Fed, con armas limitadas ante desempleo

El estímulo no logra que los empleadores contraten a personas que llevan mucho tiempo desocupadas; la baja tasa de desempleo obedece al abandono de la búsqueda de trabajo y no al hecho de hallar uno.
eu desempleo  (Foto: AP)
Nin-Hai Tseng

Si a alguien le desconcierta que la Reserva Federal no haya cerrado el grifo del dinero, aun cuando la economía estadounidense parece presentar mejores auspicios, más vale echarle un vistazo al informe oficial emitido el viernes sobre el estado del mercado laboral estadounidense, que pone de relieve los frustrantes altibajos que seguramente seguiremos viendo por meses, tal vez incluso años. En marzo, la economía de Estados Unidos sólo creó escasos 88,000 puestos de trabajo. Eso es marcadamente inferior a los 268,000 empleos creados en febrero. También es menos que el promedio de 187,000 empleos al mes generados desde septiembre hasta febrero, un ritmo similar al del último período en que las cosas iban bien entre 2004 y 2006.

Es cierto que el mercado laboral actual se está normalizando para aquellas personas que han estado desempleadas durante un corto tiempo, pero las cosas están lejos de normalizarse para aquellos que llevan sin trabajo seis meses o más. En marzo, representaron el 39.6%, o 4.6 millones de los desocupados, una cifra que ha cambiado poco desde el 40.2% del mes anterior y el 41.7% del año previo.

La pregunta es ¿qué va a pasar con esos desempleados de larga duración?

Lamentablemente, muchos quizá renuncien del todo a su búsqueda de trabajo. Es un problema serio. Los empleadores asumen que mientras más tiempo pasen las personas sin trabajo, más olvidan sus capacidades y más desfasadas quedan sus habilidades. Esto puede o no ser cierto, pero hay un estigma contra las personas desocupadas por tanto tiempo, por injusto que sea.

La difícil situación de los desempleados de larga duración explica en parte por qué la tasa de desempleo ha caído. En marzo, el desempleo descendió desde el 7.7% del mes anterior al 7.6%. Esto se debió a que más personas abandonaron su búsqueda de trabajo, y no al hecho de que encontraron uno. La tasa de participación de la fuerza laboral se redujo al 63.3% en marzo, su nivel más bajo desde 1979, cuando las mujeres tenían menos probabilidades de trabajar.

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Todo esto explica en parte por qué la Fed se ha mostrado cautelosa respecto a los positivos informes del empleo desde principios de año. Las autoridades pecaron de optimismo en el pasado. Y al tratar de no cometer los mismos errores otra vez, el Banco Central se comprometió a mantener las tasas de interés a corto plazo a un nivel cercano a cero siempre que la tasa de desempleo permaneciera por encima del 6.5%. También dijo que compraría cada mes 85,000 millones de dólares en bonos para acelerar la caída del desempleo.

Sin embargo, la Fed no puede hacer más. Aunque sus políticas podrían haber estimulado las ventas de viviendas y el crecimiento del empleo, difícilmente logrará que los empleadores miren con otros ojos a las personas desocupadas por largo tiempo... quedarán excluidos a menos de que algo cambie.

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