Alza en tasas, dilema para los bancos

El aumento en tasas de interés podría perjudicar a las financieras que antes exigían esta medida; el incremento reduciría la demanda de préstamos y golpearía las ganancias en otros rubros.
jpmorgan  (Foto: Cortesía de Fortune)
Cyrus Sanati
FORTUNE -

Mayores tasas de interés podrían no traducirse en un crecimiento en los beneficios de los grandes bancos; por lo menos no por el momento.

Los bancos han criticado el entorno de tasas de interés bajas durante años, ya que se ha traducido en escasos beneficios por préstamos y suscripción de hipotecas. Pero ahora que la Reserva Federal indica que finalmente podría estar lista para subir las tasas, existe la preocupación de que a los bancos les espere un duro despertar.

El entorno prolongado de bajas tasas de interés parece haber hecho al público extremadamente sensible ante los aumentos. Si esta sensibilidad continúa, podría traducirse en una fuerte caída en la demanda de préstamos en general, que, a su vez, borraría cualquier ganancia incremental que los bancos pudieran obtener de diferenciales más amplios; posiblemente, incluso más. La única manera de calmar la preocupación en un entorno de aumento de tasas es convencerlos de que la economía está en auge; lo cual parece una tarea difícil.

Leer uno de los reportes de ganancias trimestrales de los grandes bancos puede ser abrumadoramente difícil. Eso es porque, a través de los años, los bancos se han convertido en complicados laberintos de actividades empresariales dispares: desde corretaje hasta préstamos hipotecarios.

Las nuevas normas que entrarán en vigor eventualmente prohibirán a los bancos de depósito participar en actividades que se aparten de lo que esencialmente es el modelo de banca "tradicional", que es simplemente hacer préstamos y recibir depósitos. Los préstamos no ha sido la mayor fuente de ganancias para los grandes bancos en las últimas décadas. De hecho, los bancos se han diversificado para buscar formas de aumentar las ganancias por esa razón. Funcionó bien, hasta que ya no funcionó más; es decir, en la crisis financiera.

Pero si el gobierno quiere que los bancos vuelvan al modelo tradicional de depósito y préstamos, ciertamente no han hecho que luzca atractivo. Esto se debe a que la Reserva Federal, a través de una serie de complicadas medidas, ha logrado mantener las tasas de interés fundamentales en un nivel superbajo durante mucho tiempo, en un intento por estimular la economía. Como resultado, el ingreso por margen de intermediación financiera de los bancos -que es el diferencial, o spread, entre lo que un banco gana por conceder préstamos y lo que paga a los depositantes- se derrumbó, dificultando a los bancos hacer dinero de la manera tradicional.

En el primer trimestre de este año, las cosas habían ido de mal en peor para los bancos en este sentido. El margen de intermediación -que es el ingreso por margen de intermediación como porcentaje de los activos totales ponderados por riesgo de los bancos- cayó en las grandes entidades de depósito (Citibank, Bank of America, JPMorgan y Wells Fargo) de manera algo significativa, en comparación con su nivel en el año fiscal 2012, según un análisis de SNL Financial.

Al bajar las tasas, la Fed espera que la demanda de préstamos crezca y que los bancos otoguen más créditos como resultado.

Sin embargo, los riesgos asociados a otorgar préstamos a clientes con registros crediticios no estelares parecen demasiado para los bancos.

Después de todo, esta es la forma en que se metieron en problemas en primer lugar. El gobierno pensó que estaba contrarrestando ese riesgo al obligar a los bancos a mantener más capital en sus libros. Pero al hacerlo, los bancos tuvieron menos dinero para prestar.

En mayo, los bancos obtuvieron su deseo. La Fed indicó que permitiría que las tasas flotarán para finales de año. Los precios de las acciones de los grandes bancos de depósito despegaron como cohetes a la espera de que las tasas más altas provocaran un aumento de los beneficios.

Pero los precios de los títulos no fueron las únicas cosas que saltaron a causa de las noticias de la Fed; también lo hicieron los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años: de 2.19%, antes del anuncio de la Fed, a 2.57% al 11 de julio.

Esto ha llevado a las tasas hipotecarias desde un mínimo casi histórico de cerca de 3.35% a principios de mayo a cerca de 4.45% a finales de junio. Al mismo tiempo, las tasas de préstamos comerciales también aumentaron, en promedio, para casi todos los prestatarios.

El bache en las tasas hipotecarias y en las tasas de préstamos comerciales significa que los bancos probablemente verán un alza en el resultado a medida que sus márgenes de intermediación se expanden. Pero la otra cara de la moneda es que también podrían ver una disminución en la demanda de préstamos. El que ganen o pierdan dinero se basa en lo se produzca en el futuro:

Ahora, las tasas siguen siendo tan bajas que se podría pensar que la demanda de préstamos no disminuiría demasiado. Pero eso supone dos cosas fundamentales: uno, que la gente piensa que la economía va a crecer en el mediano y largo plazo; y dos, que el mercado inmobiliario está llegando a un auge.

Si la economía está creciendo, la gente va a querer invertir más y estará dispuesta a pagar el interés más alto para pedir prestado a los bancos. Al mismo tiempo, si el mercado inmobiliario está en auge, entonces la gente se sentirá más inclinada a pagar tasas de interés más altas para conseguir esa casa ideal.

Pero las cosas no lucen tan bien para los bancos, al menos no en este punto. Resulta que el 80% de la actividad de los préstamos hipotecarios de los bancos el año pasado se enfocó en personas que estaban refinanciando sus hipotecas existentes en lugar de crear nuevos préstamos hipotecarios. Los refinanciamientos, obviamente, no funcionan bien en un entorno de tasas en aumento, por lo que se espera una cierta disminución de la actividad de refinanciamiento.

En los más recientes dos meses, las solicitudes de hipotecas han caído 43.5%, de acuerdo a los Contingent Macro Advisors, una baja mucho peor de lo que nadie había previsto. Eso es más que el aumento de 32% en las tasas hipotecarias promedio durante el mismo período de tiempo. Los refinanciamientos ahora representan el 67% de las solicitudes de hipotecas, y siguen siendo el ancla del mercado a pesar de la fuerte alza de las tasas.

La gente no comprará una casa a menos que sienta que el precio del activo es sensato, y es posible que la gente todavía piense que los precios de la vivienda siguen estando inflados. El gobierno esperaba que las tasas de interés históricamente bajas harían que la gente saltará de nuevo al mercado, y eso sucedió hasta cierto punto. Pero ahora que las tasas están en aumento, estamos viendo un enorme retroceso de los compradores, en un momento en que la compra de viviendas debería estar en su punto máximo en el año, justo antes de que las clases comiencen a finales de verano.

Si los bancos quieren compensar por la reducción por las tasas de interés, tienen que bajar sus estándares de crédito para atraer a personas que nunca habrían clasificado con tasas de interés menores a 4%. No está claro si están dispuestos a hacerlo. Pero si no lo hacen, podrían llegar a lamentar haber presionado al gobierno para elevar las tasas.

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