¿Quién pierde si compartes tu auto?

Las iniciativas ambientales para compartir vehículo pueden causar un daño a las finanzas estatales; una disminución en la propiedad de autos en EU restaría más 60,000 mdd de ingresos por impuestos.
compartirauto  (Foto: Cortesía de Fortune)
Dan Primack
FORTUNE -

El CEO de Sidecar, Sunil Paul, dijo este miércoles en una conferencia que el índice de propiedad de automóviles en Estados Unidos se reducirá a la mitad durante la próxima década gracias a los servicios sociales como el suyo para compartir vehículo. Suena absurdo por diversas razones sociodemográficas, ¿pero qué pasaría si resultara cierto? ¿Qué implicaciones tendría para Estados Unidos el auge de empresas como Sidecar?  

¿Menos tráfico? Probablemente. ¿Un medio ambiente más limpio? Posiblemente. ¿Una masiva disminución de los ingresos fiscales estatales? Sin duda.

Según un estudio publicado en abril por el Center for Automotive Research, el sector automotriz aportó aproximadamente 91,500 millones de dólares (mdd) en impuestos estatales en 2010, cerca del 13% del total de esa recaudación. Esa cifra incluye 30,000 mdd de la venta de vehículos nuevos y usados ​​y 20,000 mdd de cuotas de matriculación de vehículos. No se incluyeron rubros como los impuestos especiales o los derechos de título de propiedad.

El Departamento de Transporte de Estados Unidos informa que el 51.2% de los automóviles nuevos en 2010 fue para uso personal, así que partamos de esa cifra, a pesar de que el porcentaje de los coches usados ​​destinados a uso personal es probablemente aún mayor.

Si la teoría de Paul es correcta, significaría que los estados registrarían una pérdida anual en ingresos fiscales de como mínimo 3.4%, o 23,400 mdd. Un recorte nada bueno para los estados que ya tienen problemas presupuestarios (es decir, casi todos). Y eso ni siquiera toma en cuenta lo que se perdería en ingresos federales; es decir, esos 43,000 mdd que percibe la federación por concepto de impuestos a los combustibles e impuestos sobre el empleo directo aplicados a los fabricantes de autos, los proveedores de autopartes y los distribuidores.

En este momento quizás estés pensando lo siguiente: ¿No se recuperaría algo de esa recaudación perdida a través de los impuestos cobrados a los conductores en compañías como Sidecar? Bajo la estructura actual, la respuesta sería no.

Sidecar se ve a sí misma como un intermediario y no un empleador, por lo que no emite recibos 1099 o cualquier otro formulario fiscal a sus conductores. De hecho, Sidecar ni siquiera considera las transacciones de sus clientes como pagos, los denomina donaciones. Así los considera también Lyft, otra compañía dedicada a los viajes compartidos en automóvil. Si bien Lyft sí emite formas 1099 para los conductores que llegan a los 20,000 dólares y 200 "donaciones" en un año dado.

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Tal vez todos los conductores de estos servicios de ride-sharing informen con precisión todos los impuestos aplicables a las autoridades estatales y locales, pero es muy poco probable. Después de todo, ¿conoces a algún camarero o barman que reporte el 100% de sus propinas? Yo tampoco, y trabajan en una industria que es más antigua que el propio país.

A decir verdad, hay toda clase de beneficios sociales y ambientales en la práctica de compartir el coche, y en la noción más amplia de una economía colaborativa o sharing economy. Pero también hay costos nacionales significativos en la disminución de la propiedad de bienes importantes, como los automóviles. Por lo menos, Paul y otros evangelistas de la economía colaborativa deben estar conscientes de los dos lados de la moneda.

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