Fuga de los bonos, ¿medida exagerada?

Los inversionistas sobredimensionaron la caída del valor de los bonos, advierten analistas; la venta de bonos por pánico sería un error, debido a que sus rendimientos se han estabilizado.
fugadolares  (Foto: Getty)
Hibah Yousuf
NUEVA YORK -

No es ningún secreto que en el último par de meses los inversionistas no han hecho otra cosa que soltar bonos, pero los alarmados inversores deberían pensar dos veces antes de vender sus posiciones.

El asesor financiero de la firma Phillips Financial, John Foxworthy, ha recibido una avalancha de llamadas de clientes preocupados por las pérdidas en lo que ellos consideran la parte más segura de su cartera.

"Después de 30 años de un mercado alcista en bonos, ha sido difícil para los clientes ver cómo suben las tasas de interés y caen los valores de los bonos". Pero Foxworthy dice que si venden ahora estarán peor que si los conservan.

De acuerdo con un estudio realizado por Phillips Financiero, el Barclays Aggregate Bond Index, que replica una variedad de bonos estadounidenses de primera calidad (grado inversión), solo ha reportado dos años de rendimientos totales negativos durante los últimos 40 años (1994 y 1999). Eso a pesar de varios períodos de fuertes aumentos en las tasas de interés, sobre todo a fines de los setenta.

Pero los inversores que conservaron sus bonos durante los años en que se produjeron los descensos del mercado recuperaron sus pérdidas y obtuvieron ganancias "en un plazo de tiempo razonable".

La reciente caída de los precios de los bonos y el correspondiente aumento de los rendimientos fue provocado por un inminente cambio en la política de la Reserva Federal: el presidente del Banco Central, Ben Bernanke, insinuó por primera vez en mayo que la entidad podría reducir su programa de compra de bonos si la recuperación económica continúa.

Esa indicación asustó a los inversionistas en bonos, provocando que las notas a 10 años escalaran desde 1.6% a 2.5% en el lapso de unas pocas semanas.

El índice de bonos de largo plazo de Barclays perdió un 6% durante el segundo trimestre. Los bonos de corto plazo también se vieron afectados, aunque no tanto, pues el índice Barclays de bonos del Gobierno de duración uno a cinco años perdió menos del 1%.

Foxworthy ha tratado de tranquilizar a sus clientes explicándoles que las pérdidas que están viendo son meramente pérdidas en papel en esta etapa.

Salvo que ocurra un default (algo improbable en el caso de los bonos del Tesoro estadounidense) los bonos individuales y aquellos en una cartera de fondo mutuo vencerán o madurarán a su valor de emisión original.

Aunque Foxworthy no recomienda comprar más bonos, señala que no hay mejores alternativas.

"Les he recordando a mis clientes por qué poseemos bonos en primer lugar: para preservar el capital, para generar ingresos y crecimiento a través de la reinversión de esos ingresos y por la estabilidad relativa", comentó Foxworthy.

¿Venderlos? Los insignificantes rendimientos ni siquiera se mantendrán a la par de la inflación, dijo. ¿Comprar acciones? Son mucho más volátiles, señaló.

"Las pérdidas que se han producido en el mercado de valores en cuestión de días fueron mayores que las pérdidas registradas por los bonos desde el inicio del año", agregó Foxworthy.

Y para los que tienen posiciones en fondos de bonos, Foxworthy dice que hay una buena probabilidad de que los gestores de fondos traigan a sus carteras nuevos bonos con tasas de interés más altas. Y con el tiempo, el aumento de los ingresos procedentes de los nuevos bonos de mayor rendimiento ayudará a compensar las actuales pérdidas en papel, comentó.

La directora de finanzas personales en Morningstar, Christine Benz, coincidió en que "la venta de bonos por pánico" sería un error.

"Los inversores que han estado vendiendo recientemente podrían haberse hecho un flaco favor a sí mismos ya que los rendimientos se han estabilizado y los bonos se desempeñan bastante bien", aseguró.

Según Benz, los inversionistas que tienen horizontes de más largo plazo todavía pueden permitirse tener bonos de medio y largo plazo en su cartera, así como los de mayor riesgo, como bonos basura o bonos de mercados emergentes.

Pero cualquiera que necesite el dinero pronto debería refugiarse en los bonos a corto plazo, pues son mucho más seguros en un entorno de crecientes tasas de interés.

"Es difícil saber qué va a pasar, pero está claro que los inversores se han vuelto complacientes sobre los bonos, después de tres décadas de fuerte rentabilidad", afirmó Benz. "Pero los bonos ya no son un motor de retorno. Los inversionistas no deberían asumir riesgos en los bonos de su cartera y en su lugar deberían comenzar a verlos como la parte de bajo retorno, pero estable de su portafolio".

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