EU acumula más pruebas en caso MF Global

Grabaciones sugieren que el exCEO, Jon Corzine, sabía del uso indebido de 1,000 mdd de los clientes; de ser hallado culpable, tendría que pagar fuertes multas y sería inhabilitado de por vida.
johncorzine  (Foto: Cortesía de Fortune)
Peter Elkind
FORTUNE -

La demanda interpuesta la semana pasada por una autoridad reguladora estadounidense contra el otrora titán de la política y los negocios Jon Corzine ha presentado nuevas pruebas (en su mayoría provenientes de grabaciones telefónicas) de que su imprudencia como CEO de la firma de corretaje MF Global permitió el uso ilícito de cerca de 1,000 millones de dólares de sus clientes cuando la firma entró en bancarrota a finales de octubre de 2011.

La demanda civil de 47 páginas presentada por la Comisión de Negociación de Futuros de Estados Unidos (Commodities Futures Trading Commission o CFTC) no afirma que Corzine, exsenador y exgobernador de Nueva Jersey y que anteriormente dirigió Goldman Sachs, haya orquestado o hubiera estado manifiestamente enterado de este desvío de fondos. No obstante, sí lo acusa de no haber actuado para evitar que sucediera, a pesar de las repetidas señales de alarma. Como CEO de la correduría, la CFTC declara rotundamente que Corzine "es legalmente responsable por el uso indebido del dinero de los clientes de MF Global".

En su acusación, presentada el jueves pasado en un tribunal federal de Nueva York, la CFTC también demandó a la extesorera adjunta de MF Global, Edith O'Brien, alegando que consciente y deliberadamente recurrió a los fondos de los clientes -que se supone son intocables- en un esfuerzo desesperado por salvar a la firma. Un fideicomisario de la bancarrota designado para administrar el negocio de corretaje de la firma, que fue puesta en liquidación, ha conseguido recuperar gran parte del dinero perdido de los clientes.

La demanda contra Corzine es una acción histórica para la CFTC, que nunca antes había emprendido medidas contra un objetivo de tan alto perfil, y se produce luego de una compleja investigación de veinte meses para averiguar lo que sucedió en MF Global.

Si pierden, Corzine y O'Brien podrían enfrentar fuertes multas y la inhabilitación de por vida para trabajar en la industria de valores.

El abogado de Corzine, Andy Levander, declaró que su cliente se opone con vehemencia a las acusaciones de la CFTC y está preparado para luchar. "Se trata de una demanda sin precedentes basada en acusaciones infundadas", dijo Levander en una declaración escrita. "El Sr. Corzine no hizo nada indebido, y esperamos reivindicarlo ante los tribunales".

El abogado de O'Brien no ofreció ningún comentario.

En una declaración más detallada, el portavoz de Corzine, Steven Goldber, insiste en que el antiguo CEO "nunca fue informado ni tuvo nunca razones para creer que los recursos de los clientes estaban en riesgo o se utilizaban indebidamente. Él no recibió una sola indicación, ya sea escrita u oral, de que las reglas de segregación de los fondos habían sido violadas o estaban en peligro de serlo".

La demanda de la CFTC, sin embargo, pinta una imagen muy diferente. Acusa a Corzine de no renovar adecuadamente los débiles controles de gestión de efectivo de MF Global, que dependían en gran medida de la contabilidad manual para rastrear el dinero del cliente; además al ejecutivo se le advirtió en repetidas ocasiones que la firma estaba violando políticas internas destinadas a proteger los fondos de los clientes, y ordenó el pago de grandes obligaciones aun cuando sabía que a la firma le quedaba poco dinero propio restante.

Cuando Corzine asumió el cargo de director ejecutivo en marzo de 2010, MF Global era una correduría de futuros no rentable, que ofrecía servicios a agricultores y fondos de cobertura. Su estrategia fue transformarla en un banco de inversión que asumía un riesgo mucho mayor con su propio dinero. Siendo él mismo exoperador de bonos, Corzine supervisó ese esfuerzo, colocando personalmente apuestas de miles de millones de dólares en la deuda soberana europea. A mediados de 2011, la exposición neta de la empresa había crecido a 6,400 millones de dólares.

A medida que la crisis de la deuda europea se agravó, sin embargo, esas operaciones generaban crecientes demandas de margen, absorbiendo los limitados fondos propios de MF Global.

En octubre de 2011, la casa de corretaje luchaba por sobrevivir. O'Brien, quien manejaba la gestión del efectivo de la oficina de MF Global en Chicago (Corzine y el personal de las oficinas principales estaban en Manhattan), comenzó a ejecutar malabarismos entre unas cuentas y otras con cientos de millones de dólares.

Pruebas

Según la demanda de la CFTC, el principal tesorero de la firma le dijo el 6 de octubre a otro empleado de MF Global en una línea telefónica grabada (muchas llamadas de Wall Street se graban habitualmente) que él había informado a Corzine que la situación de liquidez de la empresa era "insostenible" y "grave". "Tenemos que decirle a Jon que ya es suficiente", agregó el tesorero. "Tenemos que quitarle las llaves". Corzine, de acuerdo con la CFTC, apodó al tesorero "el sepulturero".

Corzine era claramente consciente de la posición extrema de la firma. "No tenemos amortiguador, no hay espacio para errores", dijo el CEO en una llamada el 18 de octubre, aceptando -a regañadientes- recurrir a una línea de crédito sin garantía de 1,200 millones de dólares. Una degradación de la calificación crediticia pronto drenó más liquidez, mientras los clientes comenzaron a cerrar sus cuentas, mientras que  las contrapartes y cámaras de compensación exigían aún más dinero.

El 26 de octubre, O'Brien expresó abiertamente el temor de que el dinero indebidamente tomado en préstamo intradía de cuentas "segregadas" de clientes para cubrir estas necesidades no sería devuelto con rapidez desde uno de los bancos de MF Global. En una conversación telefónica grabada, O'Brien describió la situación como "un desmadre total" y dijo que si el dinero no llegaba por la mañana, tendría lo que abrevió como un "seg problem"; es decir, habría demasiado dinero de los clientes extraído de las cuentas segregadas.

De acuerdo con la CFTC, después de notificar al banco en un correo electrónico que ciertas transferencias hechas desde las cuentas de clientes eran inapropiadas, O'Brien más tarde le dijo a un colega en una línea telefónica grabada que no había enviado el correo con copia a otros porque "yo no quiero hundir a nadie conmigo". En otra llamada, expresó su temor de que si no se devolvían pronto al menos 355 millones de dólares que ella había transferido previamente desde las cuentas de clientes, ello podría significar "el fin" desde un punto de vista regulatorio.

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A pesar de que estos comentarios no se le hicieron a Corzine, la demanda de la CFTC cita varias conversaciones que demuestran que el CEO sabía que su firma estaba operando al filo de la navaja. El 27 de octubre, un subordinado informa a Corzine que O'Brien había concluido que "no tenemos una posición significativa de liquidez." A lo que Corzine  respondió: "Sería muy peligroso si no la tenemos". Más tarde, cuando el CEO preguntó si la firma había recibido "lo suficiente para estar en conformidad", se le dijo: "no, ella indica que le faltan 106 millones de dólares".

Como la persona que estaba al mando de MF Global, Corzine "o no actuó de buena fe o indujo estas violaciones a sabiendas", asegura la CFTC.

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