ti). Un ejecutivo de un banco pequeño en Texas es el principal demandante en un caso que afirma que la Ley Dodd-Frank es inconstitucional. Pero los bancos pequeños no se quejan de la parte de Dodd-Frank que tiene que ver con sus rivales más grandes. De hecho, ésa es una parte de la ley que sí les gusta. ¿A qué competidor no le gustaría?

Cam Fine, quien dirige la organización Independent Community Bankers of America, que es el mayor grupo comercial de bancos pequeños, dice que le hubiera gustado ver que la Dodd-Frank dividiera a los grandes bancos. Dice que está de acuerdo con Romney en que cualquier cosa que codifique la política de que algunos bancos son demasiado grandes para quebrar es algo malo. Pero él no está seguro de que la Ley Dodd-Frank haga eso.

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En términos generales, dice que cree que la Ley Dodd-Frank es una mejora en lo que respecta a los grandes bancos. Fine opina que la imposición de mayores restricciones a los grandes bancos, como hace esta legislación, es bien intencionada y una "buena regulación".

"Creo que Dodd-Frank tiene cosas buenas y malas", dice Fine. "Pero estoy contento con la parte que se refiere a los grandes bancos".

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