Obama y Romney ante la Seguridad Social

En 2033 el Seguro Social sólo podrá cubrir a 75% de los beneficios comprometidos para los jubilados; Obama y Romney coinciden en que los cambios no afecten a quienes ya dependen del programa.
obama romney  (Foto: Cortesía CNNMoney)

Cuando se les preguntó directamente por la Seguridad Social durante su primer debate, el presidente Obama y Mitt Romney dieron una respuesta breve sin detenerse en detalles. Luego, usaron el resto de su tiempo para hablar sobre Medicare.

Comprensible, Medicare plantea un problema financiero mucho más grande que la Seguridad Social. Pero los estadounidenses dependen de los dos programas.

Y la reforma del Seguro Social probablemente será parte de cualquier paquete de reducción del déficit que el Congreso termine acordando, incluso cuando los ahorros que ella suponga no se tomen en cuenta para la reducción del déficit, una demanda que harán muchos demócratas; esto es, destinar los ahorros al propio programa.

Los beneficios del Seguro Social pagados a los jubilados de hoy se financian con los actuales impuestos sobre la nómina de los trabajadores. Durante años, el sistema colectó más ingresos de los que pagaba. Pero ese superávit fue tomado prestado por el Departamento del Tesoro para otras necesidades.

Hoy, la Seguridad Social está ingresando menos dinero del que tiene que pagar por concepto de beneficios, pero compensa la diferencia tomando una parte del dinero que el Tesoro le adeuda.

Para 2033, el Tesoro le habrá pagado al sistema todo lo que tomó prestado, y en ese momento los impuestos sobre la nómina sólo cubrirán el 75% de los beneficios comprometidos.

La Seguridad Social podría ser reformada en miles de formas para cubrir ese déficit o diferencia. Pero cualquier propuesta está sujeta a disputas partidistas, que han estancado el debate durante años. Cuanto más tiempo tarde el Congreso en aplicar los ajustes, más drásticos y severos deberán ser los cambios.

Tanto Obama como Romney dicen que no quieren que los cambios afecten a los jubilados actuales o los que están por jubilarse.

Más allá de ese punto, esto es lo que sabemos sobre las posiciones que tienen respecto a la reforma del Seguro Social.

Obama: El presidente ha dicho que está a favor de hacer "solvente y viable" la Seguridad Social en el largo plazo, pero no incluyó las propuestas de cómo hacerlo en su plan presupuestario para 2013.

Su presupuesto sí establece, sin embargo, que se "opone firmemente" a permitir que los trabajadores inviertan parte de sus impuestos salariales en cuentas de inversión privadas.

Cuando se le preguntó sobre este programa social durante su primer debate con Romney, Obama dijo, "tendrá que ser ajustado como lo hicieron Ronald Reagan y... el líder demócrata Tip O'Neill".

Reagan y O'Neill presidieron la última reforma de la Seguridad Social en 1983. Esa reforma elevó gradualmente la edad de jubilación y aumentó la tasa de impuesto sobre la nómina, entre otras cosas.

Obama también dijo que su abuela, que había trabajado toda su vida y pagado al sistema, "entendió que era una garantía básica, un piso que la protegía."

Cuando Obama era candidato a la presidencia en 2008, propuso elevar los impuestos sobre la nómina a los contribuyentes de altos ingresos. Pero aclaró que no apoyaría aumentar la edad de jubilación o recortar las prestaciones.

El verano pasado, durante las negociaciones sobre el techo de la deuda pública, Obama dijo que el marco creado por la llamada ‘Gang of Six' (la pandilla de los seis, como se le conoció al grupo bipartidista de senadores) era "ampliamente consistente" con el suyo. Ese marco pedía a los legisladores que cualquier ahorro obtenido por la reforma al Seguro Social se devolviera al propio programa y no se utilizara para reducir el déficit.

Romney: El plan económico del candidato republicano establece que "hay una serie de opciones que pueden llevarse a cabo para mantener la solvencia del sistema, desde aumentar la edad de elegibilidad hasta cambiar la forma en que los beneficios se indexan... para los jubilados de altos ingresos".

Romney ha dicho que él añadiría uno o dos años a la edad de jubilación. Y el mecanismo de comprobación o ‘evaluación de medios económicos' de los beneficiarios,  que él propone, reduciría el crecimiento en los pagos a los jubilados más ricos.

El plan de Romney afirma también que él no consideraría elevar el impuesto sobre los salarios o aumentar la cuantía de los salarios -en la actualidad 110,100 dólares- sujeta a dicho impuesto.

 "Las subidas de impuestos están descartadas, y no habrá ningún cambio para los que están en o cerca de la jubilación. Pero las generaciones más jóvenes entrarán a un sistema fortalecido para el siglo 21", declaró Romney en febrero.

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Aunque el republicano ha dicho en repetidas ocasiones que aquellos que se aproximan a la jubilación no se verían afectados por los cambios, no está claro a qué edad se refiere. En el debate de enero dijo que eran 55 años. Pero en su último debate con Obama dijo 60.

Romney no ha aclarado si apoya las cuentas individuales de inversión vinculadas a la Seguridad Social. En su libro de 2010, ‘No Apology', abogó por cuentas voluntarias en las que los trabajadores pueden optar por aportar el 1% de su salario a su cuenta. Los trabajadores que no quisieran esa cuenta tendrían que pedirlo explícitamente.

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