La ‘Regla Buffett’ para los republicanos

Tras la debacle del cierre y el techo de la deuda, el partido debe seguir el consejo del inversor; en vez de actuar por miedo a sectores como el Tea Party, debe planear su rumbo en el largo plazo.
congreso  (Foto: Thinkstock)
Nina Easton

Nunca subestimes el miedo como fuerza motora de la política estadounidense. En la década de 1990, la derecha religiosa ganó influencia al explotar hábilmente los temores de los feligreses hacia una creciente cultura de la moral relajada y la desintegración familiar. Más recientemente, una izquierda populista ha aprovechado los temores económicos de la gente estimulando el resentimiento contra las empresas y sus líderes.

En octubre, fuimos testigos de cómo el liderazgo de todo un partido político operó impulsado por el miedo a sus propios miembros. Más que otra cosa, el reciente cierre del Gobierno y la debacle sobre el techo de la deuda revelaron cómo los líderes republicanos del Congreso dejaron que un ruidoso e intimidatorio contingente de derecha nublara su juicio.

Sin duda, las razones detrás del miedo eran reales. El verano pasado, un estratega del Tea Party me dijo que los legisladores republicanos deberían ser advertidos: aquellos que se negaran a apoyar su fútil estrategia de cortar los fondos al Obamacare al amenazar con un cierre de Gobierno pagarían el precio con retos electorales bien fundamentados en las primarias. "Se lo tragarán (al Obamacare)", dijo ominosamente.

Eso es exactamente lo que ahora le sucede al líder minoritario del Senado Mitch McConnell y a otros pragmáticos. El Senate Conservatives Fund atacó a McConnell, quien tendrá que defender su cargo en las elecciones primarias contra un miembro de la derecha, por negociar una "humillante" rendición republicana. (Es decir, la "rendición" que reabrió el Gobierno y elevó el techo de deuda temporalmente).

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Pero aquí hay algo que debe hacer que los líderes del Partido Republicano tengan aún más miedo: sus acciones -cuando parecen que están jugando a colapsar una economía de por sí frágil- han puesto a los demócratas en camino de lo que podría ser una tormenta perfecta rumbo a las elecciones de 2014.

Ése no era el caso hace seis meses, cuando la historia y el mapa favorecían a republicanos para mantenerse firmes en la Cámara de Representantes y con la posibilidad de tomar control del Senado.

Ahora, muchas de las barreras demográficas que eran claramente evidentes en las elecciones presidenciales de 2012 han empeorado, debido a que los republicanos han alejado cada vez más a las minorías, a las mujeres y a los votantes blancos educados.

A esto se añade una comunidad empresarial desconectada, y a muchos de los principales donantes haciéndose a un lado e incluso siendo cortejados por alegres demócratas. Considerando todo esto, la posibilidad de perder la Cámara de Representantes debe ser tratada como algo real.

El desastroso lanzamiento de la página web de Obamacare es la única tabla de salvación restante a la que el Partido Republicano puede aferrarse por el momento.

Puede que no sea suficiente. La imagen republicana está colapsando a nivel nacional. La percepción de los votantes sobre el partido no sólo se ha reducido a un mínimo histórico en los tiempos modernos, sino que el 70% de los encuestados en un sondeo de Wall Street Journal NBC/Wall acusó a los republicanos de "poner su propia agenda política por delante de lo que es bueno para el país". Auch.

"Éste fue un evento muy consecuente", dice el encuestador republicano Bill McInturff, codirector de la encuesta. "La marca ha sido dañada". Sin embargo, agregó, el capítulo final aún no se ha escrito rumbo a 2014, y todavía hay tiempo para realizar acciones legislativas positivas que ayuden a su partido a recuperar el terreno perdido.

Eso debe comenzar con el compromiso. En los próximos meses, los estadounidenses quieren ver que se negocien acuerdos en materia de migración, límites de gastos, y sobre la reforma fiscal. Los republicanos llamados 'cruzites' y del Tea Party -la mayoría de los cuales son nuevos en el Congreso- se resistirán con fuerza, atrayendo más cheques y aplausos de los seguidores en sus distritos color rojo brillante.

Esto plantea la pregunta: ¿cuál miedo definirá la estrategia del Partido Republicano en el futuro? El miedo a la minoría derechista del Tea Party, o el miedo a un mayor daño a las perspectivas electorales del partido a nivel nacional, incluso la posibilidad de perder la Cámara de Representantes?

Frente a esta fastidiosa decisión, los líderes republicanos del Congreso podrían considerar las palabras de Warren Buffett de tendencia liberal: "El miedo es muy contagioso", dijo Buffett a Fortune en Most Powerful Women Summit un día antes de que el cierre terminara.

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El éxito, destacó, proviene de mirar con confianza a los horizontes a largo plazo. El partido republicano haría bien en aplicar la regla del Oráculo a su propia salud política y en dejar de correr temeroso en el momento.

Este artículo es de la edición del 18 de noviembre de 2013 de Fortune.

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