Banco de Inglaterra enfrenta la realidad

El Gobernador Mark Carney afronta escepticismo a siete semanas de haber asumido el cargo; el mercado duda de la promesa del Banco Central de mantener tasas bajas en los próximos tres años.
mark carney  (Foto: CNN)
Alanna Petroff
LONDRES -

Aclamado como el salvador de la economía británica cuando fue designado para el cargo hace nueve meses, el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney, enfrenta un creciente escepticismo a siete semanas de haber asumido el puesto.

Las dudas se acumulan en torno a la política distintiva de Carney (conocida como Forward Guidance, esto es, guiar a los mercados a fin de que esperen bajísimas tasas de interés en el futuro previsible) debido a una rápida mejoría de la economía en los meses que transcurrieron entre su nombramiento y la primera gran iniciativa política la semana pasada.

A principios de este mes, Carney aseguró a los inversionistas que el banco no subiría las tasas de interés hasta que el desempleo en Reino Unido descendiera a 7%, un nivel que prevé no se alcanzará hasta dentro de tres años. Sin embargo, el pronóstico parece cada vez menos factible con cada informe económico positivo.

Aun cuando los inversionistas estaban inicialmente entusiasmados con esa política y los compradores de vivienda estaban encantados con la promesa de préstamos baratos durante un período sostenido, los mercados en realidad creen que las tasas de interés oficiales subirán mucho antes de lo que el banco predice.

"Creemos que el Banco de Inglaterra se equivoca una vez más en lo referente a la economía y debe reconocer que se necesitan aumentos (en las tasas) más pronto que tarde," dijo Philip Rush, economista para Reino Unido de la firma Nomura.

La opinión de Rush es compartida por otros expertos que dicen que Carney acaso esté adoptando una visión excesivamente pesimista de la recuperación de la economía británica y su política de Forward Guidance quizás combata batallas ya superadas.

El mundo claramente ha cambiado desde que Carney fue nombrado para dirigir el Banco de Inglaterra en noviembre. En ese entonces, la economía del Reino Unido todavía estaba en dificultades y Europa estaba sumida en una recesión aparentemente interminable. Tanto economistas como inversores acogieron con beneplácito su nombramiento, esperando que él corrigiera el rumbo de la economía.

Pero ahora que todas las señales apuntan a un crecimiento, y el mercado inmobiliario británico está empezando a repuntar, la postura pesimista extrema de Carney no parece estar en consonancia con los tiempos.

"La recuperación de los datos económicos le ha dificultado aplicar la política que ha estado vendiendo durante los últimos seis meses," señaló Rob Wood, principal economista para Reino Unido de la institución financiera Berenberg, refiriéndose a la laxitud monetaria que abandera.

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La disensión no sólo proviene de fuera del Banco de Inglaterra. Las actas de la reunión del banco central para fijar las políticas monetarias, divulgadas el miércoles, reflejan que un miembro del comité -Martin Weale- votó en contra de la política de Forward Guidance para resaltar su preocupación por la posibilidad de que aumente la inflación en los próximos dos años.

Un informe publicado el miércoles reveló que la tasa de desempleo del Reino Unido se mantuvo estable en el segundo trimestre en 7.8%. Sin embargo, los datos también mostraron una caída mucho mayor a la esperada en las solicitudes de subsidio por desempleo entre junio y julio.

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