Bancos europeos, ¿demasiado grandes?

Firmas como Deutsche Bank y UBS necesitan reducir su tamaño para cumplir con las regulaciones; se han visto afectadas por préstamos fallidos y previsiones para litigios.
deut  (Foto: Getty)
Cyrus Sanati

Los bancos estadounidenses han tenido una dura temporada de resultados, pero sus homólogos del otro lado del charco en Europa parecen estar teniendo una aún más difícil. Desde Deutsche Bank hasta UBS y Rabobank, parece que los viejos demonios y el desempeño mediocre han afectado los bolsillos de casi cada banco europeo integrado.

Las entidades financieras europeas, sin embargo, tienen un problema aún más preocupante en la forma de préstamos en mora, que han aumentado en más del doble, a un estimado de 1.2 billones de euros en los últimos cinco años. Y esperaban pagar sus compromisos y cuadrar sus problemas legales con las ganancias futuras, pero eso no ha resultado muy bien. Quizá sea el momento para que finalmente se enfrenten a hechos y comiencen a vender activos para cubrir sus facturas y limpiar sus balances de una vez por todas.

Deutsche Bank, el mayor banco de Europa, sorprendió al mercado a principios de esta semana cuando reportó resultados muy por debajo de las estimaciones de los analistas. Una sorpresiva provisión por 1,200 millones de euros para gastos de litigios en el trimestre que terminó en septiembre redujo los ingresos netos de la empresa en alrededor de 94% respecto al mismo periodo del año pasado, a 41 millones de euros. Eso fue menos de una décima parte de los 430 millones de euros esperados.

La firma alemana está lejos de estar sola. Parece que todos los grandes bancos internacionales enfrentan problemas similares, en diferentes grados de severidad. Rabobank, el banco holandés, recientemente anunció que pagó alrededor de 1,100 millones de dólares por su papel en la manipulación de la tasa Libor.

Los reguladores no están arriesgándose y están presionando a los bancos para que aparten el dinero necesario para cubrir sus demandas legales futuras. Los reguladores suizos de hecho ordenaron a UBS que elevara sus reservas para litigios en el último trimestre a pesar de que ya había resuelto sus problemas legales sobre la manipulación de la Libor, con la promesa de pagar alrededor de 1,500 millones de dólares por su papel en dicho esquema a nivel mundial.

En los últimos trimestres los bancos habían comenzado a disminuir sus reservas legales por primera vez en años, a medida que muchos creían que lo peor había quedado atrás. Después de todo, habían pasado más de cinco años desde el periodo previo a la crisis financiera. Si hubiera algún problema legal futuro, se figuraron que simplemente podrían pagarlo utilizando sus ganancias del periodo.

Desafortunadamente no ha resultado así. Y no solo las cuestiones jurídicas continuaron carcomiendo las ganancias, sino que además los bancos han tenido dificultades para ganar dinero. Por ejemplo, Deutsche registró una disminución del 10% sobre sus ingresos totales durante el último trimestre debido al mediocre desempeño operativo en varias divisiones clave. La enorme mesa de operaciones de renta fija de la firma registró ingresos 50% más bajos respecto al año anterior.

Pruebas de estrés

A medida que los bancos luchan por mantener su cabeza fuera del agua, también se espera que cumplan con nuevos y estrictos requisitos de reserva de capital. El Banco Central Europeo (BCE) anunció la semana pasada que realizará nuevas pruebas de resistencia en 128 bancos para ver si tienen el capital necesario a su disposición para hacer frente a una nueva crisis financiera. Con menor dinero en efectivo debido a las mediocres operaciones, y todavía más dinero almacenado en las reservas para litigios, las entidades tendrán que impulsar de alguna manera su capital para cumplir con los requerimientos de capital europeos, que exigen que los bancos tengan por lo menos el 8% de su capital a su disposición en todo momento.

Los bancos de la zona euro claramente están acorralados. Se espera que las pruebas de resistencia realizadas por el BCE sean más estrictas que las que realizó en el pasado, así que muchos bancos tendrán que reforzar su base de capital. Esto se vuelve aún más urgente debido a que las firmas tienen alrededor de 1.2 billones de euros en préstamos en mora en sus libros, según un informe de PwC. Eso significa que probablemente tendrán que ser amortizados, requiriéndoles recaudar aún más capital.

Los bancos tienen varias maneras de abordar este problema de solvencia. Pueden acumular capital mediante la reducción de préstamos, pero los reguladores probablemente no van a permitirles hacer eso. Podrían vender más acciones, pero la emisión de acciones de esta manera diluye a los actuales accionistas, lo cual provocaría su enojo. Los bancos que se encuentren en serios problemas podrían pedir ayuda a sus respectivos gobiernos, pero esto realmente afecta la reputación del banco y añade toda una serie de nuevos problemas.

Probablemente la mejor manera de salir de este lío sería que los bancos simplemente se deshagan de algunos activos. Esto reduciría la cantidad de capital que necesitarían tener a su disposición, ya que bajaría el denominador en la ecuación de colchón de capital. Las entidades financieras del viejo continente tienen alrededor 46 billones en activos, así que hay muchas cosas que pueden vender. Pero han sido reacios a disminuir su tamaño. En lo que va del año, han vendido solo 46,000 millones de euros bajo este concepto, lo que equivale a un escaso 1% de los activos totales.

¿No es suficiente?

Los bancos europeos tendrán que aumentar sus ventas de activos en los próximos meses si quieren cumplir con sus requerimientos de capital y llenar los huecos dejados por los créditos fallidos. PwC estima que podrían deshacerse de 2.4 billones de euros el próximo año. Aunque eso sería un alza significativa desde las ventas de este año, podría no ser suficiente para cumplir con los nuevos requisitos de capital.

Pero si demasiados activos salen al mercado al mismo tiempo podría ser contraproducente, ya que podría hacer afectar los precios de los activos. El BCE podría impedir una liquidación masiva mediante la creación de una corporación fiduciaria a la que los bancos puedan transferir activos para su venta en una fecha futura. Esto retiraría a los activos de los balances de los bancos sin tener que tomar un desagradable descuento que empeoraría aún más la situación.

Parece que los primeros que actúen podrán obtener los mejores precios para sus bienes. Inversores americanos y asiáticos han invertido miles de millones de dólares en el continente este año apostando por una recuperación económica en la región, por lo que probablemente estarán sedientos de cualquier tipo de vehículo de inversión europeo. Si los recientes reportes de ganancias decepcionantes sirven de medida, entonces es probable que haya muchos activos para que los inversores puedan elegir.

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