Japón, ante el reto de su deuda

Los pasivos del país asiático alcanzarán el 230% del PIB para 2014 después de años de déficits; expertos recomiendan recortar los beneficios sociales y aumentar impuestos en el mediano plazo.
Shinzo Abe  (Foto: CNN)
Charles Riley

Los inversionistas en Japón están vitoreando la implementación del plan del Gobierno de Shinzo Abe, una nueva ronda de gasto público y drástica flexibilización monetaria diseñada para poner fin a 15 años de deflación.

La táctica ya ha tenido un efecto. El yen se ha depreciado fuertemente y las acciones bursátiles están en máximos de varios años. El FMI ha aprobado el plan y Japón, por ende, ha evitado en gran medida las acusaciones de manipulación de la moneda.

Sin embargo, algunos economistas advierten que Japón debería atajar sus crecientes niveles de deuda con el mismo brío mediante un plan para recortar los beneficios sociales y aumentar los impuestos en el mediano plazo.

El problema es grave, pues se prevé que la deuda pública bruta de Japón alcance el 230% del PIB en 2014 después de años de déficits sostenidos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que dio su bendición a la estrategia de Abe en un informe publicado este martes, advirtió que Japón debe hacer más para detener el aumento de la deuda. "Detener y revertir el creciente ratio deuda-PIB es crucial", dijo el informe de la OCDE.

Es la misma línea se expresó el FMI: "Japón necesita planes más ambiciosos por reducir la deuda, además de reformas estructurales para llevar la economía a una velocidad superior", dijo la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, la semana pasada.

Por muchos años, las tasas de interés muy bajas permitieron a Japón emitir deuda y no verse asfixiado por los pagos del servicio de la deuda. Y los ciudadanos nipones, famosos por su hábito de ahorrar, estaban encantados de comprar bonos del gobierno. A diferencia de países como Grecia, casi toda la deuda japonesa se mantiene en el país, en manos domésticas. Sin embargo persisten los riesgos, sobre todo si las tasas de interés suben.

"Un aumento significativo en la tasa de interés a largo plazo agravaría la situación fiscal de Japón y perjudicaría a la economía y a las instituciones financieras poseedoras de bonos del gobierno", señaló la OCDE.

Las autoridades japonesas, incluyendo el ministro de Finanzas Taro Aso, han restado importancia a este riesgo. "Estamos prestando atención a esa cuestión, pero [Japón] es distinto a Grecia", declaró Aso a CNN la semana pasada.

Aún si las tasas se mantienen bajas y se evita el peor escenario, Japón necesita hacer frente a los problemas estructurales a largo plazo para posicionar su economía sobre una base más sostenible.

"Dado el tamaño inaudito de su ratio de deuda y el riesgo de tasas de interés más altas, Japón precisa un plan a mediano plazo detallado y creíble de recortes de gastos y aumentos impositivos, acompañado de mejoras en el marco de la política fiscal", dijo la OCDE.

El país tiene que controlar los pagos a la seguridad social de su población envejecida, dijo el organismo. Elevar la edad de jubilación es una opción.

El Parlamento de Japón votó el año pasado para duplicar el impuesto sobre las ventas en el país, pero la OCDE defiende medidas adicionales, incluyendo un aumento en los impuestos ambientales y un mayor impuesto al valor agregado. La OCDE también quiere que Japón amplíe su base imponible mediante la eliminación de deducciones y lagunas fiscales.

Las reformas deseadas serán difíciles de implementar y exigen una enorme cantidad de voluntad política, incluso si llegasen a ser una prioridad para Abe.

La agencia calificadora Standard & Poor's se mantiene escéptica, argumentando que los esfuerzos para conseguir controlar el déficit en Japón no han logrado "nada".

"Un fuerte saneamiento fiscal más allá de un aumento en el impuesto sobre las ventas es poco probable en los próximos años", indicó S&P en un informe.

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