Los claroscuros de la economía japonesa

Las medidas del Gobierno impulsaron al PIB japonés un 0.2% en el cuarto trimestre de 2012; sin embargo, el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, lucha por revertir 15 años de deflación.
YEN BILLETES  (Foto: Getty)
Charles Riley
HONG KONG -

En los pocos meses que Japón lleva embarcada en su ambicioso experimento de la ‘Abeconomía', los títulos bursátiles se han disparado y un yen en caída libre ha mejorado las perspectivas para los exportadores.

Sin embargo, calificar la estrategia de exitosa sería prematuro. Los precios siguen cayendo en el país, y hay poca evidencia para sugerir que los prudentes ahorradores nipones están comenzando a gastar o que las reformas estructurales prometidas serán implementadas.

El próximo jueves los inversionistas conocerán los avances cuando el Gobierno publique las estadísticas iniciales del Producto Interno Bruto (PIB) para el primer trimestre. La economía japonesa creció a una tasa anual de 0.2% en los últimos tres meses de 2012, y los economistas prevén en esta ocasión un crecimiento mucho mayor de 2.7%.

Dos de los tres pilares de la política ‘Abeconómica' ya están en marcha. Japón ha incrementado el gasto público y el Banco Central está inyectando dinero en la economía a una escala masiva.

Los mercados han respondido como se esperaba, el yen ha retrocedido 29% frente al dólar estadounidense desde noviembre, y el Nikkei ha subido a un máximo de cinco años al superar la barrera de los 15,000 puntos. El sector corporativo nipón también ha respondido, reportando sólidos ingresos y pronosticando mayores ganancias.

Sin embargo, el entusiasmo no se refleja en otras partes de la economía. Los salarios están estancados, mientras que las ventas al por menor y los indicadores de la producción industrial tampoco han impresionado.

Los economistas esperan que la inflación se acelere en el próximo año, pero los precios siguen cayendo, prolongando una tendencia deflacionaria de 15 años.

Con todo, también es demasiado pronto para decir que la Abeconomía ha fracasado. El tercer pilar restante de la estrategia -las reformas estructurales- podría ser el más beneficioso en el largo plazo, y también el más difícil de implementar.

"El propio primer ministro, Shinzo Abe admite que se requiere más que el estímulo fiscal y monetario para elevar las perspectivas de crecimiento a largo plazo de Japón," escribió esta semana Izumi Devalier, economista de HSBC.

El Gobierno de Abe ha propuesto reformas para flexibilizar más el mercado laboral, fomentar la inmigración, poner en funcionamiento las instalaciones nucleares y atraer a más mujeres japonesas al mercado laboral.

Implementar estas reformas de manera oportuna requerirá una estrecha coordinación con los grupos de interés, el apoyo público continuado y una hábil maniobra política por parte del gobierno de Abe. Pero hay señales de poco o nulo avance.

"Parece... que el impulso para emprender grandes reformas ha chocado recientemente con una pared, aumentando el riesgo de decepcionar al inversor cuando el Gobierno anuncie su estrategia de crecimiento el próximo mes", señaló Devalier.

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Sin importar qué tan alentadoras resulten las cifras del PIB del primer trimestre, las autoridades todavía tienen que construir ese tercer pilar de la Abeconomía.

"Sólo una enérgica desregulación puede revivir ‘el instinto animal' y garantizar que Japón puede hacer frente a la competencia", opinó Devalier.

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