Shinzo Abe ‘revive’ la economía de Japón

Las medidas del Gobierno han llevado a un crecimiento del PIB y un aumento en los precios; sin embargo, algunas propuestas para flexibilizar el mercado laboral aún no se concretan.
yen  (Foto: Thinkstock)
Charles Riley
HONG KONG -

Ha transcurrido un año desde que Shinzo Abe puso en marcha su ambicioso plan de recuperación para Japón, y siete meses desde que el Banco Central nipón implementó la flexibilización cuantitativa en un intento por sacar del estancamiento a la economía.

Según la mayoría de las opiniones, la audaz estrategia (osada, dirían algunos) de Japón está funcionando bastante bien.

El primer ministro Abe ha aumentado el gasto público e instaló a un banquero central que no teme usar una agresiva política monetaria. Abe incluso elevó el impuesto sobre las ventas como un gesto a la disciplina presupuestaria.

La intención es que las medidas -conocidas bajo el término Abeconomía- acaben con años de deflación, generando un crecimiento más robusto para la tercera mayor economía del mundo.

En un panorama mundial dominado por el lento crecimiento y la incertidumbre política, Japón es ahora un inesperado sol naciente.

"Los indicadores económicos sugerirían que las etapas iniciales de la Abeconomía han tenido éxito", escribieron recientemente los analistas de Barclays.

Tal vez el factor más importante en el cambio de rumbo de Japón ha sido el Banco Central del país, encabezado por Haruhiko Kuroda. Antes reacio a implicarse en la política monetaria no convencional, el Banco de Japón ha adoptado la visión de Abe, instrumentando un masivo programa de compra de bonos.

Las compras -efectuadas a un ritmo anual de entre 60 y 70 billones de yenes- duplicarán la base monetaria del banco en dos años.

"En los últimos seis meses, nuestro esfuerzo en este frente ha sido un éxito", dijo Kuroda a los líderes empresariales esta semana. El Banco Central no ha dado ninguna indicación de tener planes de revertir el estímulo.

Los mercados han respondido de una manera espectacular, el yen ha caído 20% frente al dólar en el último año. El índice Nikkei ha subido un 60% durante el mismo período.

La depreciación de la moneda reduce el precio de las exportaciones de un país, haciéndolas más atractivas para los compradores internacionales al ofrecer un costo inferior al de los competidores, y algunas de las marcas emblemáticas de Japón ya están cosechando las recompensas. Toyota elevó el miércoles su pronóstico de ganancias para todo el año en un 12%, gracias a las fuertes ventas en Estados Unidos y a un yen más débil. Otras empresas, como Honda y Hitachi, también están beneficiándose de un yen que ya no está sobrevalorado.

Los efectos de la Abeconomía también se reflejan en los datos económicos. El producto interno bruto está creciendo de nuevo. Los precios han comenzado a subir, y las familias esperan que aumenten más.

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Sin embargo, es demasiado pronto para reconocer un éxito absoluto. Los salarios no han aumentado en la misma proporción, y las reformas estructurales prometidas han sido difíciles de aplicar.

El gobierno de Abe ha propuesto medidas para darle mayor flexibilidad al mercado laboral, fomentar la inmigración, reactivar las instalaciones nucleares e incrementar la participación de las mujeres en el mercado laboral. Pero la mayoría de esas ideas, hasta ahora, no han llegado a cristalizarse.

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