La inacción del BCE choca con Italia

Las elecciones italianas y el panorama de la zona obligarían a la entidad a intervenir nuevamente; sin embargo, pocos economistas esperan que la entidad baje las tasas de interés esta semana.
Mario Draghi italiano  (Foto: Cortesía CNNMoney)
Mark Thompson

Precios estables: comprobado. Cero crecimiento: comprobado. Desempleo récord: comprobado. Otras medidas del Banco Central Europeo para reactivar la economía de la eurozona: Le responderemos en unos días...

El presidente del BCE, Mario Draghi, dice que está haciendo lo que puede. Las tasas de interés se han mantenido a un mínimo histórico desde el pasado mes de julio, y el banco no tiene planes de retirar las medidas extraordinarias que puso en marcha para evitar una ruptura de la zona euro.

Pero a un año de inyectar dinero a los bancos y seis meses después de que revelara su plan para comprar bonos del gobierno -conocido como Transacciones Monetarias Directas (OMT, por sus siglas en inglés)- el Banco Central se está quedando sin razones para no volver a la carga.

Sólo una minoría de economistas encuestados por Reuters prevé que el BCE baje las tasas de interés cuando se reúna el jueves, en parte porque una reducción no ayudaría mucho. Sin embargo, algunos analistas creen que la caótica elección italiana y el negro panorama económico podrían forzar al banco a reconsiderar su postura.

"Ahora parece probable que el BCE recorte las tasas esta semana, y Draghi enfatizará que el programa OMT de compra de bonos está ahí para ayudar si es necesario", señaló Tristan Cooper, analista de deuda soberana en la firma Fidelity Worldwide Investment.

El mes pasado, la Comisión Europea proyectó un segundo año consecutivo de descenso para la economía de la eurozona y un aumento del desempleo, que alcanzó un máximo histórico de 11.9% en enero.

Empero, muchos economistas creen que las previsiones de la Comisión Europea de una contracción del producto interno bruto de 0.3% este año es demasiado optimista. Los escépticos mencionan los recortes del Gobierno, el bajo gasto del consumidor y un euro relativamente fuerte, que está dificultándoles la vida a los exportadores europeos.

Los nuevos pronósticos emitidos por el BCE en la semana podrían pintar un panorama aún más sombrío, y con la inflación descendiendo al 1.8% en febrero -en línea con el objetivo de inflación del BCE, si acaso inferior pero cercano al 2%- el banco tiene espacio para relajar todavía más la política dentro de los límites de su mandato para controlar los precios.

El rally de ocho meses en el mercado accionario europeo ha llegado a su fin; y el índice europeo Euro Stoxx 50 ha perdido 1.2% en lo que va del año. Además, los rendimientos de los bonos gubernamentales italianos, y en menor medida los españoles, han subido desde los mínimos registrados en enero.

"Las preguntas clave tienen que ver con el BCE", escribió en una nota Nick Gartside de JPMorgan Asset Management". ¿Qué tanto tienen que empeorar las cosas para que actúe? ¿O se comprende tan bien la amenaza de acción, que los mercados no se verán tentados a averiguarlo?"

La posibilidad de una mayor intervención de un Banco Central esta semana viene de la mano de Reino Unido, que fue despojado por Moody's de su calificación crediticia AAA el mes pasado.

La economía británica está al borde de recaer en recesión (por tercera vez). Se contrajo un 0.3% en el último trimestre de 2012 y está luchando para recuperar el crecimiento. La producción manufacturera cayó en febrero, según reveló el Índice de gestores de compras del sector el pasado viernes.

Las actas de la última reunión del Banco de Inglaterra patentizaron que el gobernador Mervyn King y dos colegas votaron a favor de inyectar más dinero en la economía mediante la ampliación de su programa de compra de bonos del gobierno. Fueron vencidos en las votaciones, pero la última vez que el comité de política monetaria del banco se dividió de manera similar, en la siguiente reunión se votó para flexibilizar la política.

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Asimismo, el Banco de Inglaterra ha estado jugando con la idea de tasas de interés negativas, según su vicegobernador Paul Tucker. Eso significaría, a efectos prácticos, que el Banco Central cobraría a los bancos comerciales por los depósitos que éstos hagan en él, el objetivo es que, en lugar de acaparar su efectivo, utilicen el dinero para prestar a empresas y familias.

Las tasas de interés del Reino Unido se han mantenido en un mínimo histórico de 0.5% desde marzo de 2009 y la última ocasión en que el banco amplió su programa de flexibilización cuantitativa fue en julio de 2012. La libra esterlina ha caído en más de 6% frente al dólar y el euro en lo que va de año ante las pobres perspectivas de crecimiento y las expectativas de una política monetaria más laxa.

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