La clase media atrae las promesas en EU

Barack Obama y Mitt Romney buscan conquistar a este sector con reducciones de impuestos; sin embargo, la promesa significaría prescindir de un tercio de los ingresos de los contribuyentes.
Obama Romney  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

Más allá de lo que divide al presidente Obama y Mitt Romney, ambos candidatos juran que van a proteger a la clase media del aumento de los impuestos.

Pero es una promesa que será difícil cumplir si consideramos sus otros objetivos declarados, a saber, reducir los déficits, reformar los programas sociales y realizar lo que ellos llaman inversiones críticas.

Para empezar, los candidatos utilizan una definición elástica de la clase media: aproximadamente todos los que ganan entre 50,000 y 250,000 dólares.

"Sería difícil para cualquiera de los candidatos el evitar elevar las cargas fiscales o reducir las prestaciones de los hogares de ‘clase media' simplemente porque la definición de ‘hogar de clase media' ha sido muy amplia", indica la economista Diane Lim Rogers de la Coalición Concord, un grupo que vigila el déficit.

El problema es que emplear una definición tan amplia excluye del alza impositiva a cerca de un tercio de todos los contribuyentes: un grupo que pagó aproximadamente el 48% de los impuestos sobre la renta en 2010, según datos del fisco estadounidense.

Con una deuda nacional de 16.1 billones de dólares (bdd) y aumentando, no es realista excluir de una mayor tributación a una proporción tan grande de los contribuyentes, advierten los expertos en el presupuesto.

Si los exentan del alza impositiva, el Gobierno tendrá que apoyarse casi exclusivamente en el 2% que más ingresa, la población que reportó ingresos brutos ajustados de más de 250,000 dólares. Ese grupo pagó el 46% de los impuestos sobre la renta en 2010. Una propuesta difícilmente viable.

Romney: El republicano quiere bajar las tasas impositivas de todo el mundo en un 20%, un elemento clave de su plan de reforma fiscal por 5 billones de dólares. Romney también dice que pagará su plan a través de una combinación de crecimiento económico y restricciones a los beneficios fiscales que disfrutan los contribuyentes de altos ingresos.

Al mismo tiempo, promete ofrecer desgravaciones fiscales para la clase media y no aumentar los impuestos aplicados a la inversión para las familias de altos ingresos, a pesar del hecho de que las tasas fiscales a la inversión están entre las exenciones fiscales más costosas para las arcas federales.

En materia fiscal, Romney también tiene otro objetivo: equilibrar el presupuesto en ocho años. Él lo haría a través de la reducción del gasto de muchas dependencias, salvo la defensa, que representa alrededor el 20% del presupuesto federal. De hecho, el republicano aumentaría en una década el gasto en defensa en unos 1.34 billones de dólares más con respecto a las proyecciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso para los gastos de defensa, y compensaría ese incremento con más recortes a otras partes del presupuesto.

Las propuestas de Romney para reformar Medicare y la Seguridad Social podrían ayudar en este esfuerzo. Pero los ahorros originados por sus propuestas seguramente no se verán pronto, ya que ha dicho que protegería a aquellos que se acercan a la jubilación de cualquier cambio.

En resumen: Romney promete pagar el boquete de 6.34 bdd que dejarán los nuevos recortes impositivos y los aumentos del gasto, y luego eliminar el déficit en una década. Y se compromete a hacer eso mientras aumenta el presupuesto en defensa y le otorga exenciones fiscales a la clase media.

Si de alguna manera se las arregla para evitar subirles los impuestos a esos contribuyentes, los profundos recortes al gasto que ha demandado seguramente afectarán a los programas que dependen de esos fondos.

Obama: Para el presidente, los recortes impositivos son la principal razón por la que su propuesta de presupuesto acrecentaría el déficit en la próxima década.

Obama quiere exentar a un 98% de los estadounidenses de cualquier subida tributaria mediante la ratificación de los recortes impositivos que están en vigor desde la era Bush (prontos a expirar). También quiere hacer permanentes los recortes de impuestos para los estadounidenses de ingresos bajos y medios.

Para ayudar a pagar todo eso, Obama explícitamente favorece elevar los impuestos sobre el 2% que más gana. El demócrata quiere subir los dos tramos más altos del impuesto sobre la renta, así como los impuestos sobre la inversión pagados por los hogares de altos ingresos. Además, les limitaría el monto de sus deducciones autorizadas a la par que otros beneficios fiscales.

Pero con ello sólo lograría compensar 523,000 millones de dólares del boquete por 3 bdd que dejarían las reducciones a los impuestos individuales, según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso.

Inicia el día bien informado
Recibe todas las mañanas las noticias más importantes para empezar tu día.

En cuanto a la reforma tributaria, el presidente quiere que la "regla Buffett" sustituya el Impuesto Mínimo Alternativo (IMA). La norma requeriría que quienes ganan más de un millón de dólares paguen un mínimo de 30% de sus ingresos en impuestos sobre la renta. El problema es que esa norma no recaudaría los ingresos que puede colectar el IMA.

De hecho, el gran problema de depender exclusivamente en el 2% que más gana es que no hay suficientes contribuyentes en ese nivel para pagar por todo lo que el país quiere hacer, al menos no de una manera económicamente inteligente. Y sus ingresos tienden a ser volátiles, lo que significa que no pueden ser una fuente de recaudación fiable, especialmente cuando la economía no está creciendo.

Ahora ve
Beber hasta 12 latas de refresco diario y otros excéntricos hábitos de Trump
No te pierdas
×