Summers vs. Yellen, la lucha por la Fed

La vicepresidenta de la Reserva Federal y el exsecretario del Tesoro buscan sustituir a Bernanke; sus experiencias son divergentes en temas de política monetaria, fiscal y regulación bancaria.
yellen1  (Foto: Getty)
Annalyn Kurtz
NUEVA YORK -

Un polémico debate se está gestando entre los observadores de la Reserva Federal sobre quién debe dirigir la institución tras la salida de Ben Bernanke.

Hasta esta semana se pensaba que Janet Yellen -la segunda al mando después de Bernanke- era la favorita para el cargo. Pero ahora el exsecretario del Tesoro Larry Summers también está recibiendo mucha atención como un fuerte candidato.

Las diferencias entre ambos son asombrosas. Por un lado, Yellen es una respetada economista célebre por su postura flexible respecto a la política monetaria (lo que se conoce con el término anglosajón de "paloma") y por liderar el esfuerzo a favor de una mayor transparencia en la Fed. Si bien se ha mantenido en gran medida fuera del ojo público, ella cuenta con un sólido currículum pleno de experiencia en la Reserva Federal.

En la otra esquina está Summers, quien durante la presidencia de Clinton defendió la desregulación de Wall Street y con el presidente Obama fue uno de los arquitectos del plan de estímulo fiscal. A diferencia de Yellen, se le conoce por una personalidad agresiva, que a menudo se encuentra en el foco de la atención.

Yellen, de 66 años, tiene un doctorado en economía por la Universidad de Yale y una carrera de 40 años a sus espaldas, incluyendo cerca de 13 años de experiencia en diversas funciones dentro de la Fed, un período de dos años como presidenta del Consejo de Asesores Económicos del presidente Clinton y experiencia académica en la Universidad de California en Berkeley.

En materia de política monetaria, Yellen representa una continuidad de la actual institución, ya que sus puntos de vista parecen estrechamente alineados con los de Bernanke. Los economistas prevén que ella probablemente continuará los esfuerzos del Banco para estimular el mercado laboral y llevarlo al pleno empleo, incluso si esto significa alargar el controversial programa de compra de bonos.

Summers, de 58 años, tiene un doctorado de Harvard y es considerado como un brillante economista, pero sus puntos de vista sobre la política monetaria son menos conocidos, pues donde tiene mayor experiencia es en política fiscal.

Ocupó varios cargos importantes en la administración de Clinton, ascendiendo hasta secretario del Tesoro. Durante ese tiempo defendió la legislación que abolía ciertas provisiones de la Ley Glass-Steagall, permitiendo con ello que las instituciones financieras se volvieran más grandes que nunca al actuar al mismo tiempo como bancos de inversión, bancos comerciales y compañías de seguros.

Summers también rechazó los esfuerzos para regular a los derivados, instrumentos de alta complejidad. Hoy se cree que estas dos medidas que favorecieron a Wall Street fueron las principales contribuyentes a la crisis financiera de 2008.

Además, se desempeñó como presidente de la Universidad de Harvard y luego como jefe del Consejo Económico Nacional del presidente Obama, donde ayudó a diseñar el paquete de estímulo y el rescate automotriz.

Mientras que Summers es famoso por ser audaz y desafiante, Yellen tiene la reputación opuesta.

Decir que Summers es muy conocido entre el público en general es una obviedad. No solo es célebre por sus puestos de alto nivel como secretario del Tesoro y presidente de Harvard, sino también por sus polémicas declaraciones sobre las mujeres, por haber sido retratado en la película The social network (‘La red social') y por los marcados elogios que recibe de la directora operativa de Facebook, Sheryl Sandberg, quien trabajó para él y lo menciona reiteradamente en su popular libro ‘Lean In'.

En comparación, Yellen mantiene un bajo perfil. Sus discursos son a menudo profundos, redactados con meticulosidad y fundamentados con investigación académica, pero rara vez lo suficientemente emocionantes para ocupar los titulares de primera plana.

Pese a ello, tacharla de tímida o reservada tampoco es del todo justo. Las transcripciones internas de la Fed muestran que Yellen habló sin reservas en numerosas ocasiones entre 2005 y 2007 para advertir a sus colegas de la inminente crisis inmobiliaria, la crisis crediticia y la consiguiente recesión. Pocos prestaban atención en ese entonces a esas preocupaciones.

Esa previsión o prospección también contrasta con la miopía de Summers, que en 2005 rechazó las afirmaciones que sostenían que la desregulación y la "titulización" podrían conducir a una crisis financiera a gran escala.

Summers protagonizó otra infame metedura de pata ese mismo año. Causó un gran revuelo en Harvard cuando, como presidente de la universidad, dijo que "las cuestiones de aptitud intrínseca" pueden explicar por qué los hombres superan a las mujeres en las profesiones vinculadas a la ciencia y la ingeniería.

Aunque se disculpó repetidamente por esos comentarios, no bastó para salvarlo de la indignación que desató. Desde entonces esos comentarios han perseguido su reputación, tanto que la propia Sandberg escribió una columna en su defensa en The Huffington Post en 2008.

"Mucha gente sabe que nuestro país tiene pocos economistas con su inteligencia. También deben saber que tenemos muy pocos líderes en el mundo financiero que hayan hecho tanto por las mujeres", escribió la ejecutiva.

Posteriormente, Summers trabajó en el Consejo de la Casa Blanca para la Mujer y las Niñas entre 2009-2010.

De ser nombrada, Yellen sería la primera mujer en presidir la Reserva Federal en sus 100 años de historia, una designación clave en un momento en que apenas un tercio de los miembros del gabinete del segundo mandato del presidente Obama son mujeres.

Además, los bancos centrales de todo el mundo sigue siendo en gran medida ‘un club de Toby', predominantemente masculinos.

A principios de este año, le pregunté a Yellen por qué no había más mujeres en esa área, a lo que ella respondió:

"Me alegra que la representación de las mujeres esté aumentando mucho en los otros niveles, en los niveles inferiores de la banca central, en los mercados financieros y en las instituciones en general".

"Realmente creo que seguirá aumentando con el tiempo y ya es hora de que eso suceda".

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