Impuestos al consumo, el dilema japonés

El Gobierno nipón planea subir el impuesto a bienes y servicios a 10% para abatir su deuda pública; sin embargo, la medida podría desacelerar la economía después de salir de años de estancamiento.
abe  (Foto: CNN)
Charles Riley
HONG KONG -

Japón está empezando a dejar atrás 15 años de estancamiento económico, pero una subida de impuestos destinada a controlar el desorbitado endeudamiento podría estropear la fiesta.

El Gobierno planea duplicar el impuesto al consumo para fijarlo en 10% en el año 2015. Esta tasa, pagada por los consumidores cuando compran bienes o servicios, se incrementará en dos etapas, aumentando primero a un 8% en abril de 2014.

Los líderes del país se enfrentan a la difícil decisión sobre cómo -o incluso si en absoluto deben- aplicar la impopular medida que podría impactar el crecimiento ahora que apenas un audaz plan de estímulo económico parece estar dando sus frutos.

Los defensores del alza impositiva sostienen que Japón debe hacer algo para mejorar su situación fiscal. Se prevé que la deuda pública bruta ascienda al 230% del PIB el próximo año, un nivel que los críticos consideran insostenible.

Si el Gobierno sigue adelante con la subida de impuestos, podría aumentar la recaudación y demostraría que el país está comprometido con las reformas fiscales. Pero la medida, tal como está prevista, también desaceleraría la economía nipona.

Por años Japón ha estado sumido en un socavón provocado por la caída de precios y un yen fuerte. Las perspectivas económicas han mejorado significativamente desde que el primer ministro, Shinzo Abe, anunció nuevas inversiones gubernamentales y alentó al Banco Central a implementar una ola de compras de activos.

El crecimiento aumentó, el yen ha caído drásticamente y los valores bursátiles han alcanzado máximos de varios años. El FMI ha apoyado el plan y Japón ha evitado en gran medida las acusaciones de manipulación de su moneda.

Sin embargo, el tercer pilar de la denominada ‘Abeconomía'; a saber, las reformas estructurales, ha sido más difícil de implementar. Si el Gobierno renuncia a la subida de impuestos, algunos economistas ven pocas esperanzas de que el parlamento siga adelante con otras reformas.

"El argumento económico para elevar los impuestos al consumo en Japón es abrumador", escribieron el mes pasado los analistas de Capital Economics. "No hacerlo sería un duro golpe a la credibilidad de la ‘Abeconomía'".

Las autoridades niponas están inmersas en un intenso debate sobre el impuesto. El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, ha respaldado la subida de la tasa impositiva. Mientras que algunos miembros del Partido Liberal Democrático, angustiados por las consecuencias políticas que han tenido los últimos aumentos tributarios, han pedido a Abe que modifique o abandone el plan.

Una opción sería la de aplicar el alza de una forma más gradual. Algunos expertos han sugerido aumentar el impuesto al consumo en un punto porcentual cada año durante cinco años.

Para los mercados de bonos este cambio será difícil de digerir, pues supone un mayor margen de interferencia política en los años por venir.

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"Un aumento gradual reduciría las posibilidades de recesión el próximo año, pero con las elecciones a celebrarse en el año 2016, la tasa impositiva acaso nunca alcance el 10% planeado", advirtió Capital Economics.

El FMI, por su parte, preferiría que Japón se sujete al actual plan de dos fases. "Las subidas de impuestos programadas para abril de 2014 y octubre de 2015 deberían continuar como estaba previsto", dijo el lunes en un informe. "Son fundamentales para mantener la confianza en la capacidad del Gobierno para abordar el problema fiscal".

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