Crisis por impago de EU, ¿un espejismo?

En caso de un cese de pagos, los inversores aún acudirían a la seguridad de los bonos del Tesoro; interpretarían el default como un problema de parálisis política y no económica.
tasas de itnerés  (Foto: Getty)
Nin-Hai Tseng

Mientras que el Congreso de Estados Unidos no parece estar más cerca de resolver los problemas de presupuesto de la nación que provocaron el cierre parcial administrativo del Gobierno, funcionarios federales han emitido nuevas advertencias de que el país podría caer en un incumplimiento de su deuda.

Los mercados de crédito podrían congelarse, el valor del dólar entrarían en una espiral descendente, y las tasas de interés de Estados Unidos subiría por las nubes, advirtió el Departamento del Tesoro de Estados Unidos el jueves. Si el Congreso no eleva el techo de deuda, Estados Unidos tendría una crisis financiera aún peor que la de 2008.

Obviamente, todo esto suena muy mal, pero es difícil predecir lo que puede pasar y es difícil decir si debemos creerle siquiera al Departamento del Tesoro. Después de todo, un impago de la deuda de Estados Unidos no tiene precedentes. Si los estadounidenses le creen al presidente de la Cámara John Boehner y a la mayoría de Wall Street, Estados Unidos no caerá en impago en absoluto.

Sin embargo, en la remota posibilidad de que lo haga, probablemente los inversores seguirían comprando la deuda de la nación, al menos durante un corto tiempo. Los rendimientos de los bonos podrían subir un poco al principio, pero no por mucho, y en todo caso, es probable que caigan.

Cuando Estados Unidos luchó por elevar el límite de la deuda en 2011, los inversores acudieron en masa en busca de la seguridad de los bonos del Tesoro de Estados Unidos. Incluso después de que Standard & Poor's despojó al país de su estelar calificación triple A, los inversores se retiraron de las acciones de riesgo y de la mayoría de las materias primas y buscaron liquidez en el mercado de deuda de Estados Unidos. Los rendimientos de los bonos a 10 años cayeron a 2.32%, lo cual fue, en ese momento, el nivel más bajo desde enero de 2009.

Por supuesto, la economía en 2013 es muy diferente a la de 2011. Incluso así, el impago no arruinaría el apetito de los inversores por la deuda estadounidense porque eso daría a la Reserva Federal de Estados Unidos menos razones para reducir el tamaño de su programa de estímulo.

Recordemos el mes pasado, cuando Wall Street estaba casi seguro de que el Banco Central desaceleraría su programa de compra de bonos de 85,000 millones de dólares al mes, sólo para sorprender a los mercados cuando no lo hizo. El presidente de la Fed, Ben Bernanke, citó varias razones, incluidas las dudas de que Washington pudiera ponerse de acuerdo y evitar un cierre del Gobierno. Resultó que Bernanke tenía razón, y podría resultar ser un héroe insospechado.

Desde que el Gobierno cerró parcialmente el viernes, los rendimientos de la nota a 10 años han caído a un mínimo de siete semanas de 2.61%.

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Además, es probable que el mercado interprete un impago como algo temporal si el Congreso es más lento para elevar el límite de endeudamiento. Los inversores lo tomarían como un síntoma de parálisis política en lugar de algo financieramente incorrecto en el país, dijo David Ader, jefe de estrategia de bonos del gobierno de Estados Unidos en CRT Investment Banking. En agosto, previó que el bono a 10 años caería a 1.15% hacia finales de año.

"Se trata de política, no es que el dinero no esté allí".

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