La Fed, lejos de disminuir su estímulo

El Banco Central mantendrá su apoyo monetario pese al buen reporte de empleo de octubre; detener la compra de bonos por 85,000 mdd significaría ignorar el caos político de Washington.
dolar  (Foto: Getty)
Nin-Hai Tseng

El informe mensual sobre el empleo en Estados Unidos publicado el viernes fue mejor de lo esperado, pero cualquiera que piense que eso significa que la Reserva Federal (Fed) comenzará a reducir su programa de estímulo económico ignora la disfunción de Washington.

Recordemos que en octubre, el Tío Sam se vio obligado a cerrar parcialmente sus oficinas y servicios luego de que las negociaciones presupuestarias llegaran a un punto muerto en el Congreso.

La medida no extrañó del todo al banco central, que ya auguraba que los legisladores no alcanzarían un acuerdo antes de que sobrevinieran fechas límite críticas en materia presupuestaria.

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En septiembre, la Fed sorprendió a Wall Street cuando retrasó los planes para disminuir su programa de compra de bonos de 85,000 millones de dólares (mdd) mensuales.

Y una vez más, el banco quizá tenga que preparase si hay otra pugna sobre el límite de la deuda pública.

El Gobierno federal pudo reanudar sus actividades, pero está financiado sólo hasta el 15 de enero. El país podría alcanzar nuevamente el techo de la deuda a principios de febrero.

Es cierto que ese punto muerto en Washington no parece haber tenido un impacto negativo en el crecimiento del empleo; a pesar de que miles de empleados federales estuvieron sin trabajo durante más de dos semanas durante el cierre (el llamado government shutdown), la economía creó 204,000 empleos en octubre, una cifra superior al aumento promedio del empleo de unos 180,000 puestos en los primeros nueve meses de este año.

El Departamento de Trabajo también revisó al alza los nuevos empleos generados en los meses de verano.

Y a pesar de que la tasa de desempleo de octubre subió ligeramente desde 7.2 a 7.3% gracias a los miles de empleados en excedencia a causa del shutdown, esos trabajadores regresaron a sus oficinas cuando el Gobierno reanudó sus actividades.

Todo esto podría sugerir que, después de todo, la inoperancia de Washington no destruirá a la economía, pero eso sería confiar demasiado en el Congreso.

Un cierre o shutdown del Gobierno es muy distinto a un incumplimiento o default, que los economistas temen podría traducirse en el desplome del dólar y todo tipo de estragos.

Y aunque el Congreso evitó que el país incumpliera sus pagos de la deuda durante la última pugna por el presupuesto, faltó poco para que ocurriera y no hay ninguna garantía de que un default no suceda si la pelea por la deuda se repite a principios del próximo año.

Esto no quiere decir que el informe mensual del empleo ya no sea relevante para la Fed. Las autoridades lo vigilan atentamente para determinar qué es lo mejor para la economía.

Sin embargo, el banco central ha demostrado que la parálisis legislativa de Washington se ha convertido en una amenaza más inmediata para la economía que cualquier dato que arroje el informe del empleo. Con tanta incertidumbre asolando el Congreso, es difícil ver que la Fed festeje a ciegas el panorama del empleo en octubre.

 

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