Estrategia de guerra fortalece al narco

Expertos convocados por el Foro Económico Mundial proponen más educación y atención para jóvenes; funcionarios de EU piden modificar la estrategia de combatir a la violencia con más violencia.
narcos  (Foto: Notimex)
José Manuel Martínez/ Enviado
LIMA, Perú (CNNExpansión) -

Adiós a la guerra contra el narcotráfico: esa es la conclusión que se desprende del panel que abordó las estrategias antidrogas en el marco del Foro Económico Mundial sobre América Latina 2013. "Por peligroso que sea un delincuente, por poderoso que sea un delincuente, por asesino que sea un delincuente, en un Estado de Derecho ese delincuente tiene y debe tener la posibilidad de ser sometido a la ley y de ser rehabilitado, no de ser aniquilado", dijo este jueves Óscar Naranjo, director ejecutivo del Instituto Latinoamericano de Ciudadanía.

"La guerra antidrogas en términos humanos se traduce en guerra a la gente, y nunca ha sido parte de la política del presidente Obama respecto del uso de drogas y sus consecuencias", dijo Michael Botticelli, director adjunto de política central de drogas del Gobierno de Estados Unidos, quien aseguró que en su país se ha reducido sustancialmente el uso de estupefacientes.

La guerra, criticó Naranjo, alejó a la política de prevención, de la estrategia, pero sobre todo dirigió al ejército a zonas urbanas, cuando la estrategia debe ser que la seguridad sea convertida en un bien, de la cual los ciudadanos se apropien y que las fuerzas armadas sirvan desde la parte de la inteligencia.

Y es que los incentivos para la delincuencia organizada son muchos en la región latinoamericana, pues tan sólo el negocio de las drogas ilícitas en Estados Unidos alcanza los 34,000 millones de dólares (mdd) y 84,000 mdd en el mundo, según un adelanto del informe sobre este flagelo que prepara la Organización de Estados Americanos (OEA) y que se presentará en las próximas semanas.

"Ese dinero sirve para comprar armas, para corromper funcionarios, para atemorizar gente y mientras más lo atacamos desde el punto de vista de la guerra como el negocio, lo que se vende es riesgo, naturalmente el enemigo se va haciendo más poderoso", advirtió José Miguel Insulza, secretario general de la OEA.

Tan sólo en Occidente, 40% de los 3.7 millones de personas privadas de su libertad están detenidas por delitos relacionados con drogas ilegales. Para organizaciones civiles, el problema del narcotráfico y el consumo de drogas es la falta de oportunidades de los jóvenes, y los años de abandono a varias generaciones de infantes.

"A mí me criaron mis abuelos, nunca tuve una figura paterna, no están incluidos en la sociedad. A los 13 años empecé a delinquir y a los 19 ya era un líder de la delincuencia", relató Washington de Olivera, fundador de AfroReggae, una fundación brasileña que impulsa a jóvenes de Río de Janeiro a dejar la drogadicción y el crimen.

Los panelistas coincidieron en que el problema debe tratarse tanto desde el ámbito de la salud pública, como de seguridad, pero además entender que el resultado del combate al narcotráfico no elimina a la delincuencia organizada, que se ha diversificado a otros delitos como el tráfico de indocumentados.

Para Naranjo, también asesor del Gobierno mexicano, uno de los elementos de mayor urgencia es el fortalecimiento de las instituciones, porque incluso en varios países de la región se le llama economía informal a las actividades ilegales, lo que incluso, en opinión de la OEA, pone en riesgo el bono demográfico que presume América latina como una de sus fortalezas.

"Si no educamos bien (a los niños y jóvenes) y los mantenemos al margen de los soldados de la droga, este tema afectará", dijo Insulza.

Además, es un riesgo para las democracias debido a que grupos tan grandes tienen sus propias leyes, por lo que para combatir el crimen lo que importa no es el tamaño de la amenaza, sino del castigo.

"El poder emana del pueblo, pero el narco tiene el poder de las armas, oprime", dijo De Olivera.

Insulza puso como ejemplo el caso de Estados Unidos y Canadá, países en los que se consumen altos volúmenes de droga, pero no tienen los niveles de violencia que se observan en otroas latitudes.

El costo de una droga ilegal

 

1 kilo de coca

Precio

Pasta base de coca que sale de la selva

500-700 dólares

En puerto

2,800 dólares

En embarque

7,000 dólares

Mercado de Estados Unidos

133,000 dólares

Fuente: OEA

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