Estados Unidos seduce a las petroleras

Varias empresas han vendido activos en el extranjero para invertir en yacimientos estadounidenses; el auge petrolero llevará al país a superar a Arabia Saudita como el mayor productor en 2020.
petroleo eu  (Foto: Cortesía CNNMoney.com)
Steve Hargreaves

Se ha producido un giro intrigante en el mercado de la energía: las empresas petroleras estadounidenses han estado vendiendo sus activos en el extranjero y han comenzado a invertir su dinero en los yacimientos nacionales de Estados Unidos.

El año pasado, ConocoPhillips anunció planes para vender su participación en el campo petrolífero de Kashagan en Kazajstán -el mayor proyecto energético en el mundo- por 5,000 millones de dólares. Fue sólo una de al menos seis grandes ventas que realizó Conoco en el exterior el año pasado, las cuales ascendieron a casi 11,000 millones de dólares (mdd), de acuerdo con PLS, proveedor de datos de la industria.

Gran parte de ese dinero está siendo redirigido a inversiones que Conoco tiene en los campos Eagle Ford Shale (en Texas) y Bakken Shale (en Dakota del Norte), según el director gerente de PLS Brian Lidsky. Conoco no devolvió nuestras llamadas para conocer su opinión al respecto.

La petrolera estadounidense Hess hizo algo parecido, vendió unos  4,000 mdd en activos ubicados en Reino Unido, Azerbaiyán y Rusia. Un portavoz de la compañía dijo que el dinero se destinó a una serie de iniciativas, entre ellas el pago de la deuda y acrecentar el balance de la compañía. El portavoz también indicó que Hess invirtió 3,100 mdd en Dakota del Norte en 2012, donde la compañía aumentó su producción de petróleo en un 55%.

Las empresas petroleras estadounidenses Devon, Marathon, Anadarko, Murphy y Noble Energy, han vendido también activos en el exterior en el último par de años. Además de Texas y Dakota del Norte, PLS dijo que el dinero se había invertido, al menos en parte, en los yacimientos de Niobrara, en Colorado y Marceluss en Pennsylvania.

"Todos intentan aumentar su presencia en Estados Unidos", señaló Joe Stanislaw, asesor independiente del sector energético en la firma consultora Deloitte.

La razón es muy sencilla: Por lo general es más fácil hacer negocios en Estados Unidos que en muchos otros lugares.

A diferencia de Libia, Irak y otros países que se quedan con el 90% o más de los beneficios de una empresa, los impuestos y regalías en Estados Unidos rara vez superan el 50%. La geología se conoce mejor. El estado de derecho es fuerte. Los trabajadores están capacitados y hay infraestructura disponible. Hay además poco riesgo de violencia.

"El riesgo político en Estados Unidos es que pueden tratar de clausurarte. No van a destruir con bombas tu campamento", apunta Stanislaw.

El auge de la energía en Estados Unidos -posible gracias a las nuevas tecnologías y técnicas de perforación- ha sido bien documentado. El país está en camino de superar a Arabia Saudita como principal productor de petróleo del mundo en 2020.

La expansión sin duda conlleva riesgos ambientales. El uso generalizado de la fracturación hidráulica o fracking, para romper la roca bituminosa y permitir que el crudo y el gas fluyan, ha suscitado preocupaciones por la contaminación del agua y los terremotos. La contaminación del aire, los embotellamientos y otros problemas plagan las ciudades donde hay un boom energético.

Pero el auge ha traído empleos, una tendencia que probablemente se acelere. Se espera que en Estados Unidos se inviertan más de 5 billones de dólares en esquisto bituminoso y en otros desarrollos de energía "no convencionales" para el año 2035, de acuerdo con la consultoría IHS. El dinero proviene tanto de empresas estadounidenses como de firmas extranjeras deseosas de participar en el auge.

Cerca de 1.7 millones de personas trabajan actualmente en o alrededor de estas nuevas obras energéticas. Para 2035, IHS espera que el boom energético sostenga directa o indirectamente 3.5 millones de empleos en Estados Unidos. Se prevé que de esos empleos, alrededor de 700,000 se materialicen en los próximos dos años.

"Es un número importante de puestos de trabajo en una economía con un mercado laboral bastante flojo", indicó el economista de IHS John Larson.

Los beneficios se multiplicarán más allá de los estados que tienen formaciones de esquisto, asegura Larson.

Uno de cada cuatro empleos ya creados está emplazado en un estado que no ha visto ninguna nueva perforación, según estima IHS. La cifra incluye la contratación de personal adicional, como profesionales de bienes raíces en Nueva York, agentes de seguros en Boston o fabricantes de maquinaria pesada ​​en Illinois que se benefician todos, de un modo u otro, del auge de la energía en el país.

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