Chipre exhibe desamparo de ahorradores

La crisis demuestra la necesidad de un órgano que proteja los depósitos en Europa, dice Sheila Bair; una organización similar a la FDIC estadounidense apagaría los temores de una corrida bancaria.
chipre banco  (Foto: AP)
Sheila Bair

En la mitología griega, Chipre fue el lugar de nacimiento de Afrodita, la diosa del amor y madre sustituta de Adonis, el dios del deseo, que era un ávido cazador. Como una madre autoritaria típica, Afrodita advirtió a Adonis que nunca cazara a un animal que no mostrara miedo. Y como un típico hijo sabelotodo, Adonis ignoró las advertencias de su madre. Siguió a un jabalí enorme (e intrépido). Pero el cazador se convirtió rápidamente en la presa, y fue asesinado brutalmente por el animal salvaje.

Hasta la mañana del lunes de esta semana, los depositantes bancarios de la problemática eurozona lucían tan faltos de miedo como el jabalí. Mantenían la fe en sus sistemas nacionales de seguro de depósitos, incluso en los países del sur de Europa con importantes problemas fiscales. Aunque el verano pasado hubo una racha de salidas bancarias en España, Grecia e Italia, la mayor parte de los depositantes parecían confiar en los compromisos legales que sus soberanías les habían dado para proteger sus ahorros. Permanecieron firmes.

De hecho, la sorprendente confianza de los depositantes bancarios en los sistemas nacionales de garantía de depósitos desaceleró el impulso para crear un sistema central de garantías de depósitos (DGS, por sus siglas en inglés) en la zona euro para proporcionar una cobertura consistente con el respaldo colectivo de todos los países de la eurozona. El progreso en la creación de un mecanismo de solución única para el manejo de los bancos en quiebra también se desaceleró.

Pero los funcionarios del gobierno de Chipre, un diminuto país con grandes problemas bancarios, decidieron cazar al jabalí, imponiendo a los depositantes por debajo del límite de depósito de 100,000 euros una "tasación" del 6.75% para ayudar a rescatar a su industria bancaria. Esto al parecer se hizo para reducir los recortes a los grandes depositantes que excedían el límite, muchos de los cuales se dice que son rusos ricos que utilizan los bancos de Chipre para evitar pagar de impuestos.

El jabalí contraatacó. Se produjeron protestas callejeras y los mercados cayeron, en medio de una especulación generalizada de que esta propuesta podría sacudir la confianza en los sistemas de garantía de depósitos en todo el sur de Europa y más allá, precipitando corridas bancarias masivas. A diferencia de Adonis, el Parlamento de Chipre tuvo el acierto de retirarse rápidamente y rechazar el plan.

Los responsables de urdir este fiasco incluyen al FMI y a los ministros de finanzas europeos. ¿Qué demonios estaban pensando? Si ha habido una constante a lo largo de la crisis financiera y sus secuelas es que imponer pérdidas a los depositantes asegurados estaba fuera de los límites. Desafortunadamente, los trajes y vestidos Armani alrededor de la mesa de negociaciones del plan de rescate de Chipre perdieron toda perspectiva cuando la cuestión era proteger la columna vertebral de cualquier sistema bancario: los depositantes domésticos.

Las élites en los medios de comunicación financieros gimotearon que no debería ser un gran problema que parte de la gente normal tuviera que pagar. Algunos de hecho dieron a entender que podría ser algo bueno. Tal vez esos profesores de escuela y policías aprendan una lección o dos al tomar pérdidas en sus cuentas bancarias y comenzar a ejercer un poco de disciplina de mercado para decidir dónde depositar su dinero. En lugar de depender de los planes de seguro de depósito, deberían ir a casa por la noche y descargar y analizar los reportes financieros de los bancos. (Curiosamente, ellos no parecían demasiado molestos por el rescate a los tenedores de bonos institucionales, quienes probablemente están mejor capacitados para evaluar los balances generales de los bancos).

Apaciguado, el jabalí se ha retirado. Los mercados se han calmado un poco, pendientes del próximo movimiento de Chipre, y los depositantes que protestaban han regresado a sus hogares. Pero esto nunca debería haber ocurrido. Solamente pone de relieve la necesidad crucial de Europa de imponer reglas estandarizadas para la protección de los depositantes asegurados y para la asignación de pérdidas en sus bancos en problemas.

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Una de estas prioridades no es difícil de construir. Así es como lo hacemos en Estados Unidos: la renta variable es eliminada primero, seguida por la deuda junior, la deuda senior y los depósitos por encima de los límites asegurados. A los depositantes asegurados siempre se les paga con pérdidas cubiertas a partir de las reservas construidas con las primas de seguro pagadas por la industria. No protegemos a los tenedores de bonos por dos buenas razones: 1) no hay un programa de seguros para ellos y no deben ser beneficiados de manera oportunista y 2) en su mayoría son instituciones sofisticadas que deben ejercer la disciplina de mercado y analizar la salud de un banco antes de tomar la decisión de comprar su deuda. La cuestión de si esta prioridad tiene sentido para Europa es algo que Europa puede decidir por sí misma. Lo importante es decidir. La manera ad hoc en que los europeos están tomando decisiones está creando injusticia e incertidumbre en el modo en que los acreedores bancarios son tratados y está obstaculizando la recuperación de su sistema bancario.

Y por amor de Dios, ¿podría Europa crear una autoridad fuerte y centralizada de seguro de depósitos para defender a los depositantes domésticos la próxima vez que algún bruto decida que podrían ser un blanco fácil y económicamente vulnerable cuando estén armando un paquete de rescate? Hay una razón por la que Estados Unidos no ha sufrido una corrida bancaria desde la Gran Depresión y se llama Corporación Federal de Seguro de Depósitos. Europa necesita una FDIC, y la necesita desesperadamente.

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