Tres lecciones para revivir a Detroit

La ciudad puede aprender del resurgimiento económico de Pittsburgh, Orange County y Cleveland; diversificar su economía y aumentar sus ingresos pueden ser las claves para superar la bancarrota.
detroit  (Foto: Getty)
Preston Cooper

¿Cómo logras que la ciudad del motor acelere el paso otra vez? Desde que Detroit se declaró en bancarrota el mes pasado, muchos se han preguntado si es posible que resurja y cómo podría hacerlo. La recuperación nunca es fácil, la quiebra o el impago pueden arruinar la economía de una ciudad y acabar con su calificación crediticia.

Las ruinas municipales son escasas. Varias ciudades han estado cerca, y solo 61 ciudades y condados han presentado una declaración de bancarrota en las últimas seis décadas en Estados Unidos. Todas ellas tienen una historia diferente a la de Detroit, pero algunos enfrentaron obstáculos similares y ciertamente pueden enseñar a la ciudad de Michigan una cosa o dos acerca de cómo seguir una trayectoria similar hacia la recuperación.

Aquí hay tres lecciones para Detroit de ciudades que cayeron antes y sobrevivieron:

Pittsburgh: crece

Aunque Pittsburgh no se declaró en quiebra, su declive se produjo de manera similar al de la ciudad del motor: ambos registraron una aguda pérdida de población durante la segunda mitad del siglo XX. Fueron también testigos de la desaparición de las principales industrias -para Pittsburgh fue el acero en la década de 1980; Detroit nunca se ha recuperado de la pérdida de su alguna vez floreciente industria automotriz-.

"(Detroit debe) averiguar qué hará cuando crezca", dijo quien fuera alcalde de Pittsburgh desde 1994 hasta 2006, Tom Murphy, y quien supervisó un resurgimiento en la construcción.

Al igual que esta ciudad, Detroit podría reinventarse. Después del colapso de la industria siderúrgica, este territorio sufrió un desajuste laboral en el que los trabajadores especializados en la fabricación no estaban calificados para otros empleos. Sin embargo, a través de los años, la ciudad cambió a una economía de servicios con un crecimiento en los sectores de atención de la salud y educación. Los habitantes del sitio se adaptaron a los nuevos sectores.

"Nos estamos reconstruyendo otra vez", declaró una editorial del Pittsburgh Post-Gazette en 1998. Murphy supervisó una infusión de dinero proveniente de impuestos, en colaboración con las principales empresas, para construir dos estadios y un nuevo centro de convenciones. El periódico citó a la nueva construcción de oficinas y centros comerciales como una razón para el "Renacimiento III" de la ciudad, que llevará al comercio de vuelta al centro de la ciudad.

En Detroit, los funcionarios han expresado su optimismo de que el centro de la ciudad pueda ser testigo de una revitalización.

Antes de la declaración de bancarrota de Detroit, el director de emergencia, Kevyn Orr, anunció planes para invertir 1,250 millones de dólares en la decadente infraestructura con la esperanza de estimular el crecimiento económico. A menudo cita el movimiento de negocios jóvenes, como Quicken Loans, hacia el centro de la ciudad, como prueba de que se tiene un renacimiento propio en marcha.

Orange County: más ingresos y más valor en las propiedades

El condado de Orange, California, se declaró en quiebra en 1994. La riqueza de sus ciudadanos, sin embargo, amortiguó el golpe sobre su economía en general. A pesar de la asombrosa cifra de bancarrota por 1,500 mdd y un recorte del 41% en los servicios municipales, la economía general del condado creció en forma sostenida durante finales de la década de 1990.

El ingreso personal total aumentó 42.8% entre 1994 y 1999, en comparación con el 34.7% a nivel nacional. Su economía diversa -sus principales sectores van desde la alta tecnología y las ventas minoristas hasta el turismo (es el hogar de Disneyland, después de todo)- impulsó el auge.

Es difícil imaginar cómo se podría replicar eso, considerando que su tasa de desempleo es incómodamente alta en 16% (más del doble del promedio nacional) y que tiene un ingreso familiar promedio que apenas supera los 25,000 dólares. Pero las políticas diseñadas para acomodar el crecimiento de los negocios en el centro de la ciudad, como el desarrollo de infraestructura, traerían empleos de salarios más altos a la ciudad.

El crecimiento económico es una parte intrínseca de cualquier recuperación, como se vio en este territorio. Allí, el crecimiento por sí solo -los votantes se negaron a aprobar algún aumento de impuestos- generó los ingresos fiscales necesarios para restablecer los servicios cortados por la bancarrota.

El fuerte crecimiento de los precios inmobiliarios también recaudó dólares en impuestos para el condado. En los cinco años después de la quiebra, de 1994 a 1999, el precio promedio de una casa aislada para una sola familia en el Orange County aumentó 75%, según la Asociación de Agentes Inmobiliarios de California.

El predominio de los edificios deteriorados y abandonados en el centro de Detroit es un lastre para los ingresos por impuestos a la propiedad, por lo cual las políticas de recuperación deben enfocarse en llenar esos edificios. Reducir el número de inmuebles abandonados significará un doble beneficio para los ingresos del impuesto a la propiedad. No solo los nuevos propietarios pagarán impuestos, sino que su ocupación de los edificios también aumentará el valor de las propiedades circundantes. Después de todo, nadie quiere vivir al lado de una casa vacía.

Cleveland: restaura la credibilidad

La última solución es política. Cuando se necesita ayuda en el corto plazo, un cambio de imagen a menudo puede dar a los acreedores actuales y potenciales la tranquilidad que necesitan para extender un salvavidas a la asediada ciudad. Después de su impago de 1978, el cambio de alcalde en Cleveland mostró que eso podía funcionar.

Al igual que Detroit, este lugar sufrió grandes pérdidas de población en el periodo previo a su bancarrota, registrando una disminución de 24% durante la década de 1970. Eso, junto con una recesión, condujo a caer en impago de su deuda por 15.5 mdd.

Seis bancos locales mantenían la mayoría de la deuda. El alcalde Dennis Kucinich, quien fue nombrado posteriormente por una encuesta realizada en 1993 como el séptimo peor alcalde de la historia estadounidense, intentó refinanciar la deuda sin éxito.

No fue hasta que George Voinovich llegó al cargo para que los bancos acordaran refinanciar 10.5 mdd en bonos en mora y dar al sitio 25.7 mdd adicionales. Finalmente se produjo un superávit y fue capaz de pagar sus obligaciones.

La entrada de Voinovich aportó una credibilidad muy necesaria a Cleveland y fue la mayor razón por la que la ciudad recibió ayuda del sector privado.

La alcaldía de Detroit sufre de sus propios problemas de credibilidad: el exalcalde Kwame Kilpatrick tiene una larga lista de escándalos y delitos graves vinculados a su nombre. El actual titular, Dave Bing, no se postulará para otro periodo.

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El hombre de negocios Mike Duggan parece destinado a ganar la próxima elección. Su historia como un revulsivo que reformó al Centro Médico de Detroit cuando estaba al borde de la bancarrota podría funcionar bien ante los acreedores escépticos de la capacidad de Detroit para manejar sus finanzas. El estatus del director de emergencia Orr como un externo experto en presupuestos también ayudará.

Muchas otras ciudades, incluso las más grandes, como Nueva York, han llegado hasta el borde del abismo y han regresado. Detroit puede hacer lo mismo, pero su recuperación económica requerirá reconocer que el sitio debe evolucionar. Reinventarse y aprender de las lecciones de la historia son los ingredientes del resurgimiento.

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