Los seis grandes temas energéticos de EU

Obama y Romney mantienen posturas encontradas sobre combustibles y su explotación.

El debate energético

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Romney favorece los combustibles fósiles mientras que Obama apoya las energías renovables. (Foto: Reuters)
obama romney  (Foto: CNN, )

Algo curioso acerca de la contienda presidencial estadounidense de este año es la destacada posición que las políticas energéticas han tomado. Este tema, que en las elecciones pasadas quedó en gran parte relegado a la categoría de 'demasiado flojo para molestarse con eso', está ahora justo al centro del debate porque la energía ha quedado inexorablemente ligada a la creación de empleo. Andy Karsner, un ex subsecretario de energía durante el Gobierno de George W. Bush y actual presidente ejecutivo de la Manifest Energy, dice: "Ambos candidatos ven el actual ague del petróleo y el gas como una oportunidad para crear empleos".

Las similitudes terminan ahí. La forma de la industria energética estadounidense diferirá dramáticamente bajo un Gobierno de Romney respecto a un segundo mandato de Obama.

Jim Talent, un ex senador estadounidense (republicano, Missouri), esboza la filosofía básica de Romney en un informe publicado en el sitio web oficial del candidato: "El problema no es que Estados Unidos no tenga energía. El problema es que nuestro Gobierno -de manera única entre los gobiernos de todo el mundo- no permita a su propio pueblo recuperar la energía que posee".

Las políticas de Romney favorecen en gran medida el desarrollo de los combustibles fósiles de Estados Unidos, incluyendo un mayor énfasis en una mayor producción de petróleo, gas y carbón; la apertura de más terrenos federales y sitios mar adentro para la exploración y el desarrollo; y la severa restricción del poder de la Agencia de Protección ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) sobre la regulación del carbono y otras emisiones.

Obama también favorece una mayor producción de petróleo y gas -la producción de petróleo alcanzó un máximo de ocho años el año pasado-, pero no se detiene allí. Tom Steyer, socio gerente de la firma de inversión Farallon Capital y partidario demócrata, dice: "El Presidente está tratando de perseguir todos esos objetivos, incluyendo las energías renovables".

Dan Reicher, director ejecutivo del Centro Steyer-Taylor de Política Energética y Finanzas de la Universidad de Stanford y también un asesor de campaña que habló con Fortune en nombre de la campaña de Obama, agrega: "Si siguiéramos las políticas de Romney, estaríamos en un posición mucho más débil en términos de tecnología energética verde y eso podría poner en mayor riesgo nuestra salud y el medio ambiente. También me preocupa que el progreso que hemos logrado en la reducción de nuestra dependencia del petróleo extranjero pueda ser revertido".

Reicher señala que Estados Unidos ahora importa sólo el 45% de su petróleo, por debajo del 60% en 2005, y argumenta que el enfoque cero restricciones de Romney a la producción de petróleo y gas podría crear una reacción ambiental negativa que de hecho desaceleraría el significativo progreso doméstico de la industria energética estadounidense.

Algunos en el punto medio, como Jason Grumet, el jefe del Bipartisan Policy Center, un centro de estudios de Washington, D.C., cree que el resultado de la elección no afectará significativamente a la industria energética de Estados Unidos: "Los presidentes importan pero no tanto como muchos asumen. El futuro de la política energética será dictado en primera por la tecnología, en segunda por el Congreso, y en tercera por el Presidente".

Ciertamente hay algo de verdad en ello. La capacidad de la tecnología de fracturamiento hidráulico (fracking) de producir energía barata y abundante asegurará un auge continuo de gas natural sin importar quién se siente en la Casa Blanca.

Sin embargo, para ciertas industrias, como la eólica y la solar, las consecuencias podrían ser graves si los subsidios se secaran bajo un Gobierno de Romney.

Obama mantendría las subvenciones a las energías renovables al tiempo que elimina los 4,000 millones de dólares en subsidios anuales para la industria petrolera.

Pero también podría significar una sentencia de muerte para la producción de carbón si la EPA de Obama termina regulando las emisiones de carbono. Así que, la industria energética ciertamente tendría un conjunto distinto de ganadores y perdedores en función de qué partido gane.

1. Petróleo

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Brasil está en medio de un auge petrolero, con reservas de hidrocarburos consideradas como las más grandes del mundo. (Foto: AP)
petroleo mar  (Foto: AP)

Al Gobierno de Obama le gusta tomar el crédito del actual auge en la perforación petrolera, y es cierto que la producción ha aumentado en los últimos cuatro años.

Sin embargo, los republicanos afirman que el aumento se produjo a pesar de Obama. El Gobierno, dicen, ha dejado a demasiados terrenos federales y zonas en alta mar fuera de los límites de perforación. Además, la cantidad de trámites y aprobaciones necesarias para explotar los terrenos federales han frenado el crecimiento.

Karsner dice: "El Gobierno de Obama ha frenado el auge y lo que eso podría haber significado para la seguridad energética, mediante demoras innecesarias. A Romney le gustaría llevar la producción petrolera a un mayor nivel".

La Casa Blanca rebate, diciendo que ha tomado medidas para mejorar el acceso al petróleo mediante la apertura de millones de hectáreas de tierra federal, por no hablar de grandes áreas en el Golfo de México y en la reserva petrolera del Ártico. Incluso está analizando la costa del Atlántico Medio para la perforación costa afuera. Por otra parte, afirma que ha acelerado los permisos petroleros en comparación con el anterior Gobierno de Bush.

Otra área de desacuerdo es acerca de la construcción del oleoducto Keystone destinado a traer arenas bituminosas de Canadá a Estados Unidos. Romney ha dicho que daría luz verde al proyecto "el primer día que esté en la oficina". Obama ha aprobado una porción del oleoducto, pero ha pedido más estudios sobre el segmento norte para determinar su impacto ambiental.

Conclusión: La industria del petróleo se beneficiaría de menores costos y menos burocracia en la administración Romney.

2. Fracking

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El fracturamiento hidráulico permite la producción de combustible barato y abundante. (Foto: AP)
fracking  El fracturamiento hidráulico permite la producción de combustible barato y abundante. ✓  (Foto: AP)

Una tecnología relativamente nueva llamada fracturamiento hidráulico o fracking ha desenterrado un suministro de gas natural suficiente para 100 años en Estados Unidos, que está atrapado en una capa de esquisto (shale) hasta tres kilómetros por debajo de la superficie de la tierra. La industria, que está produciendo combustible barato y abundante, llegó para quedarse, y es probable que ninguno de los candidatos tenga impacto sobre su tasa de crecimiento.

Sin embargo, son necesarias regulaciones más inteligentes porque si la industria se mantiene en su curso actual de desarrollo desenfrenado, podría desencadenar una reacción ambiental negativa. Hecho incorrectamente, el fracking puede dañar la calidad del aire y del agua y liberar metano, un potente gas de invernadero.

Romney dejaría la regulación a los estados, como actualmente se maneja. Obama está haciendo básicamente lo mismo, a pesar de que el Departamento del Interior está elaborando reglas ligeramente más estrictas para la práctica del fracking en tierras federales.

Fred Krupp, presidente del Environmental Defense Fund, quiere que el poder federal asuma un papel activo a la hora de regular las emisiones de metano. Mientras tanto, los estados están tomando la iniciativa. Krupp dice: "La verdadera historia aquí es que hay una coalición bipartidista formándose a nivel estatal a favor de encontrar las reglas correctas para proteger el ambiente y mantener la licencia de la industria para operar".

Conclusión: Debido a que ambas partes parecen dispuestas a dejar las regulaciones del fracking a los estados, el próximo presidente probablemente tendrá un impacto mínimo en la industria.

3. Carbón

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La CFe aseguró que la licitación cubrirá el  80% del carbón necesario en la planta de Petacalco. (Foto: Thinkstock)
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En un anuncio que Romney lanzó a finales de septiembre, un locutor dice alarmantemente: "El presidente Obama está atacando a Mitt Romney porque él apoya a los mineros de carbón. Pero es Barack Obama quien dijo: "Si alguien quiere construir una planta impulsada por carbón, puede hacerlo. Es sólo que ésta lo hará ir a la quiebra". En este tema, los dos candidatos no podrían estar más alejados. Romney quiere impedir que la EPA emita nuevas normas que limiten las emisiones de carbono, las cuales penalizarían a los productores de carbón. Obama cree que el carbón está contribuyendo al calentamiento global y a la contaminación del aire, y cree que las plantas deben ser más reguladas.

Conclusión: No importa quién gane en noviembre, el carbón enfrenta una lucha cuesta arriba. El gas natural barato está impulsando a los servicios públicos en todo el país a cambiar al gas natural. Un triunfo de Obama simplemente aceleraría su caída.

4. Energía nuclear

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El mayor problema de la energía nuclear es el almacenamiento de residuos radioactivos.  (Foto: Getty Images)
energia nuclear  El mayor problema de la energía nuclear es el almacenamiento de residuos radioactivos. /  (Foto: Getty, )

La Casa Blanca se ha apoderado de una iniciativa energética republicana al convertirse en un defensor de la energía nuclear. En 2010, anunció una garantía federal de préstamo por 8,330 millones de dólares para un par de reactores operados por Georgia Southern Co. Romney hizo una llamada para optimizar el proceso de aprobación de nuevas plantas, pero ése realmente no es el problema. Al igual que con el carbón, el mayor obstáculo del que evita que las centrales nucleares sean construidas es el bajo precio del gas natural.

"El problema que podría hacer una diferencia", dice Christine Todd Whitman, ex gobernadora republicana de Nueva Jersey y ahora copresidenta de la CASEnergy, Coalition que promueve la energía nuclear, "es lo que los candidatos hagan respecto a la eliminación de los residuos nucleares". Actualmente el país no tiene una solución a largo plazo para el almacenamiento de residuos radiactivos nucleares, situación que añade incertidumbre y costos a la construcción de nuevas plantas.

Obama ha abandonado cualquier intento de abrir el parcialmente terminado depósito de residuos Yucca Montain en Nevada. Romney ha mantenido una mente abierta sobre ello, diciendo: "La decisión corresponde al Estado".

Conclusión: Una victoria de Romney podría mejorar las probabilidades de una solución al problema de los residuos nucleares, lo cual significaría un impulso a una industria en dificultades, pero no una solución a sus problemas básicos de costos.

5. Energías renovables

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El parque Bii Nee Stipa II se encuentra en
energia eolica  (Foto: Thinkstock)

De todos los sectores de la energía, las energías renovables tienen más que ganar (o perder) después de las elecciones. Obama ha sido un defensor de la energía eólica, solar y otras tecnologías renovables. Su Gobierno ha gastado una cifra récord de 90,000 millones de dólares para otorgar subsidios y garantías de préstamos a compañías de energía solar, eólica y otras empresas verdes.

Un emprendimiento llamado Brightsource, que está construyendo una planta solar térmica en el desierto de Mojave, que dará servicio a más de 140,000 hogares de California, recibió una garantía de préstamo de 1,600 millones de dólares por parte del Departamento de Energía.

La campaña de Romney cree que el Gobierno de Obama fue demasiado lejos con su revolución verde al arrojar dinero a las energías renovables que ha llegado a perjudicar a las industrias eólica y solar. Después de la debacle de Solyndra, el fabricante de energía solar fotovoltaica altamente subsidiado que cayó en bancarrota, los inversores se han vuelto más cautelosos al invertir en el sector, sostiene la campaña de Romney.

El candidato republicano se ha comprometido a poner fin a todos los subsidios a las energías renovables, incluyendo el crédito fiscal federal para la producción eólica que está programado para expirar a fin de año. Él cree que cada nueva tecnología debe ser capaz de competir por si sola en términos de costos.

Conclusión: Una victoria de Romney golpearía fuertemente a las industrias eólica y solar de Estados Unidos. El financiamiento de estas industrias emergentes sería más difícil de conseguir, los proyectos nuevos se frenarían, y los empleos desaparecerían.

6. Cambio climático

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Una encuesta reciente reveló que dos tercios de estadounidenses creen en el calentamiento global. (Foto: Getty Images)
global warming  Una encuesta reciente reveló que dos tercios de estadounidenses creen en el calentamiento global. /  (Foto: Getty, )

Pese a la importancia de estas luchas políticas, no consideran lo que quizás es lo más importante que está en juego en esta elección, en lo que respecta a la energía: Un líder que pueda discutir con el pueblo estadounidense los desafíos y las amenazas que plantea el cambio climático. Romney, quien creyó en el calentamiento global cuando era gobernador de Massachusetts -una vez llamó a las plantas de carbón "asesinas" y durante un tiempo impulsó un sistema de 'límites e intercambio de carbono'-, ahora dice que el calentamiento está ocurriendo, pero que la ciencia es incierta.

Obama, un creyente del cambio climático, al menos intentaría trabajar con el Congreso para encontrar soluciones, incluyendo acuerdos internacionales en materia de emisiones de gases de efecto invernadero o incluso el políticamente polémico impuesto sobre el carbono.

Sí, ambos candidatos creen que el Gobierno federal debe desempeñar un papel fundamental en el financiamiento de la investigación y desarrollo de tecnologías que puedan impulsar una revolución de energía verde. Pero eso no es suficiente. De acuerdo con una reciente encuesta de la Universidad de Yale, dos tercios de los estadounidenses creen ahora en el cambio climático, un aumento desde el 57% de hace dos años, y quieren respuestas.

Conclusión: Aunque Obama tiene más posibilidades de abordar seriamente el problema del cambio climático, no esperes mucha acción por parte de un bloqueado Washington en el corto plazo.

Este artículo es de la edición del 29 de octubre de 2012 de Fortune.