La puerta entre Wall Street y Washington

El traspaso de banqueros para trabajar en el Gobierno de EU debe mantenerse, dice Tom Braithwaite; asegura que el lazo entre ambos debe permitir un mayor escrutinio a los grandes bancos.
wall street  (Foto: Getty)
Tom Braithwaite*

En la actualidad, es difícil creer que una carrera en Wall Street fuera alguna vez una certificación en lugar de un impedimento para un conseguir un empleo en Washington. Cuando Hank Paulson pasó de Goldman Sachs al Departamento del Tesoro de Estados Unidos en 2006, su pasado bancario no fue realmente vilipendiado ni examinado.

Un senador demócrata hizo notar la puerta giratoria entre Goldman y el Gobierno. Pero así es como lo hizo: "(Paulson) continúa la larga historia de jefes de Goldman Sachs, como el ex secretario del Tesoro Bob Rubin, el gobernador de Nueva Jersey Jon Corzine, y el subsecretario de Estado John Whitehead, sirviendo a su país con gran distinción y éxito".

Los tiempos han cambiado. Es muy poco probable que al actual jefe de Goldman se le permitiera servir a su país con distinción. Y la semana pasada se supo que Ruth Porat, directora financiera de Morgan Stanley, no sería designada como subsecretaria del Tesoro. Dos personas familiarizadas con la situación dijeron que temían que sus finanzas fueran atacadas durante una audiencia en el Congreso.

En 2006, Washington apenas parpadeó cuando Paulson vendió 500 millones de dólares en acciones de Goldman antes de entrar al Tesoro. (Resultó ser un buen negocio. Si hubiera se hubiera visto forzado a mantenerlas, las habría visto reducirse a la mitad durante la crisis y aún no habrían logrado superar su nivel anterior ahora). También obtuvo una exención de impuestos habitual -imagina solamente intentar introducir algo similar ahora- que permita a los individuos ricos que se unían al gobierno aplazar el impuesto sobre ganancias de capital.

Si es un disgusto recién descubierto por Wall Street lo que hundió la nominación de Porat, sería una vergüenza para Washington y peor para Wall Street.

Ella es una de las mujeres más experimentadas de la industria y logró liderar a Morgan Stanley a través de los turbulentos años posteriores a la crisis, apuntalando la confianza de los inversionistas en que el capital y la liquidez del banco eran sólidas y podrían soportar nuevos impactos provenientes de Europa.

Es miembro del comité asesor de préstamos del Tesoro, un grupo de la industria que asesora a los funcionarios gubernamentales sobre la emisión de deuda y una mayor estabilidad del mercado.

Tras la salida de Tim Geithner como secretario, el Tesoro necesita a alguien con influencia financiera. Geithner fue reemplazado por Jack Lew, un estudioso del presupuesto - posiblemente el caballo adecuado para la pista, pero no un experto en mercados.

La crisis ha terminado, pero las nuevas regulaciones no han terminado y eso es preocupante. La reinvención del sistema de vivienda estadounidense, sobre el cual, por cierto, Porat sigilosamente asesoró al Tesoro en 2008, no ha comenzado aún. Nuevos problemas, tales como los préstamos estudiantiles, se están gestando.

En Wall Street los riesgos son mayores. Si la industria ha caído tan bajo que sus mejores talentos no puede ser considerados seguros para los empleos en el Tesoro, los bancos perderán su lugar en la mesa. Una hostil asociación entre reguladores y políticos permanecería sin supervisión por parte del Tesoro.

En estos días, en lugar de cuidarse de ver comunistas por todos lados, Washington se cuida de los banqueros. La idea de que Geithner era una criatura de Wall Street quedó irremediablemente fijada en la imaginación de sus críticos.

Damon Silvers, miembro de un Panel de Supervisión del Congreso, alguna vez cuestionó a Geithner diciendo: "Lo que no entiendo -y yo practiqué la abogacía, y tú has estado en la banca..."

Geithner dijo: "Nunca he estado realmente en la banca. Sólo he estado en..."

Silvers: "Bueno, hace mucho tiempo".

Geithner: "Realmente, nunca".

Silvers: "Banca de inversión".

Geithner: "Nunca banca de inversión. Pasé toda mi vida en el servicio público en el Tesoro y en la Reserva Federal".

Silvers: "Está bien. Muy bien, entonces...".

Hay algunas buenas razones para el cambio de la adulación a la desaprobación. Se produjo una crisis financiera monumental, en la que Wall Street necesitó miles de millones de dólares en rescates.

Es algo bueno que el simple ir y venir entre Washington y Wall Street atraiga a un mayor escrutinio.

Y si Porat y la Casa Blanca no estaban cómodos sobre sus perspectivas en una audiencia de confirmación en el Senado, entonces quizás ella no es la opción correcta.

Pero incluso teniendo eso en cuenta, la tradición estadounidense de titanes financieros que pasan a los servicios públicos no debe ser dejada de lado tan fácilmente. El Tesoro es una operación muy magra. Carece del vasto personal de tecnócratas que caracterizan a la administración pública en Reino Unido o Francia.

Con la debida supervisión -y sin la complacencia del pasado, ni el prejuicio del presente- la puerta giratoria puede seguir girando. Los banqueros deberían preocuparse si se atora.

*El autor es el editor bancario de Estados Unidos de Financial Times.

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