Unión bancaria, garantía débil en Europa

El regulador bancario único cambiará el futuro europeo, pero no sus riesgos, opina Wolfgang Münchau; será un gran acto de integración, pero no evitará por sí sola una ruptura de la eurozona, dice.
euro  (Foto: Getty)
Wolfgang Münchau*
Financial Times -

Los dirigentes de la eurozona celebraron la semana pasada una cumbre que era importante, pero no por las razones que podrías pensar.

Lo que se decidió allí cambiará el futuro de Europa. La unión bancaria es una herramienta tan poderosa que podría unir al núcleo de la Unión Europea (UE), pero también separarlo del resto.

Es más útil pensar en la unión bancaria como un proyecto político a largo plazo que como una herramienta de resolución de la crisis. Dependiendo del punto de vista, puede ser monumental o irrelevante.

La decisión adoptada en la cumbre fue acordar un calendario para el establecimiento del marco y los fundamentos jurídicos del mecanismo único de supervisión (SSM, por sus siglas en inglés), un nuevo regulador bancario de la eurozona dentro del Banco Central Europeo (BCE).

Será el primero de varios pasos hacia una unión bancaria completa, un proceso que tardará muchos años en completarse.

El SSM finalmente abarcará a los 6,000 bancos de la eurozona. Podría no supervisar directamente a cada uno, pero conseguiría su control cuando lo desee.

A la implementación del SSM le seguirá una política y un fondo de recapitalización bancaria comunes, un mecanismo único de resolución y, en última instancia, un esquema de seguro de depósito único. Las funciones de resolución económica, de recapitalización y de depósito pueden ser agrupadas de diferentes formas, en diferentes instituciones. La forma final todavía no está clara, pero sucederá.

Angela Merkel, la canciller alemana, tenía razón cuando dijo que era imposible tener en funcionamiento el SSM en enero de 2013.

Una unión bancaria completa es compleja y requiere de tiempo. Algunos aspectos importantes del proyecto requerirán un cambio en los tratados europeos. Gran Bretaña y otros que no tienen ambiciones de unirse a la eurozona no van a incorporarse. Sería un error pensar en la unión bancaria como una extensión del mercado único. Lo mejor es pensar en ella como parte de la red que integra una unión monetaria.

La unión bancaria destruye dos ilusiones que acompañaron la creación del euro, una mantenida por la propia zona euro, y una por el exterior.

La primera era que una unión monetaria minimalista sería sostenible. Los externos sucumbieron a la ilusión de un falso menú de opciones: la capacidad de seleccionar y elegir áreas de la integración europea para participar en ellas. Resultó que quedar dentro de la Unión Europea, pero fuera de la eurozona no era una biosfera sustentable.

A medida que pasa el tiempo, la eurozona usurpará a la UE: tendrá su propia unión bancaria, un presupuesto propio, su propia unión política y, en última instancia, su propio mercado único, algo que no es legalmente posible ahora.

La razón fundamental por la que Gran Bretaña se dirige ahora hacia una probable salida, o al menos hacia una marginación, no es un primer ministro "euroescéptico", sino la  decisión tomada hace 15 años de no unirse al euro.

La unión bancaria y sus distintos primos constituyen el mayor acto de integración política en Europa desde la creación de la Comunidad Económica Europea hace 55 años. Yo creo que serán aún más grandes que el propio euro, ya que conllevan una intrusión significativa a la soberanía nacional en varios niveles.

Aunque la combinación de una unión bancaria, fiscal y económica, si se hace correctamente, crearía un marco institucional mínimamente suficiente para una unión monetaria sostenible, hay un gran inconveniente: la unión monetaria podría estallar antes de que los nuevos mecanismos sean introducidos.

La unión bancaria, tal como está construida, no ayudará en la crisis actual.

Comentaristas hicieron dos suposiciones erróneas. La primera era que el SSM podría empezar a funcionar a partir de enero. La segunda, que el mecanismo provocaría un cambio automático en el programa de rescate bancario existente en España.

Ahora parece que el SSM comenzará a operar en la segunda mitad de 2013. Los líderes de la eurozona han reafirmado que el inicio de operaciones permitiría al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) recapitalizar a los bancos directamente sin tener que colocar la carga sobre los Estados miembros.

El malentendido es que esto no aplica al programa de recapitalización bancaria existente en España. El objetivo económico detrás de las recapitalizaciones bancarias directas es terminar con lo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) llama el "pernicioso vínculo entre bancos y soberanos". El nuevo sistema eventualmente hará eso, pero todavía no.

El Gobierno español seguirá siendo responsable no sólo de la deuda de España, sino también de toda la deuda en España. El vínculo pernicioso persistirá.

La unión bancaria es algo grande, pero también lo es la persistente amenaza al futuro de la zona euro. Eso no ha cambiado.

Ahora estoy persuadido a aceptar que la clase política de la eurozona está lista para construir las instituciones necesarias para una unión monetaria. Ese no era el caso hace un año. Lo que aún falta es la voluntad política para resolver la crisis actual.

El programa del BCE de Transacciones Monetarias Directas (OMT) es importante, pero no puede cerrar esta brecha. Sin una aceptación de un impago, y por tanto de transferencias, esto es imposible en última instancia.

Mi conclusión es que cualquier riesgo que uno pueda atribuir a una ruptura de la zona del euro no ha cambiado fundamentalmente.

Lo que una unión bancaria hará es asegurarse de que la unión monetaria se vuelva sostenible, pero ésta tiene que sobrevivir primero.

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*Wolfgang Münchau es editor asociado de Financial Times, donde escribe la columna semanal sobre la Unión Europea y la economía de europea. Se desempeñó como coeditor de Financial Times Deutschland de 2003 a 2005.

Antes de trabajar en FT Deutschland, Münchau fue corresponsal en Frankfurt y más tarde corresponsal de economía de Financial Times, al informar sobre la preparación para la fase final de la unión monetaria y el lanzamiento del euro.

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