Techo de deuda, la lucha que viene en EU

No aumentar el límite de endeudamiento tendría consecuencias de grandes dimensiones económicas; Barack Obama tendría pocas alternativas para que el país pague los intereses de la deuda federal.
dolar  (Foto: Getty)
Jeanne Sahadi
NUEVA YORK -

¿Por qué deberías preocuparte por el techo de la deuda? Honestamente, no deberías tener que hacerlo. El problema es que el Congreso ha convertido el debate sobre su elevación en un drama nacional en Estados Unidos.

Y si los legisladores no concluyen ese drama de manera rápida e inteligente, las consecuencias serán imprevisibles para la economía y los mercados. Eso significa que el ahorro de los estadounidenses, sus préstamos y el bienestar económico en general podrían ser daños colaterales.

Está bien, pero ¿qué es techo de la deuda? Es un límite fijado por el Congreso sobre la cantidad que el Gobierno Federal puede tener en deuda pendiente.

El límite aplica a la deuda contraída con el público (es decir, cualquier persona que compre bonos estadounidenses), además de la deuda con fondos fiduciarios de la administración como los de la Seguridad Social y Medicare.

El Congreso siempre ha establecido algún tipo de límite sobre la deuda nacional, pero la primera versión moderna de su creación fue fijada en 1917. Hoy en día está fijado en 16.699 billones de dólares.

¿Con qué frecuencia ha elevado el Congreso el techo de la deuda? Muy a menudo. En promedio, más de una vez al año. Desde 1940, los legisladores han aprobado efectivamente 79 aumentos.

A veces lo han elevado por cantidades pequeñas, otras veces por grandes cantidades. Y algunas veces lo han elevado de forma "temporal", con disposiciones para un restaurarlo rápidamente a un nivel inferior.

¿Es cierto que el aumento del techo de deuda otorga al Congreso una "licencia para gastar más"? No. Elevar el techo de la deuda simplemente permite al Tesoro pedir prestado el dinero que necesita para pagar todas las facturas y otras obligaciones legales de Estados Unidos a tiempo y por completo.

Estos proyectos de ley son por servicios ya realizados y por beneficios de asistencia social ya aprobados por el Congreso.

Así que elevar el techo de la deuda es más como una licencia para seguir pagando lo que el país debe. Y las obligaciones son incurridas por innumerables decisiones tomadas por los legisladores de ambos partidos en los últimos años.

Así que, ¿por qué el Congreso se molestó siquiera en imponer un límite? En teoría, se supone que establecer un techo de la deuda ayudará a controlar los gastos del Congreso.

En realidad no lo hace. No de una manera significativa, de cualquier modo, aunque ha habido momentos en que el debate ha producido cierta moderación fiscal.

El problema es que la decisión de elevar el límite de endeudamiento está generalmente separada de las decisiones legislativas que requerirán de futuros aumentos al límite de deuda.

Más información: La farsa del debate de la deuda en EU

Sería mucho mejor, dicen los expertos en presupuesto, autorizar aumentos al límite de la deuda al mismo tiempo que el Congreso aprueba proyectos de ley para aumentar el gasto o reducir los impuestos, los cuales pueden sumarse a los déficits.

¿Qué está deteniendo al Congreso esta vez? Respaldar un aumento es siempre un voto difícil para los políticos, debido a que sus oponentes se encargarán de etiquetarlos como fiscalmente irresponsables.

Y es un voto difícil porque el partido minoritario a menudo trata de obtener concesiones del mayoritario a cambio de su apoyo.

Muchos republicanos insisten hoy en que cualquier aumento al techo de la deuda sea ligado a recortes de gastos, y a una serie de cuestiones no relacionadas, como el oleoducto Keystone y, entre algunos conservadores, al cese de fondos y retraso del "Obamacare".

Mientras tanto, el presidente Barack Obama y los demócratas quieren un aumento "limpio" e insisten en que no negociarán.

Espera... ¿Es esta la misma lucha que están teniendo acerca del cierre del Gobierno? No. Pero es fácil confundir las dos porque están ocurriendo al mismo tiempo.

La administración cerró porque el Congreso no pudo ponerse de acuerdo para financiar al Gobierno antes del comienzo del año fiscal este martes. Los republicanos han estado haciendo demandas similares a las que están haciendo sobre el techo de la deuda.

Pero aquí está la diferencia clave: Cerrar la administración es agravante y una pérdida de tiempo y podría reducir el crecimiento económico si se prolonga demasiado. Pero eso no es nada en comparación con los riesgos planteados si el Congreso no eleva el techo de la deuda pronto.

Entonces, ¿qué sucede si el Congreso no la eleva a tiempo? Nadie lo sabe a ciencia cierta, porque eso nunca ha sucedido antes. Pero la hipótesis actual es que nada bueno saldrá de ello.

Al Tesoro no se le permitiría pedir dinero prestado. Eso es un problema, ya que el Gobierno pide prestado para pagar la diferencia entre lo que gasta y lo que ingresa.

En la práctica, eso significa que en algún momento de este otoño -la estimación actualizada es de finales de octubre a principios de noviembre-, el Tesoro ya no será capaz de pagar todas las cuentas, beneficios y otras obligaciones del país en su totalidad y a tiempo.

¿Qué hacer entonces? Esa es una buena pregunta que no tiene una respuesta clara.

El Tesoro podrá tratar de pagar algunas cuentas y retrasar otras, o retrasar todas las cuentas a pagar en un determinado día hasta que tenga suficientes ingresos en efectivo para pagarlas todas.

La mayoría de los expertos creen que el Gobierno hará todo lo posible para dar prioridad a los pagos de intereses sobre la deuda, por temor a que Estados Unidos caiga en un impago sobre sus bonos, lo que probablemente provocaría un hundimiento en los mercados y elevaría las tasas de interés.

No está claro, sin embargo, cómo responderían los inversionistas si la dependencia federal hace los pagos de intereses, pero termina retrasando los pagos a los contratistas del Gobierno, a los trabajadores federales, a los contribuyentes a quienes se les deben reembolsos, a los veteranos, jubilados y a cualquier otra persona con la que la administración federal tenga alguna obligación legal.

Económicamente, podría ser desastroso si la parálisis persiste durante más de un par de días.

"Los empleados federales, contratistas, beneficiarios de programas, las empresas y los gobiernos estatales y locales se encontrarían súbitamente cortos del efectivo que esperaban, provocando un efecto dominó en toda la economía", dijo a los legisladores un exdirector de la Oficina de Presupuesto del Congreso, Donald Marron.

Eso sin hablar del hecho de que la reputación de Estados Unidos como "dinero bueno" quedaría dañada.

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