Mercado del arte: el gran negocio

La demanda de multimillonarios ha llevado los precios de las obras a niveles históricos; expertos descartan el riesgo de una burbuja, pese a la mayor especulación en el mercado.
lucienfreud  (Foto: Getty)
Ben Rooney
NUEVA YORK -

Este mes el mercado del arte batió récords, y algunos expertos piensan que esta apoteosis apenas está iniciando. Una venta de arte contemporáneo y de la posguerra organizada por la casa de subastas Christie's reunió más de 691 millones de dólares (mdd), la cifra más alta en la historia del sector.

La obra más destacada fue una pintura de Francis Bacon, "Tres estudios de Lucian Freud", que se vendió en 142 mdd, el precio más alto jamás pagado por una obra de arte ofrecida en subasta. Por su parte, en Sotheby's, una serigrafía de Andy Warhol se vendió días después por 105 mdd.

El mercado del arte ha ganado temperatura al tiempo que Wall Street ha batido también por su cuenta récords bursátiles. Las acciones se han disparado hasta máximos históricos. Así que esa abundancia podría desbordarse al mercado del arte, por cuanto los ya ricos son aún más ricos.

Pero, ¿existe una burbuja en el mercado del arte? Varios expertos dicen que no. Creen que los precios pueden seguir subiendo gracias a la creciente demanda de los coleccionistas extranjeros e individuos adinerados.

"Habrá burbujas en ciertos artistas", dijo el director ejecutivo de la firma de inversiones y asesoría Fine Art Fund Group, Philip Hoffman. "Pero el propio mercado se ha disparado".

Hoffman explica que la demanda de ciertos artistas de renombre ha aumentado, como Bacon, Mark Rothko y Jeff Koons. El martes pasado, por ejemplo, la escultura "Balloon Dog" de Koons alcanzó 58.4 mdd, una cantidad récord para una obra de arte de un artista vivo vendida en una subasta.

Pero las obras de otros artistas importantes, que no son tan populares en este momento, han tenido un precio más razonable, comentó Hoffman. "Son los trofeos los que están vendiéndose por enormes cantidades de dinero", explicó. Los compradores de estas obras, agregó, "quieren presumir una pieza de un artista de marca".

Hoffman señaló que su fondo sopesó ofertar 100 mdd por la pintura de Bacon, pero decidió que era "demasiado arriesgado".

Para Hoffman, más allá de estas superventas hay un sinnúmero de otras inversiones atractivas en el mercado del arte. Y la demanda de los coleccionistas ricos no muestra signos de disminuir. Su fondo ha crecido a 300 mdd en activos frente a los 10 mdd que gestionaba en 2005.

"Hay un enorme potencial en el mercado del arte, pero no necesariamente en Bacon", dijo. "No veremos pronto otro caso como ese".

Asiáticos

La principal analista del mercado en artnet -una compañía especializada en subastas de arte en línea- Katharine Markley, indicó que ha habido una fuerte demanda por parte de compradores extranjeros, sobre todo coleccionistas japoneses que se han beneficiado de la Abeconomía y de la gran alza del índice Nikkei este año.

"Hay muchos nuevos coleccionistas, especialmente internacionales, entrando al mercado", expresó. "Ellos tienen un enorme poder adquisitivo".

Los compradores chinos, que dominaron el mercado hasta 2011, también han estado muy activos en las últimas subastas, apuntó la experta.

Pero reconoció que los precios en los niveles actuales son algo espumosos. "Mucha gente se pregunta cuándo tocarán techo".

Para Markley, el mercado del arte está generalmente correlacionado con la salud de la economía, cuyo avance ha sido tibio a todos los efectos. Sin embargo, agregó que la demanda por el arte se mantuvo durante la crisis financiera de 2008 y no se detuvo hasta 2010.

"Es difícil saber si estamos en una burbuja", dijo. Pero otros la reconocen sin dificultad.

La industria del arte está siendo distorsionada por los compradores ricos que no siempre entienden lo que están comprando, sostiene un consultor de ArtBusiness.com en San Francisco, Alan Bamberger. "Este es un fenómeno exclusivo de los megaricos. No llega al resto del mundo del arte".

Bamberger opinó que el mercado se está volviendo más especulativo, los precios de obras de artistas jóvenes y no probados suben indiscriminadamente. Como resultado, los coleccionistas tradicionales se ven excluidos.

"A ellos (los compradores ricos) no les interesa esto a largo plazo. Están en esto para ver si pueden sacar provecho de la bonanza", advirtió. "Cuando el mercado se llena de personas que solo quieren tener algo de arte en sus portafolios, se trastoca el orden natural de las cosas".

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