‘Sandy’, ¿un estímulo para la economía?

Mientras muchas firmas perderán, las labores de reconstrucción impulsarán a varios sectores; la tormenta también provocaría un aumento en el gasto para habilitar edificios contra el clima.
sandy33  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Anne Vandermey
NUEVA YORK -

En materia económica, siempre hay perdedores y ganadores después de cualquier desastre natural. Esta semana, restaurantes, cines, líneas aéreas y grandes almacenes en la costa este de Estados Unidos perderán miles de millones de dólares tras las secuelas del huracán ‘Sandy', que ha dejado a millones de personas sin electricidad y sin acceso al transporte público.

Home Depot, por otro lado, probablemente registre un trimestre excelente, proporcionando generadores y linternas a muchos de los aproximadamente 60 millones de personas afectadas por la tormenta.

Pero si la economía en su conjunto gana o pierde es tema de debate. Algunos analistas sostienen que ‘Sandy' podría actuar como una especie de macabro paquete de estímulo, sobre todo gracias a los miles de millones de dólares que se gastarán en la reparación de inundaciones y daños por el viento.

La idea no es del todo descabellada: el desempleo en la Nueva Orleans post ‘Katrina' en realidad cayó a consecuencia de la tormenta. Y algunos académicos dicen que la reconstrucción después de las tormentas en zonas bien preparadas puede impulsar la economía.

Pero las tormentas en general, y ésta en particular, rara vez ofrecen el tipo de estímulo que los keynesianos esperan ver esta semana.

Las catástrofes excepcionales suelen tener un insignificante efecto a largo plazo sobre la economía en general, sea positivo o negativo, incluso cuando hay un trágico costo humano.

Como consecuencia del huracán ‘Katrina', mientras que el desempleo regional bajó, el crecimiento nacional del PIB se redujo, si bien ligeramente, explica Erwann Michel-Kerjan, codirector del centro Wharton Risk Management and Decision Processes Center. Sandy, inferior en orden de magnitud, apenas quedará registrada en el radar nacional.

Regionalmente, sin embargo, hay razones para ser pesimistas sobre la estela dejada por ‘Sandy'.

Las estimaciones más conservadoras de los costos de la tormenta calculadas por la firma de gestión de riesgos Eqecat oscilan entre los 10,000 millones de dólares (aproximadamente el costo que tuvo el huracán ‘Irene' en 2011) y los 20,000 millones de dólares (más próximo al costo del huracán ‘Ike' en 2008).

En opinión de Michel-Kerjan, alrededor del 60% de dichos costos provendrán de los negocios perdidos a causa de la tormenta. Esa cifra contrasta con la de anteriores desastres naturales, donde alrededor del 40% del costo generalmente provenía de los negocios perdidos, y el resto se desprendía de la propiedad o bienes materiales dañados.

Sandy es diferente, señala Michel-Kerjan, porque ha cerrado varios centros de población importantes durante un largo periodo de tiempo y, a diferencia del huracán ‘Irene', ‘Sandy' golpeó durante días laborables.

¿El resultado? Miles de millones de dólares en ingresos perdidos. Y a diferencia de las facturas procedentes de la reparación de daños a la propiedad, que benefician a otras partes de la economía, gran parte de los ingresos que se perdieron por el parón de la actividad comercial nunca se recuperarán.

Como ejemplo está Starbucks, que cerró sus establecimientos en Nueva York durante la tormenta. "No vas a salir a comprar el doble de café el miércoles (cuando la tormenta amaine)", explica en esta misma línea Evan Gold, vicepresidente senior de la firma de consultoría meteorológica Planalytics.

Algunos de los costos serán transferidos a otras empresas. Por ejemplo, la pérdida de Outback Steakhouse podría ser la ganancia de Kroger. Pero para la economía ese es un juego de suma cero, o peor aún, si los consumidores no gastan tanto en comida.

"Las empresas están cambiando y ajustándose, pero en muchos casos, pierden una oportunidad de hacer algo", expresa Gold. Esto cobra especial relevancia justo antes de la temporada navideña. "(La tienda departamental) Macy's no podrá recuperar días como éstos. Es noviembre, cada día cuenta."

Junto con Macy's, las compañías de ropa como Gap y J. Crew también se verán afectadas. Otros perdedores son los minoristas de joyería, los restaurantes más casuales y los destinos de entretenimiento, como cines, casinos y parques temáticos, según Planalytics.

Para casi todos los principales minoristas, por lo menos el 10% de sus establecimientos se verán afectados por la tormenta. Para algunos, esa proporción será mayor. La cadena de almacenes BJ's tiene 54% de sus tiendas en la trayectoria de ‘Sandy', Macy's tiene un 25% de sus tiendas en esa situación, Sears un 19%, y Target un 16%.

Empero, no todos perderán con Sandy. Wal-Mart, Target, y Safe Way posiblemente reporten un alza. Las farmacias también podría recibir un impulso, ya que la gente se abastece de medicamentos, lo mismo ocurre con los restaurantes de comida rápida como McDonald's, en particular los situados a lo largo de las rutas de evacuación.

Algunos productos individuales verán un repunte. Planalytics predice que la demanda de bolsas de hielo en Boston aumentará un 133% entre el 27 de octubre y el 1 de noviembre. La demanda de deshumidificadores en Nueva York podría aumentar un 111%. Y se prevé que la demanda de ropa de lluvia en Cleveland se incremente en un 91%. En Amazon, las ventas de cargadores solares y de manivela para teléfonos celulares se dispararon durante el fin de semana.

Gold dice que los supermercados no se ven afectados por las tormentas, a pesar de la muy mencionada sobredemanda de agua embotellada. Las menores ventas y el reducido tráfico de consumidores que se da después generalmente anulan las ganancias iniciales.

Con los niveles que ha alcanzado la inundación en algunas ciudades, de metro a metro y medio, las facturas totales emanadas de los daños materiales probablemente sean enormes.

Eqecat pronostica que el seguro cubrirá aproximadamente la mitad del costo total de la tormenta. La ayuda gubernamental, también, proporcionará un cierto alivio a los propietarios de viviendas y negocios perjudicados.

En la historia reciente, los funcionarios públicos en ocasiones han adoptado un enfoque sin restricciones ni trabas para reactivar el crecimiento, ofreciendo préstamos a interés bajo y créditos para la reparación de viviendas tras un desastre. Pero hay ciertas razones para creer que en esta ocasión la ayuda será diferente.

Howard Kunreuther, codirector del Centro Wharton para la gestión del riesgo, ha estudiado la ayuda del Gobierno en las zonas afectadas después de una crisis, y advierte que, este año, las autoridades pueden sentir presión para mantener bajos los apoyos ante la creciente deuda pública.

Otro factor que influye, según muestra la investigación de Kunreuther, es que los desastres ocurridos antes de las elecciones atraen más ayuda gubernamental que los desastres acaecidos después de una elección. El especialista señala que, por el momento, los políticos han prometido asistir a la región. Sin embargo, Kunreuther duda que el Congreso sea capaz de actuar antes de las elecciones del 6 de noviembre.

No obstante, aún puede haber un resquicio de esperanza para la economía. La tormenta podría provocar un aumento en el gasto para habilitar edificios e infraestructura contra los embates del clima en preparación para futuros desastres.

Ese tipo de inversiones podrían estimular la economía más que las propias reparaciones posteriores a la crisis, y seguramente salven vidas. "El gasto en prevención de desastres es realmente donde tienes el mejor retorno de la inversión", señala Michel-Kerjan.

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Michel-Kerjan proyecta que los costos para que todo Estados Unidos esté bien preparado contra las tormentas estarían en el orden de los billones de dólares.

En comparación, los posibles costos y beneficios de un fenómeno climático como ‘Sandy' lucen minúsculos. Ciertamente, un estímulo.

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