Barack Obama recicla apoyo a hipotecas

El presidente busca que los dueños de casas refinancien su deuda con tasas bajas, dice Allan Sloan; esta idea fue planteada por un asesor republicano y desdeñada por la Casa Blanca en 2011.
obama2  (Foto: Getty)
Allan Sloan

Washington es muy bueno para crear cosas a partir de la nada:

1. La Reserva Federal ha creado miles de millones de dólares que ha utilizado para comprar valores en un intento por mantener bajas las tasas de interés.

2. Los republicanos del Congreso han creado numerosas razones para justificar que es una idea maravillosa dejar que el Gobierno Federal incumpla el pago de su deuda.

3. Y ahora el Gobierno de Barack Obama ha respondido a la exigencia nacional por un comportamiento adulto en Washington creando un bipartidismo falso.

El presidente hizo eso en su reciente discurso en Galesburg, Illinois, donde la Casa Blanca puso en marcha la campaña de promoción de sus políticas económicas. Fueron solo dos frases de un discurso de una hora de duración, pero fue un claro ejemplo de cómo funciona Washington. O de cómo no funciona.

Obama dijo: "Le he pedido al Congreso que apruebe una muy buena idea bipartidista -una que fue defendida, por cierto, por el asesor económico de Mitt Romney- y esta es la idea de dar a todos los propietarios la oportunidad de refinanciar su hipoteca mientras que las tasas siguen siendo bajas para que puedan ahorrar miles de dólares al año. Sería como una reducción de impuestos para las familias que puedan refinanciar". (El texto es de la Casa Blanca, las cursivas son mías).

Es una idea maravillosa, mencionada inicialmente en 2008 por el decano de la Columbia Business School, Glenn Hubbard, que se convirtió en el principal asesor de Romney. Pero, ¿adivinen qué? Hace dos años, cuando la propuesta habría ayudado a millones de personas más de lo que haría ahora, el Gobierno no quiso saber nada de ella.

¿Cómo puedo saber eso? Porque en 2011 yo estaba trabajando en un artículo sobre la propuesta de Hubbard, cuyos coautores eran un colega de Hubbard de Columbia, Chris Mayer, y el experto hipotecario Alan Boyce. En aquel entonces traté en vano de conseguir que la Casa Blanca y el Tesoro discutieran el plan, que yo había oído de Sheila Bair, la exjefa de la FDIC (y actual columnista de Fortune), una importante partidaria de la misma.

El objetivo del plan era ayudar a los propietarios que habían hecho sus pagos fielmente, pero que no podían refinanciar sus hipotecas de alto interés debido a que la disminución del valor de sus casas había reducido o eliminado totalmente su capital. Se les permitiría refinanciar a las tasas bajas actuales si su hipoteca era propiedad de Fannie Mae o Freddie Mac, las dos entidades propiedad de los contribuyentes. La administración de Obama se mostró indiferente a la idea, que yo alabé como una manera de hacer que Wall Street rescatara a los ciudadanos comunes, sin costo para los contribuyentes.

Así que puedes ver por qué mi curiosidad se despertó al oír al presidente decir que había propuesto un plan de refinanciamiento "bipartidista" al Congreso.

La Casa Blanca no respondió a mi solicitud de información acerca de esto cuando sucedió. Sin embargo, mi colega de Fortune, Tory Newmyer encontró una frase de la página 25 de la propuesta de presupuesto del presidente para 2014 diciendo que el Gobierno "hacía un llamado al Congreso para tomar medidas adicionales para que prácticamente cada familia con una hipoteca estándar y que haya estado haciendo sus pagos a tiempo tenga la oportunidad de refinanciar su hipoteca a las tasas históricamente bajas de hoy en día". El documento, presentado en abril, no dice nada acerca de que esto sea una propuesta bipartidista.

Para ser justos, la administración ha hecho mucho por fomentar el refinanciamiento masivo de los propietarios de viviendas que no tenían suficiente capital patrimonial para un refinanciamiento normal. Eso es digno de alabanza. Sin embargo, los aspectos del programa, llamado HARP (Programa de Refinanciamiento Hipotecario Asequible) fue menos favorable para los propietarios que lo que el plan Hubbard-Mayer-Boyce habría sido, y fue más favorable para los grandes bancos.

Goldman Sachs estima que 8 millones de propietarios de viviendas podrían beneficiarse del plan Hubbard-Mayer-Boyce hoy. Pero eso representa una baja desde los 20 millones que podían beneficiarse a finales de 2011 debido a que tanto los precios de la vivienda como las tasas hipotecarias han aumentado desde entonces y a que muchos propietarios ya han refinanciado.

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Tal vez la Casa Blanca vaya a transformar las declaraciones en hechos impulsando el plan, en lugar de darse palmadas en la espalda por haber creado un bipartidismo tardío. Pero considerando cómo la imagen prevalece por sobre los problemas en Washington, mejor esperaré sentado a que eso suceda. Tú también deberías hacerlo.

Este artículo es de la edición del 2 de septiembre de Fortune.

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