Los bonos están a salvo de la Fed

Las compras de deuda de la entidad no tienen un impacto significativo en el mercado de renta fija; la Fed posee menos del 20% de los 16 billones de dólares que hay en bonos del Tesoro.
bernanke fed economia  (Foto: CNN)
Stephen Gandel

El último de los curitas para la economía está cayendo. La pregunta es si dolerá.

Hasta ahora, la respuesta del mercado de bonos ha sido abultada. Desde que el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, indicó hace cerca de un mes que la Fed podría disminuir su programa de compra de bonos, el rendimiento en los papeles del Tesoro a 10 años ha aumentado en 0.8 puntos porcentuales, a 2.3%.

Bernanke dijo que si la economía se mantiene en la misma senda la Fed podría reducir la compra de bonos durante este año, y detenerla definitivamente para mediados de 2014 si la tasa de desempleo llega a 7%.

Eso quizá no parezca demasiado ya que los rendimientos en los bonos eran del doble hace no mucho tiempo. Sin embargo, el movimiento significó una caída de 8% en los precios de los bonos. Los inversionistas en renta fija no están acostumbrados a ese tipo de pérdidas.

Algunos están anticipando una caída más grande. Mientras la Fed clarificó el martes que no reducirá el ritmo de la compra de bonos aún, algunos piensan que la declaración de Bernanke apunta a que los esfuerzos de estímulo de la Fed están llegando a su fin. "No creemos que la Fed se retracte de su declaración del fin del estímulo", consideró Tom Joyce, estratega de Deutsche Bank.

Un conjunto de nombres como Warren Buffett, Jamie Dimon y el CEO de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, han dicho que debemos mirar hacia el alza en las tasas de interés. La gran mayoría de ellos se han enfocado en qué sucederá cuando la Fed deje de comprar deuda. Con todo ese bagaje, no es sorpresa que los inversores hayan huido ahora que Bernanke da señales de que se acerca el fin del estímulo. El problema es que aquí no hay evidencia real de que los movimientos de la Fed vayan a hacer estallar el mercado de bonos, al menos no si los inversionistas ponen atención.

En parte se puede culpar a la Fed por la turbulencia. El año pasado dijo que no elevaría sus tasas de interés de corto plazo, que están cerca de cero, hasta que la tasa de desempleo cayera a 6.5%. No hay un objetivo claro para cuando la Fed termine su programa de alivio cuantitativo. Eso ha creado cierta confusión en el mercado de bonos y ha causado que las tasas de interés se muevan hacia arriba más rápido que si la Fed hubiera dicho cuándo dejaría de comprar bonos y en qué monto. "No tener una guía consistente ha sido un error", dice Vincent Reinhart, un estratega de Morgan Stanley y execonomista de la Fed.

Pero lo que también es cierto es que la advertencia de cataclismo de los fondos de inversión y otros sobre lo que sucederá cuando termine el programa de alivio, hace ver a la Fed y sus compras más importantes de lo que realmente son. La Fed tiene dos billones de dólares en bonos del Tesoro. Eso es menos del 20% de los cerca de 16 billones de dólares que hay en deuda estadounidense.

Pese a ello, muchos de esos papeles no son intercambiados regularmente. Los bancos, los fondos de inversión y otros grandes inversionistas tienen un monto similar de bonos estadounidenses al que tienen Bernanke y compañía. Y no parecen estar muy dispuestos a vender incluso si los precios caen. La Fed, también, dice que no tiene planes para vender sus tenencias.

Actualmente, la Fed está añadiendo 85,000 millones de dólares a su portafolio. De ese monto, poco más de la mitad, 45,000 millones de dólares, está en bonos del Tesoro. El resto va a activos respaldados por hipotecas.

¿Cuánto de eso se compara con lo que está siendo vendido? En mayo, el tío Sam emitió 184,000 mdd en deuda que no vencerá hasta dentro de un año o más. En abril, el Tesoro vendió 282,000 millones de dólares en deuda similar. Por ello, la Fed no está acorralando al mercado con sus compras de bonos.

"Hay otros compradores naturales de la deuda estadounidense que entrarán y que han sido empujados hacia fuera por la Fed", dice Shyam Rajanb, un estratega de Bank of America Merrill Lynch.

Sí, los inversores han estado sacando su dinero de los fondos en bonos. Pero esos fondos son una proporción mucho menor del mercado de la que eran a mediados de los noventa. Aún más, el monto de deuda nueva se contraerá en los próximos meses. La Oficina de Presupuestos del Congeso (CBO, por sus siglas en inglés), y otros han anticipado que si la economía mejora, un mayor ingreso por impuestos puede causar que el déficit estadounidense caiga a cerca de 650,000 millones de dólares este año fiscal desde el 1.1 billón de dólares previo. Si eso es cierto, la Fed podría, técnicamente, recortar sus compras de bonos y aún tener el mismo impacto que está teniendo al adquirir 45,000 millones de deuda al mes.

"Con el Gobierno reduciendo el monto de emisiones, menores compras de la Fed podrían tener poder para mantener la presión sobre las tasas de interés hacia la baja", dice Scott Colyer de Advisors Asset Management.

Cuando se observa el volumen de intercambio en el mercado de bonos, la importancia de la Fed es aún menor. Un estimado de 350,000 millones de dólares en bonos del Tesoro son comprados y vendidos cada día. Si se dividen esas compras en un mes, resulta que representa sólo el 0.4% de la actividad de los bonos del Tesoro a diario.

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Y eso si la Fed recorta todas las compras de un tirón, lo que no parece muy probable. Más bien, comenzaría a recortar las compras gradualmente, entre 5,000 y 10,000 millones de dólares a la vez. Esa decisión podría ser dividida entre bonos del Tesoro y activos respaldados por hipotecas.

"Mi anticipación es que el fin del alivio será como ir al dentista", dice el observador de la Fed, Bob Eisenbeis. "La espera es peor que la visita per se", apunta.

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