La City de Londres y sus lazos con la UE

Las nuevas regulaciones impuestas al centro financiero londinense provocan ideas de separación; sin embargo, la mayoría opina que el futuro de la City estaría condenado si GB deja al bloque.
London Stock Exchange  (Foto: AP)
John Thornhill y Jenkins Patrick
Financial Times -

Napoleón Bonaparte jugó un importante e involuntario papel en impulsar el ascenso de la City de Londres como el primer centro financiero verdaderamente global. En sus esfuerzos por financiar sus aparentemente interminables guerras con los franceses, el Gobierno británico recurrió a la City para conseguir financiamiento, lo que permitió al país -que era más pobre- gastar hasta cinco veces la proporción del Producto Nacional Bruto en gasto militar, al igual que Francia, y ganar la batalla de Waterloo.

Esa intensa rivalidad a través del Canal de la Mancha indirectamente fomentó una cultura de experiencia financiera en la City e impulsó un mercado de deuda pública masiva que financió la expansión del imperio británico. Para finales del siglo 19, Londres se había convertido en el principal centro mundial para el financiamiento de ferrocarriles y minas en lugares tan lejanos como Argentina, Sudáfrica y Rusia.

Hoy en día, algunos financieros creen que Gran Bretaña se enfrenta de nuevo a una insidiosa amenaza desde el otro lado del canal que está poniendo en peligro el futuro de la City -pero que podría ser otra oportunidad disfrazada.

En su opinión, una serie de normas de la Comisión Europea y el Parlamento sobre cuestiones que van desde los bonos de los banqueros y los gestores de fondos hasta fondos de inversión alternativos e índices de solvencia de las aseguradoras está en la mira de la City. Temen que la burocracia de Bruselas enrede en complicaciones a la City, mientras ésta lucha por competir con otros centros financieros como Nueva York y Hong Kong.

Esta hostil acogida desde el continente está impulsando  a algunos financieros de la City a imaginar la vida fuera de la Unión Europea (UE) justo a medida que el debate político británico se vuelve cada vez más euroescéptico. Si es reelegido, el Partido Conservador se comprometió a celebrar un referéndum sobre la permanencia o salida de Gran Bretaña de la UE a finales de 2017, lo que podría conducir a una salida.

¿Podría la City florecer de manera aislada como lo hizo en el siglo 19 como un rejuvenecido centro financiero global, canalizando flujos de fondos a los países emergentes de rápido crecimiento en Asia, África y América Latina?

Si existe una opinión mayoritaria sobre el tema en la Square Mile, es probablemente que -por el momento- sería una locura que la City contemple un futuro independiente de la UE. Durante las últimas cuatro décadas, los intereses económicos de Gran Bretaña han estado entrelazados con el mercado único europeo.

A pesar de que Gran Bretaña se ha mantenido fuera de la eurozona, la City ha emergido como la capital financiera de Europa, atrayendo a muchos de los grandes bancos y a las entidades financieras más brillantes procedentes de Francia, Italia, Alemania y otros países.

Según TheCityUK, un organismo independiente, 164 empresas de servicios financieros del resto de la UE tienen su sede en el Reino Unido, con 125 empresas de la UE cotizando en la Bolsa de Valores de Londres. Los bancos de la UE mantienen 1.4 millones de libras de activos en el Reino Unido, alrededor del 17% de los activos bancarios totales del país.

La City también representa una gran parte de las operaciones en activos denominados en euros. El volumen de negocios promedio denominado en euros en comercio de divisas en Reino Unido es de 868,000 millones de dólares, el 40% del total mundial.

Muchos bancos, firmas de capital de riesgo, compañías de seguros, fondos de cobertura y fondos soberanos no europeos también han abierto su sede europea en Londres, porque ven a la City como una plataforma de lanzamiento para el mayor mercado de la UE de 500 millones de personas.

El jefe de un gran banco estadounidense es contundente acerca de las perspectivas de Gran Bretaña como un centro financiero independiente de baja fiscalidad. "Si el Reino Unido deja a la UE, la City está muerta", dice.

Pero la aparente antipatía de muchos en Bruselas hacia la City, los problemas económicos aparentemente intratables de la eurozona, la debilidad del gobierno británico en la defensa de los intereses del país en la UE y la explosión de crecimiento en el mundo en desarrollo están empezando a influir en el debate .

Lord Lawson, el ex ministro de Hacienda, ha argumentado que muchas empresas británicas se sienten demasiado seguras con la adopción del mercado único europeo y que se están perdiendo de oportunidades en el mundo en desarrollo.

Jim O'Neill, presidente de Goldman Sachs Asset Management, dice: "Me encuentro a mí mismo sintiendo cierta simpatía por la escuela de 'cortar las amarras' y eso no es algo que hubiera soñado decir hace tres años. No sólo el euro ha fracasado en cumplir lo que se suponía que debía cumplir, sino que la UE no ha cumplido lo que debería haber hecho.

"No estoy diciendo que el Reino Unido deba marcharse. Estoy diciendo que el Reino Unido debe tomar una decisión estratégica sobre dónde residen sus intereses. La alternativa es llegar a estar mucho más profundamente involucrado con Europa ".

Los euroescépticos británicos sostienen que incluso fuera de la UE, los profundos y líquidos mercados de capitales de la City, su régimen jurídico, su zona horaria, su lenguaje y sus históricos lazos comerciales le seguirían dando una ventaja competitiva formidable.

Gerard Lyons, principal asesor económico del alcalde de Londres y ex economista en jefe de Standard Chartered Bank, dice que en lugar de obsesionarse con la relación con la UE, la City debe reorientarse más decididamente hacia las economías de más rápido crecimiento en el mundo.

"Lo más importante es que la City se posicione en la cambiante economía global. Y Londres está perfectamente situado debido a que es una ciudad global", dice. "La gente en occidente todavía no entiende la magnitud y el ritmo de cambio en las economías emergentes".

Esas oportunidades no son totalmente dependientes de la permanencia británica de la UE. Gran Bretaña es, por mucho, el mayor exportador mundial neto de servicios financieros. La City ya funge como un conducto para los flujos financieros intercambiados entre las economías emergentes.

Gao Jian, vicegobernador del Banco de Desarrollo de China, que realiza grandes inversiones en proyectos de infraestructura en todo el mundo, dice que China continuaría haciendo negocios con la City, incluso si Gran Bretaña sale de la UE.

"Podría hacer una pequeña diferencia, pero no mucha. La posición de la City como centro financiero global con estrechas relaciones con Hong Kong no cambiaría. Debido a su infraestructura, debido a su entorno jurídico, debido a su participación en el mundo, China definitivamente usaría a Londres como centro financiero para muchas transacciones internacionales", dice.

Idealmente, la City querría lo mejor de ambos mundos: permanecer como la capital financiera de la UE y al mismo tiempo expandir su negocio con el mundo en desarrollo. La pregunta es si la City puede mantener esta poco elegante ambivalencia si Londres y Bruselas siguen siendo divergentes.

Mientras que Gran Bretaña ha estado atormentándose sobre cómo y en qué medida debe distanciarse del resto de la UE, algunos funcionarios europeos parecen dispuestos a guiar a la City hacia la salida. Algunos están indignados por lo que consideran "ataques" asentados en la City en los mercados de bonos soberanos de la zona euro en los últimos tres años y por el obstruccionismo del gobierno británico. Dicen que no deben permitir que Londres seleccione lo que considera las mejores partes de la UE, mientras que escupe el resto.

Christian Noyer, gobernador del Banco de Francia, ha predicho que una parte creciente de las operaciones denominadas en euros se llevarán a cabo en la zona euro, bajo la supervisión del Banco Central Europeo (BCE).

"No estamos en contra de que algunos negocios sean realizados en Londres, pero la mayor parte del negocio debe estar bajo nuestro control. Ésa es la consecuencia de la elección de Reino Unido de permanecer fuera de la zona euro", dijo en diciembre.

Si la eurozona quiere revivir, sus 17 economías nacionales tendrán que integrarse más profundamente, desarrollando una unión bancaria, una unión fiscal, y posiblemente incluso una unión política. El BCE está adquiriendo rápidamente mayores responsabilidades regulatorias hacia los bancos más grandes en toda la región.

Estos hechos ya han llamado la atención de los bancos estadounidenses que operan en la City, y puede que fomenten un alejamiento de nuevos negocios e inversión hacia fuera de Londres.

El presidente ejecutivo de otro gran banco estadounidense dice: "(El aislamiento de Gran Bretaña) me preocupa a largo plazo. Ser una anomalía puede sentirse bien en estos momentos. Pero, ¿cómo se sentirá cuando Europa arregle sus asuntos y tenga un banco supervisor unificado y Gran Bretaña esté en ello.

"Si trasladara a toda mi gente a Frankfurt tendría un supervisor. Ése es un problema de tres, cinco, siete años. Tienes que tener cuidado de que la City no esté aislada. Hay un riesgo de aislamiento creciente".

En su esperado discurso sobre Europa en enero, David Cameron, prometió que si es reelegido como primer ministro haría campaña "en cuerpo y alma" para que Gran Bretaña permanezca en la UE una vez que haya negociado los términos revisados de afiliación.

Pero la perspectiva de años de disputas rencorosas con la UE sobre la repatriación de los poderes, seguida de un impredecible referéndum es inquietante para muchos en la City.

"Lo más sensato y lo más probable es que Gran Bretaña permanezca dentro de la UE y permanezca fuera del euro", dice Lyons. "Pero la cuestión clave es la incertidumbre. Puedes gestionar el riesgo, pero la incertidumbre es el tema que a la gente le preocupa".

Pocos en la City muestran mucha confianza en la capacidad del primer ministro para negociar un mejor acuerdo. El jefe de un banco de inversión es fulminante en su evaluación de cómo el gobierno ha lidiado con Europa. Si el propósito declarado de Cameron ha sido el de defender a la City, entonces ¿por qué se aleja de la mesa de negociación donde puede defender su caso?, se pregunta. "Cameron ha manejado todo el diálogo con Europa muy mal porque no tiene aliados", dice.

"Si algo hemos aprendido acerca de cómo lidiar con Europa desde 1973, entonces es que todo se trata de un juego de consenso, coacción e interés propio. Nadie ha tenido éxito al estar aislado".

Para algunos que siguen de cerca el debate a ambos lados del canal, es de lamentarse que la City y Bruselas se estén distanciando, y es un asunto de urgencia que de alguna manera se logre una reconciliación.

Antonio Borges, un ex banquero central de Portugal y decano de la escuela de negocios Insead, quien más tarde trabajó en la City durante 10 años, dice que ambas partes van a perder si Gran Bretaña se separa de la UE. Otras economías europeas, que son demasiado dependientes de los sectores bancarios rígidos, necesitan de la experiencia de la City en el desarrollo de mercados de capital más flexibles, sugiere.

"La City se benefició enormemente de la introducción del euro. La eurozona se convirtió en el mercado doméstico de la City. Pero la zona euro también se ha beneficiado del apoyo y de la contribución de la City al desarrollo de los mercados financieros en Europa", dice.

"Lo que hemos visto desde entonces es que el Reino Unido le ha dado la espalda a Europa y Europa le ha dado la espalda a la City. Las regulaciones que provienen de Europa continental son definitivamente anti-británicas y anti-City".

Borges sostiene que Gran Bretaña necesita volver a comprometerse con la UE, no sólo con Bruselas, sino con aquellos gobiernos nacionales que son sus aliados naturales. Los líderes británicos deben defender el hecho de que los sofisticados servicios financieros pueden estimular la innovación y el crecimiento económico a largo plazo. "Es un proceso muy triste para ambas partes, en la actualidad", añade. "Nadie va a ganar con un divorcio".

Ahora ve
Con su anuncio sobre Jerusalén, Trump provoca una crisis entre Israel y Turquía
No te pierdas
×