Defensa de EU, en crisis de personal

El sector afronta una próxima jubilación masiva de trabajadores, agravada por los recortes al gasto; la industria aeroespacial será la más afectada, por lo que ya ha lanzado programas de...
industria espacial  (Foto: Getty)
Claire Zillman
(CNNExpansión) -

Hace dos semanas el secretario de Defensa de Estados Unidos, Chuck Hagel, advirtió que los recortes de gastos previstos relacionados con el ‘secuestro' por valor de 500,000 millones de dólares (mdd) al presupuesto de defensa durante los próximos 10 años "causarán una degradación innecesaria, estratégicamente errónea y peligrosa para la preparación y capacidad militar".

Los recortes tienen otra consecuencia, probablemente empeorarán la crisis de personal en la industria aeroespacial. El llamado tsunami de plata (el envejecimiento de la población del país) golpeará con particular fuerza  a esta industrial.  

El sector recibió una afluencia de trabajadores en la era del Apolo, cuando el programa espacial del país estaba haciendo lanzamientos a la Luna y dando de qué hablar. Los recortes a ese programa a mediados y finales de las décadas de 1970 y 1980, además de la Guerra de Vietnam y la Guerra Fría, evitaron que la industria recibiera una gran infusión de nuevos talentos.

Como resultado, la edad promedio de los trabajadores del sector aeroespacial y de defensa es de 45 años, 47 para un ingeniero aeronáutico, en comparación con el promedio de edad de 42 de todos los trabajadores estadounidenses, según una encuesta realizada por Aviation Week y la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos.

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La encuesta de Aviation Week (que computó las respuestas de empresas como Boeing, BAE Systems, Lockheed Martin y Northrop Grumman) mostró que este año, el 9.6% de los empleados o 62,000 personas, en el sector aeroespacial y de defensa eran elegibles para la jubilación.

Se espera que esta cifra aumente en cerca de dos puntos porcentuales cada año durante los próximos cuatro años, alcanzando el 18.5% en 2017, según la encuesta. "Hay una ola de jubilaciones por venir", dice Annalisa Weigel, profesora de Política Aeronáutica y Economía del Instituto de Tecnología de Massachusetts. "La pregunta es: ¿podrán reemplazar ese talento?".

Las industrias aeroespacial y de defensa están analizando esa pregunta cuidadosamente. 22% de los que respondieron a la encuesta de Aviation Week dijeron que la escasez de científicos e ingenieros de diseño era el factor más importante que afectaba la capacidad de su organización para expandir sus operaciones o cumplir con sus clientes; y el 35% dijo que una fuerza de trabajo altamente calificada sería el elemento más importante para el éxito de su organización en los próximos tres a cinco años.

A pesar de que a menudo recibe la mayor parte de la atención, la matrícula de estudiantes en las carreras universitarias relacionadas con Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) no es necesariamente el problema.

La National Science Foundation descubrió que entre 1972 y 2007, alrededor del 30% de los estudiantes de primer año planeaban especializarse en disciplinas relacionadas con las ciencias y la ingeniería. Para 2010, esa cifra era de 38%.

El problema no es el número de graduados de las carreras STEM, sino la capacidad de la industria aeroespacial para atraerlos, dice Weigel. De acuerdo con Aviation Week, el 60% de los estudiantes en las universidades preferidas por los empleadores aeroespaciales y de defensa dijeron considerar una carrera en esa industria en 2013, una baja desde 72% en 2012 y la cifra más baja en cuatro años.

"Los jóvenes están tomando un gran interés en la industria fuera del sector aeroespacial; en el cuidado de la salud, tecnología y en los Googles del mundo", dijo Weigel, quien administra una encuesta sobre las actitudes de los estudiantes aeroespaciales.

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Eso se debe a que los estudiantes de STEM, al igual que sus homólogos que se especializan en otros temas, quieren la responsabilidad, la capacidad de moverse en un empleo y una sensación inmediata de logro, que no es típica en los empleos aeroespaciales, donde un proyecto puede tardar una década completarse.

Además, está la cuestión de la remuneración. Mientras que el salario promedio anual de un ingeniero de software en un empleo aeroespacial de nivel medio es de 93,288 dólares (varios cientos de dólares por debajo del promedio nacional de un ingeniero de software)  Google paga a sus desarrolladores de software 128,336 dólares en promedio, de acuerdo con GlassDoor. Los desarrolladores de Apple reciben un salario base promedio de 114,413 dólares.

Competir por el talento con empresas de la talla de Google es una tarea difícil para muchas empresas de alta tecnología, pero el desafío de reclutamiento de la industria aeroespacial viene con un giro adicional;  no cualquiera puede llenar los puestos dejados por los jubilados.

El Reglamento Sobre el Tráfico Internacional de Armas (ITAR, por sus siglas en inglés) regula muchos de los aviones, cohetes, satélites y misiles que las empresas aeroespaciales y de defensa producen, lo que significa que la mayoría de los empleados deben ser ciudadanos estadounidenses y los puestos disponibles para los extranjeros son limitados.

Debido a estas restricciones, la reforma de inmigración y las visas adicionales para trabajadores extranjeros calificados que otras industrias de alta tecnología están vendiendo como una solución a la falta de competencias no tendrán el mismo efecto en la industria aeroespacial y de defensa, a menos que dicha reforma ofrezca un camino hacia la ciudadanía.

Los recortes en el presupuesto del Departamento de Defensa endurecerán los obstáculos a la contratación. "Siempre es difícil atraer a la gente en la industria", señaló Weigel, "y los recortes en el presupuesto de defensa y de la NASA que han reducido la población de empleados ciertamente no ayudan". Los despidos masivos y las reestructuraciones en empresas como Boeing tampoco son las mejores herramientas de reclutamiento.

Los programas aeroespaciales nuevos e innovadores son los mejores anzuelos para los jóvenes talentos, apunta Christian Marrone, vicepresidente de seguridad nacional y políticas de adquisiciones de la Aerospace Industries Association.

Pero el recorte previsto de 14,000 mdd en el gasto de investigación y desarrollo del Departamento de Defensa para los próximos dos años representa una amenaza a los nuevos proyectos que son asignados a los programas de posgrado de ingeniería y a las empresas aeroespaciales y de defensa. "¿Cómo puedes retener empleados cuando no tienes ese alto nivel de nuevo trabajo? ¿Cómo atraes a los nuevos graduados?", cuestiona Marrone.

Las compañías están tratando de responder a estas preguntas en el nivel universitario, estableciendo vínculos estrechos con programas conocidos por cultivar el talento STEM. Boeing, donde el 30% de sus trabajadores podría retirarse hoy si quisiera, se ha asociado con 17 escuelas de ingeniería, incluyendo la Universidad de Washington y la Universidad de Northwestern, en proyectos de tecnología e investigación y desarrollo, de acuerdo con Duane Schireman, directora de planificación estratégica de fuerza laboral en Boeing.

El año pasado, Boeing invirtió alrededor de 48 mdd en programas de educación para los jóvenes ingenieros, científicos y tecnólogos. "Boeing es una empresa de ingeniería. Si no podemos desarrollar soluciones para nuestros clientes, estamos fuera del negocio", dice Schireman.

Otras empresas han adoptado un enfoque similar basado en la educación. El mes pasado, General Electric Aviation y el Instituto de Investigación de la Universidad de Cincinnati (UCRI, por sus siglas en inglés) anunciaron el lanzamiento de un centro de investigación de GE en Evendale, campus Ohio.

GE contribuirá con 6 millones de dólares para patrocinar a seis investigadores del UCRI y a 19 estudiantes de licenciatura y posgrado del UCRI en los próximos tres años. Y a principios de este año, Northrup Grumman se comprometió nuevamente a patrocinar CyberPatriot, un concurso organizado en escuelas preparatorias por la Asociación de la Fuerza Aérea para alentar a los estudiantes a elegir carreras en seguridad cibernética y en las disciplinas STEM.

Marrone de la Aerospace Industries Association se siente alentado por el interés de las empresas en las universidades, aunque admitió que los resultados de los programas han sido mixtos. Sus propios esfuerzos para afrontar la crisis de mano de obra están enfocados ahora en el Capitolio, donde está tratando de crear conciencia sobre los peligros de recortar el presupuesto de desarrollo e investigación del Departamento de Defensa. Su discurso: "Hay mucho en juego".

La demanda de aviones civiles nunca ha sido mayor, y los pedidos pendientes de aeronaves no militares alcanzaron un récord de 582,000 millones de dólares a principios de este año. El sector aeroespacial generó una balanza de pagos de 64,000 mdd el año pasado, más que cualquier otro sector. Y además están las preocupaciones sobre la seguridad nacional.

"Al final del día, todo esto significa lo que el departamento puede dar un combatiente". Los recortes al sector de defensa y la escasez de mano de obra amenazan con romper la promesa hecha al personal militar darles la mejor tecnología disponible, concluye  Marrone.

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