La City, en pelea por los sueldos

Se acerca el periodo de revisiones a los pagos de los ejecutivos en el centro financiero británico; el rechazo por las compensaciones excesivas se ha extendido a otros países europeos y a EU.
pago  (Foto: Getty)
David Oakley

En enero del año pasado, un grupo de accionistas que representaban a algunos de los grupos de inversión más poderosos de la City de Londres se reunió con Vince Cable, el secretario de negocios, para discutir maneras de restringir el pago excesivo a algunos de los jefes corporativos británicos. Más de un año después, los accionistas que se encontraban en esa reunión dicen que fue un catalizador para la rebelión de primavera acerca de los pagos en la City, en 2012, que dio lugar a cambios profundos en la manera en cómo las empresas establecen los salarios de los ejecutivos no sólo en Londres sino en todo el mundo.

En Gran Bretaña, los ejecutivos enfrentarán una votación vinculante de los accionistas que entrará en vigor en octubre. También habrá normas más estrictas sobre la presentación de informes de remuneración, que deben establecer los objetivos de rendimiento de un ejecutivo para obtener bonos y estipular el pago total de un individuo.

El debate se ha intensificado desde entonces, y la UE ha propuesto límites a los bonos de los banqueros y gestores de activos, mientras que un referéndum en Suiza el mes pasado respaldó las propuestas radicales para limitar los ingresos de los ejecutivos. En Francia, hay planes para aumentar los derechos de los accionistas sobre los pagos y restringir los acuerdos de pensión. Incluso en Estados Unidos, donde tradicionalmente ha habido una mayor tolerancia a los altos salarios, hay señales de más moderación a medida que el activismo de los accionistas ha aumentado.

Sin embargo, la atención sigue enfocada en la City, donde el debate de los pagos acaba de comenzar y otra temporada primaveral de votos de accionistas está a punto de empezar en serio. Los observadores están buscando señales de si las reformas gubernamentales y un nuevo ánimo de moderación entre los jefes de las empresas darán lugar a un cambio cultural duradero, con un salario más acorde con el rendimiento.

Peter Montagnon, asesor de inversiones senior del Financial Reporting Council, el regulador británico que supervisa la participación accionista, dice: "El año pasado fue una etapa en una travesía. Hay más diálogo entre las empresas y los inversores, y más actividad accionista. Esto ha ayudado a producir políticas de pago más sensatas".

Keith Skeoch, presidente ejecutivo de Standard Life Investments, uno de los grupos de gestión de activos más grandes del Reino Unido, añade: "La llamada primavera accionista del año pasado fue una frase desafortunada. Da la impresión de que era una especie de primavera árabe, que implicó cambios drásticos. Pero no fue así. Ésta no es una revolución. Es evolución. Poco a poco vamos avanzando".

Los inversores sostienen que los cambios han ido tomando forma desde la crisis financiera de 2007, cuando la caída en las acciones y la desaceleración económica hicieron salir a los accionistas de su complacencia. En tiempos difíciles, los accionistas ya no estaban dispuestos a aceptar aumentos salariales importantes que a menudo no estaban ligados a buenos resultados.

El jefe de gobierno corporativo de un grupo de gestión de activos del Reino Unido dice: "Las acciones y el rendimiento se redujeron pero el pago iba a la alza. Como inversores, estábamos perdiendo dinero a medida que nuestras acciones caían pero los jefes de las compañías no estaban perdiendo dinero en su pago. Eso no era aceptable".

El inversor estaba presente en la reunión de enero con Cable, celebrada en el despacho del ministro, cerca de las Casas del Parlamento. "No hubo un momento 'eureka' en la reunión", dice. "Pero las opiniones sí enfatizaron que nosotros, como accionistas, teníamos que tomar una posición más firme en contra de los pagos (excesivos) y votar en contra de recompensas indignantes. Si no lo hacíamos, había una sensación de que el gobierno podría idear medidas más draconianas, más allá de un voto vinculante, sobre la remuneración, las cuales podrían limitar no sólo los sueldos de los altos ejecutivos, sino posiblemente los nuestros".

Los inversores en general no se oponen a sueldos de varios millones de libras, pero el jefe debe entregar resultados. Esto es algo de lo que los presidentes ejecutivos están cada vez más conscientes y explica un cambio en la remuneración hacia bonos más grandes e incentivos a largo plazo a través de acciones, en detrimento de la parte fija del salario.

El presidente ejecutivo de una compañía FTSE 100, que tuvo ganancias de más de 2 millones de libras el año pasado, dice: "Me levanto a las 6 y trabajo un día de 12 horas. ¿Puedo justificar mi sueldo? Sí que puedo. Pero más de la mitad de mi sueldo provenía de las acciones de la empresa a las que tengo derecho. Me juego mi propio pellejo. Cuando a la empresa le va bien, mi salario va bien. El rendimiento es de suma importancia. Ahora es más difícil para los ejecutivos ganar grandes cantidades si no producen".

Él dice que debe haber restricciones y, al igual que otros ejecutivos, ha estado bajo la presión de los accionistas para justificar su sueldo. A partir de la evidencia de este año, esta presión para frenar los excesos parece estar funcionando. La consultoría Towers Watson indicó que, de los 35 presidentes ejecutivos del FTSE 100 que han revelado sus salarios para el año 2013, 11 han visto su sueldo congelado y el incremento medio fue de 2.5%, inferior a la tasa de inflación.

Robert Hingley, director de inversiones de la Asociación de Aseguradores Británicos, que representa a los accionistas titulares de una quinta parte del mercado bursátil del Reino Unido, comenta: "Estamos esperando una temporada de pagos relativamente tranquila y, realmente, eso parece estar sucediendo. Hasta ahora, los indicios apuntan a que la mayoría de las compañías están ejerciendo moderación".

Tom Gosling, titular de la práctica de compensación de PwC, la firma de servicios profesionales, añade: "Creo que el mensaje de moderación ha llegado a casa. Es poco probable que veamos el mismo nivel de rebelión accionista del año pasado".

Los inversionistas dicen que es difícil evaluar cuáles empresas enfrentarán rebeliones este año, aunque hay rumores en los grupos en los que hubo disensión en 2012. Estos incluyen a WPP, el grupo de publicidad, donde Sir Martin Sorrell, el presidente ejecutivo, sufrió la mayor derrota salarial del año entre los CEOS del FTSE 100; Tullow Oil, la firma de exploración, SABMiller, la cervecera, y Resolution, la firma de seguros. Sin embargo, todos estos grupos insisten en que están trabajando muy de cerca con los inversionistas para asegurar que no haya una repetición de las protestas.

También es importante que los bancos ya no son un foco de disidencia como lo fueron el año pasado. Aunque todavía hay preocupaciones sobre los bancos, el pago se ha frenado. Los presidentes ejecutivos de Barclays, HSBC, Lloyds Banking Group y Standard Chartered enfrentan congelamientos de sueldo en 2013.

Un año después de las rebeliones de la primavera pasada, los inversionistas y ejecutivos dicen que una de las mayores preocupaciones es el predominio del tema de la remuneración en las discusiones de la compañía. Esto eclipsa otras áreas importantes como la estrategia de la empresa, la planificación de la sucesión y la calidad de la gestión y auditoría.

El presidente de una compañía FTSE 100 dice: "Pasamos mucho tiempo en la remuneración. Es natural de alguna manera, ya que es muy importante tener un pago justo, pero es sólo una parte del gobierno corporativo. El pago es dominante porque eso es lo que interesa a los políticos y al público. La auditoría no atrae la imaginación".

La propagación del debate salarial a Europa, donde Bruselas quiere restricciones a las bonificaciones de los banqueros y gestores de activos, también ha alarmado a algunos grandes inversores. "El debate salarial se inició en Londres el año pasado, debido a que es el principal centro financiero, y el debate fue muy sensato", dice el jefe de renta variable de una de las gestoras de activos más grandes de Europa. "Pero las reformas que Europa quiere tendrán consecuencias negativas".

Él dice que los planes de Bruselas para restringir a dos a uno la proporción de salario fijo respecto a los bonos para los banqueros y gestores de activos dará lugar a pérdidas de empleos a medida que los costos aumentan. Esto se debe a que una limitación de los bonos conducirá a mejores salarios fijos que no pueden ser reducidos durante una recesión, por lo que se perderán puestos de trabajo en vez de eso.

Sin embargo, algunos responsables políticos en el continente están en desacuerdo a medida que crece el impulso a las reformas de pagos. En Francia, hay planes para prohibir excesivas compensaciones por retiro, mientras que los suizos apoyaron una votación vinculante de accionistas sobre la remuneración, similar las medidas de Reino Unido. Angela Merkel, la canciller alemana, también quiere regulaciones más estrictas sobre el pago a los ejecutivos.

En otras partes, el debate se ha producido en un tono más bajo. En Estados Unidos, las empresas no están bajo la misma presión que en Europa. Una encuesta de 2,215 empresas en Estados Unidos realizada por el Semler Brossy Consulting Group encontró que sólo 57, o 2.5%, no recibió un apoyo mayoritario sobre el pago. "La aspiración de hacer mucho dinero es parte del sueño americano. En Gran Bretaña y Europa, hay una mentalidad diferente", dijo un administrador de fondos estadounidense, ahora asentado en Londres. Pero incluso en Estados Unidos, los inversionistas dicen que la nueva amenaza de una votación sobre salarios, aunque no sea vinculante, ha obligado a las empresas a comprometerse más con los accionistas.

La cuestión clave, sin embargo, es si el activismo de los accionistas y la moderación salarial resistirá la prueba del tiempo.

John Kay, autor del reporte de gran alcance de julio pasado sobre los mercados de renta variable del Reino Unido, teme que la primavera accionista de 2012 no dejará ningún legado. "No estoy seguro de que algo vaya a resultar de la primavera accionista. El problema es que los inversores en Reino Unido son un conjunto mucho más dispar. Por lo general, los principales 10 accionistas sólo tienen entre el 2% y el 5% de una empresa. Nadie tiene mucha influencia".

Deborah Hargreaves, directora del High Pay Centre, el centro de estudios que realiza un monitoreo de la remuneración, está de acuerdo. "La preocupación es que hay un elemento de 'si mantenemos nuestras cabezas agachadas, entonces podremos volver a la normalidad en pocos años, y comenzar a pagarnos grandes salarios de nuevo. "Por eso tenemos que golpear ahora para colocar estructuras en su sitio para restringir el pago cuando ciclo económico se recupere".

A ella le gustaría ver a los trabajadores representados en los consejos de administración, como sucede en Alemania. "Es importante para desafiar la comodidad de los consejos, que están formados por el mismo tipo de gente, por lo general, banqueros y ejecutivos". Ella cita a First Group, la firma británica  ferroviaria y de autobuses que ha designado a un conductor de tren para formar parte del comité de remuneración del Consejo, como un ejemplo de cómo la representación de los trabajadores ha demostrado ser efectiva.

Otros dicen que el debate salarial está lejos de haber terminado. "Esto va a crecer como bola de nieve hasta la campaña electoral británica de 2015", dijo un gestor de fondos de inversión de un grupo del Reino Unido. "Los sindicatos analizarán limitar los bonos y probablemente pedirán que los trabajadores se sienten en los consejos. Creo que a Vince Cable gustaría ver trabajadores en los consejos también".

Los pagos, dice, serán una parte central de la campaña electoral del Reino Unido, destacando la continua evolución del debate del gobierno corporativo. Las rebeliones del año pasado fueron un paso significativo, pero pequeño en esta evolución, añade.

En los próximos años, la gente dirá que este período fue una etapa importante en este debate, dice otro inversor que también estuvo en la reunión con el señor Cable.

"Esa reunión será recordada como una pequeña nota al pie en la historia de la gestión empresarial. Pero será un año importante ya que ayudó a desencadenar las protestas y envalentonó a los inversores para decir basta. Yo no creo que esto sea una moda pasajera. Creo que las rebeliones han dejado una profunda huella en la City y en la forma en que funciona".

Atraer talento: La vida en un mundo diferente

Los aumentos en los salarios de los presidentes ejecutivos británicos han superado con creces a los sueldos de los trabajadores desde 2000.

La mediana de ingresos de un presidente ejecutivo del FTSE 100 ha aumentado 266% a 3.24 millones de libras en los últimos 13 años, según el proveedor de datos IDS. Por el contrario, el ingreso medio de un trabajador a tiempo completo ha aumentado 40% a 26,462 dólares.

Esto significa que el sueldo de un presidente ejecutivo del FTSE 100 es 120 veces mayor que el de un trabajador promedio. Se trata de una diferencia salarial que es difícil de justificar, dice Deborah Hargreaves, directora del High Pay Centre, el centro de estudios independiente que hace un monitoreo de la remuneración corporativa.

"Creo que la situación salarial es injusta e insostenible", dice. "Las empresas están dirigidas por personas que no viven en el mismo mundo que el resto de nosotros, quienes luchamos por pagar las cuentas y la hipoteca. Llevan estas protegidas vidas de lujo - vidas que se vuelven más fáciles por tener estos paquetes salariales enormes".

Sin embargo, los inversores suelen afirmar que altos salarios son esenciales para atraer talento, y agregó que un buen ejecutivo a menudo vale un gran sueldo por el valor que agrega a la empresa y a sus acciones.

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Richard Belfield, director de remuneraciones ejecutivas de la consultora Towers Watson, dice: "A los inversores institucionales no les importa si a un ejecutivo se le está pagando un montón de dinero si cumplen y producen altos rendimientos".

Un gestor de fondos de inversión de un grupo europeo añade: "Para los inversionistas, se trata de una alineación con el rendimiento. No tenemos problema con un sueldo de varios millones de libras, si el jefe es bueno".

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