La banca europea desafía a Wall Street

Entidades del viejo continente buscan mantener su posición en EU, dicen Jenkins y Schäfer; pero los bancos estadounidenses han afianzado su dominio frente a sus debilitados rivales europeos.
barclays ubs  (Foto: AP)

Puede que Wall Street nunca haya sido un centro financiero tan cosmopolita como la City de Londres. Los bancos extranjeros han sido lo suficientemente codiciosos, pero sus rivales estadounidenses tradicionalmente se han quedado con la mayor parte del botín.

Hoy en día, muchos banqueros creen que Wall Street se está convirtiendo en un club exclusivo para estadounidenses. El lastre de la crisis en la eurozona, y la ofensiva regulatoria en Suiza y Reino Unido significan que los mayores bancos de inversión estadounidenses, desde JPMorgan y Bank of America Merrill Lynch hasta Goldman Sachs, están lamiéndose los labios ante la posibilidad de capturar más negocios de sus debilitados rivales europeos.

"Antes de la crisis, Deutsche Bank y UBS estaban cerca de hacerla en grande", dijo un alto ejecutivo bancario de Estados Unidos.

"Pero es una percepción errónea que los bancos europeos realmente hayan llegado a eso. Y en los últimos años, las empresas estadounidenses se han vuelto más dominantes todavía".

Incluso algunos europeos concuerdan. Jean-Pierre Mustier, el ex jefe de banca de inversión de Société Générale y ahora un alto ejecutivo del banco italiano UniCredit, dice: "Nunca ha habido un banco europeo que haya sido realmente exitoso en Wall Street. Tener sede en Europa (plantea) la dificultad de dar a la gestión local suficiente espacio y libertad".

Y, sin embargo, no hay suficiente evidencia para refutar a los detractores. Los datos acerca de los mercados de capital y los acuerdos sugieren que un puñado de grupos europeos -liderados por Barclays, Deutsche y Credit Suisse- junto con uno o dos grupos extranjeros más, como el cada vez más ambicioso Royal Bank of Canada, están compitiendo exitosamente para romper el tradicional dominio de los grandes nombres estadounidenses, realizando avances sustanciales durante los últimos años de la crisis financiera.

Debido a que el mercado de Estados Unidos todavía representa el 60% del fondo global de cuotas por asesoría para fusiones y adquisiciones y del negocio de mercados de capital, y un débil panorama económico en sus propios países, es fácil ver por qué los grandes bancos europeos están dispuestos a mantener su impulso en Wall Street.

Ayudado por las adquisiciones locales -First Boston en caso de Credit Suisse, Bankers' Trust en el caso de Deutsche y, más recientemente, la franquicia estadounidense de Lehman Brothers en el caso de Barclays-, los Tres Grandes europeos ahora rutinariamente pelean por las cinco primeras posiciones, especialmente en la deuda.

La situación de los extranjeros en las clasificaciones se ha visto favorecida también por los estragos iniciales de la crisis, la desaparición de Bear Stearns (ahora parte de JPMorgan) y Merrill Lynch (incorporado a Bank of America), así como de Lehman. El trío de Barclays, Deutsche Bank y Credit Suisse consiguió una participación del 23% del mercado de deuda estadounidenses en el primer semestre del año, casi el doble de la cifra de hace seis años, según el proveedor de datos Dealogic.

Una historia similar es evidente en las fusiones y adquisiciones, aunque en medio de reducidas ganancias para los banqueros que las operan. En el primer semestre del año, Credit Suisse, Deutsche y Barclays ocuparon el cuarto, quinto y sexto lugar por detrás de Goldman, JPMorgan y Morgan Stanley, pero por delante de Bank of America y Citigroup.

Incluso en renta variable, donde los Cinco Grandes de Estados Unidos suelen ocupar los primeros cinco lugares, cuatro de los 10 procedían de Europa, con el disminuido banco suizo UBS actualmente en el puesto 10, reforzando la posición de los principales bancos europeos.

Los escépticos de la capacidad de los bancos extranjeros para crecer en Wall Street ven más desafíos por delante para los bancos europeos que para los operadores nacionales.

La crisis europea ha sido, y seguirá siendo, un obstáculo poderoso, dice Kian Abouhossein, analista de bancos globales de JPMorgan.

"Los bancos europeos se han visto frenados por el enfoque de ‘salir del paso' de la crisis en Europa, frente a la actitud de Estados Unidos de limpiar rápidamente y seguir adelante".

Entre otras consecuencias, el financiamiento en dólares se ha vuelto difícil de obtener en la cantidad que muchos bancos, como los grandes grupos franceses, habían disfrutado anteriormente.

La regulación desigual es otro evidente viento en contra. Los requisitos de capital exigidos por los reguladores en Suiza, y en menor medida en Reino Unido, podrían restringir las ambiciones de Credit Suisse, UBS y Barclays, creen algunos analistas.

Implementar cambios estructurales -concebidos por la Comisión Vickers en Reino Unido y por el Grupo Liikanen designado por la Unión Europea- podrían alterar la viabilidad del financiamiento para la banca de inversión y la eficiencia del capital al cercar ciertas actividades dentro de subsidiarias separadas. Estas medidas suenan más punitivas que las reformas impuestas por Estados Unidos por la llamada regla Volcker en las operaciones por cuenta propia y por otras regulaciones de la Ley Dodd-Frank, dicen los banqueros.

Un reto final -en la forma de la amenaza de una imposición de topes de bonificación en las operaciones globales de los bancos de la UE bajo un plan impulsado por el Parlamento Europeo- golpearía a los banqueros donde más le duele.

Todo esto alimenta la convicción de Wall Street de que los extranjeros simplemente no pueden prosperar en Estados Unidos. Muchos, incluyendo algunos grupos europeos de segundo nivel lo han intentado y han fracasado. Los alguna vez ambiciosos grupos asiáticos, como Nomura, el cual siempre fue diminuto en Estados Unidos, están reduciendo sus operaciones globales radicalmente.

"En algún momento otro banco europeo o asiático o latinoamericano tratará de irrumpir en Wall Street y fracasará", dice un veterano de la industria que reside en Londres. "La estupidez es la única constante. No hay ninguna posibilidad de que los bancos no estadounidenses tengan éxito en Estados Unidos".

Rivalidades trasatlánticas salen a flote

A los ejecutivos bancarios estadounidenses les gusta mofarse de algunos de sus rivales europeos con palabras como éstas: "Realmente sólo veo dos y medio competidores europeos aquí", dice un jefe de banca de inversión. "Deutsche y Barclays son los dos y la otra mitad son los bancos suizos", dijo el ejecutivo estadounidense.

Pero en realidad es un trío de bancos europeos -Barclays, Deutsche Bank y Credit Suisse- el que está en el top 10 de las ligas en Wall Street y está luchando por mantener y mejorar esa posición.

Credit Suisse sin duda está dolido por la forma en que sus rivales estadounidenses lo catalogan. "La mentalidad en la banca de inversión se basa en una fuerte orientación hacia Estados Unidos. No estamos tratando de alcanzar a Wall Street porque somos Wall Street", dice Eric Varvel, el presidente ejecutivo de la banca de inversión de Credit Suisse, quien reside en Nueva York, señalando una larga tradición estadounidense tras la adquisición de First Boston hace 22 años.

Nacido en Estados Unidos, Varvel respalda esta afirmación con datos de Greenwich Associates que muestran que Credit Suisse ha tomado el primer lugar en acciones al contado y comercio electrónico durante tres años consecutivos.

En el último año, el continente americano representó el 34% del total de los ingresos netos de la entidad, una parte mayor que en su mercado de origen o que en toda la región de Europa, Oriente Medio y África. Teniendo en cuenta que Brady Dougan, presidente ejecutivo del grupo es un ex banquero de inversión y ciudadano estadounidense, parece poco probable que Credit Suisse frene sus ambiciones en Wall Street.

Lo mismo ocurre con Deutsche, cuyo nuevo co-presidente ejecutivo Anshu Jain anunció simultáneamente el mes pasado recortes en Europa y un compromiso por impulsar el crecimiento en Estados Unidos, en particular en los puntos débiles, tales como renta variable y finanzas corporativas.

La fortaleza de Deutsche en Estados Unidos es la renta fija. En el mercado secundario, se llevó el primer lugar este año por delante de Goldman Sachs y JPMorgan, según Greenwich Associates.

"Estados Unidos ha sido para nosotros una parte fundamental de nuestra estrategia en la última década", dijo Jain hace dos semanas.

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Pero es Barclays, dice Kian Abouhossein, analista de banca global de JPMorgan, el que "tiene un signo de interrogación" pendiendo sobre sus operaciones. Con el banquero minorista Antony Jenkins ahora como presidente ejecutivo, existe una expectativa generalizada de que frene el impulso de expansión de la unidad de banca de inversión del grupo en Estados Unidos.

*Los autores son editor y corresponsal de la sección bancaria del Financial Times.

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