El problema billonario de la Fed

En los últimos años los bancos han acumulado cantidades históricas de efectivo en la Reserva; el exceso de liquidez dificultaría el control de la inflación con las alzas de las tasas de interés.
ben  (Foto: AP Images)
Stephen Gandel
FORTUNE -

Los bancos estadounidenses ahora tienen un billón de dólares en la Reserva Federal (Fed). Es mucho más de lo que nunca habían tenido antes y eso podría ser un gran problema.

Y es uno nuevo. Antes de la crisis financiera, la cantidad de efectivo que los bancos mantenían inactivo en la Reserva Federal rara vez superaba los 25,000 millones de dólares, que en términos de un sistema bancario de varios billones de dólares es una miseria. Sin embargo, poco después del inicio de la crisis financiera, como una medida para ayudar a los bancos y salvar a la economía (o quizás al revés), el Banco Central comenzó a pagar intereses a los bancos por el dinero depositado en esta institución.

El dinero fluyó hacia adentro y ha ido en aumento desde entonces, pero la tasa de incremento se ha acelerado recientemente. En los primeros tres meses de este año, las reservas bancarias de la Fed aumentaron en casi 200,000 millones de dólares, o 25%, después de apenas moverse en 2012. La cantidad superó la marca de un billón de dólares por primera vez en abril. Sin embargo, todo ese dinero extra ha servido de poco para impulsar el crédito, que se redujo en el primer trimestre.

"Muchas instituciones todavía han registrado depósitos en el globo del Banco Central a medida que más liquidez se ha acumulado en sus balances generales en los últimos años", escribieron la semana pasada en un reporte los analistas del la firma de investigación bancaria SNL Financial, Marshall Schraibman y Robb Soukup.

En el más reciente mes, las tasas de interés han comenzado a subir, debido principalmente a la preocupación por lo que podría hacer la Reserva Federal y cuándo, ahora que la economía está mejorando. Pero la mayor parte de la discusión ha sido en torno a la flexibilización cuantitativa y a los 3.1 billones de la cartera de bonos de la Fed. Pero lo que no se discute muy a menudo es el otro obstáculo que esta institución enfrenta para salir de su programa de estímulo: cómo lidiar con todo el dinero que los bancos han estacionado en la Reserva Federal y qué ocurrirá con ese dinero.

En parte, los dos temas -la cartera de bonos y el dinero de los bancos- son las dos caras de la misma moneda. Cuando el Banco Central compra bonos está entregando el dinero a alguien, ya sea un banco o inversionistas. Y parte de ese dinero, sin duda, termina siendo depositado en un banco, el cual tiene que ponerlo en algún lugar. Cuando el Banco Central decide vender su cartera de bonos, esencialmente estará tomando ese dinero de vuelta y, como arte de magia, los depósitos bancarios desaparecerán.

Es por eso que algunos lo ven casi como un problema nulo. "Las reservas ni siquiera entran dentro de mi modelo", dice un exgobernador de la Reserva Federal y cofundador de la firma de pronósticos económicos Macroeconomic Advisers, Laurence Meyer. "Eso no es lo que causa la inflación y no es la forma en que la Fed estimula la economía. Se trata de un efecto secundario".

Sin embargo, Meyer dice que los economistas de la Fed han elaborado planes para lidiar con la creciente acumulación de efectivo. Muchos piensan que una venta masiva de la cartera de bonos de la Fed podría ser muy perjudicial para el mercado de bonos, disparando las tasas por las nubes, lo que frenaría a la economía y causaría un daño potencialmente masivo a los bancos. Visto así, esta institución probablemente mantenga los bonos hasta su vencimiento, lo que podría tardar años. Eso significa que el dinero extra en la Fed podría estar presente durante mucho tiempo después de que la economía haya mejorado totalmente.

Esto podría dificultar el control de la inflación con las futuras alzas de las tasas de interés. La Reserva Federal paga actualmente a los bancos una tasa de interés de 0.25% en sus depósitos, que ahora ascienden a 2,500 millones de dólares al año. Algunos ya han llamado a eso un rescate "por la puerta trasera" para los bancos. Aunque los bancos tienen que pagar parte de ese dinero a la Corporación Federal de Seguros de Depósitos (FDIC, por sus siglas en inglés) con el fin de cubrir su más alta garantía de depósitos.

Si el Banco Central decidiera subir las tasas de interés, tendría que aumentar lo que paga a los bancos sobre esos depósitos, lo que significa canalizar más dinero a las manos de los bancos. No está claro cómo va a plantear eso políticamente, sobre todo si se produce en un momento en el que las ganancias bancarias y los bonos de los banqueros se han disparado de nuevo.

Además, al menos parte de la razón por la que algunos bancos han aumentado considerablemente la cantidad de dinero que tienen en la Fed en el último año podría tener que ver con la expectativa de que las tasas pronto suban. Obtener una pequeña tasa de interés libre de riesgo por parte de la Fed podría ser más atractivo para los bancos que prestar dinero a tasas de interés bajas o colocar las reservas en bonos que caerán en valor cuando las tasas suban. JPMorgan Chase, por ejemplo, ha aumentado la cantidad de dinero que mantiene en la Fed a 214,000 millones de dólares, desde los 61,000 millones de dólares de hace un año. Los depósitos en efectivo en la Fed también se han elevado en Wells Fargo a 100,000 millones de dólares desde 40,000 millones de dólares hace un año. La esperanza es que en algún momento los bancos sean capaces de encontrar mejores usos para ese dinero.

"La razón por la que nos preocupa es por el potencial que representa", dice un observador de la Fed de Cumberland Advisors, Bob Eisenbeis. "En algún momento, el Banco Central tendrá que lidiar con eso", señala el observador.

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