JPMorgan-Twitter, en lío por deducciones

Las acusaciones independientes por evasión contra cada empresa son infundadas, dice Allan Sloan; la ley permite deducir gastos como acuerdos extrajudiciales y ganancias de accionistas.
dolares  (Foto: Thinkstock)
Allan Sloan

La extraña pareja formada por JPMorgan Chase y Twitter se volvió noticia el jueves cuando el banco canceló una reunión con el vicepresidente de la red social, Jimmy Lee, pues generó un caudal de tuits hostiles, como: "Cuando (el CEO de JPM) Jamie Dimon merienda bebés, ¿se los sirven poco hechos?"

El banco y la red social comparten también algo en común: Las dos compañías están siendo acusadas en Washington de evadir impuestos. Pero en ambos casos, las firmas están siendo injustamente acusadas, en mi opinión. Y valga decir que yo llevo años escribiendo sobre las lagunas fiscales, con la esperanza de que algunas de ellas sean eliminadas.

Comencemos primero con JPM, que el mes pasado pagó 5,150 millones de dólares (mdd) a Fannie Mae y Freddie Mac, las dos grandes hipotecarias respaldadas por el Gobierno, para resolver las demandas que hace tres años interpusieron estas dos sociedades paraestatales contra el banco en una disputa comercial sobre los negocios hipotecarios. Esos pagos (acuerdos extrajudiciales de demandas civiles que no llevan ningún cargo criminal) son ejemplos clásicos de gastos que una empresa puede deducir de impuestos.

Pero se armó la marimorena en Washington, donde se ha introducido una legislación para impedir que JPM pueda deducir esos pagos. Las multas y sanciones no son deducibles de impuestos, pero JPM no está siendo multada o sancionada en este caso, todo lo que ha hecho es resolver o zanjar extrajudicialmente una demanda comercial.

Lo que no han dicho quienes se oponen a esa deducción -y que pocas personas saben- es que cada centavo que JPM pagó a Fannie y Freddie irá a los contribuyentes. Y ello se debe a que ambas hipotecarias (muy acertadamente en mi opinión) tienen la obligación de entregar todas sus ganancias al Tesoro para compensar a los contribuyentes por haberlas rescatado hace cinco años (sí, el dinero del rescate provino del dinero de los contribuyentes estadounidenses).

Cierto, los contribuyentes estarían mejor servidos si el Tesoro obtuviera los 5,150 mdd sin que JPM pudiera ahorrar 35 centavos de cada dólar al deducirlos. ¿Pero es eso razonable? ¿O justo? No lo creo.

Ahora pasemos a Twitter, que de acuerdo con los senadores Carl Levin (demócrata de Michigan) y John McCain (republicano por Arizona) se beneficiará de una deducción impositiva de 154 mdd porque los empleados obtuvieron ganancias de las opciones sobre acciones como parte de la oferta pública inicial de la compañía.

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Según la legislación fiscal vigente, la ganancia que un empleado obtiene por el ejercicio de una opción sobre acción crea una deducción compensatoria para el empleador que le otorgó la acción. Para mí esta disposición tiene mucho sentido, pues las ganancias de las opciones son renta o ingresos del trabajo para los empleados, por lo que la lógica sugiere que es un gasto laboral deducible para la empresa.

El Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado (presidido por Levin y McCain) ha realizado un notable trabajo exhibiendo cosas tales como las detestables tretas fiscales de Apple. Pero en este caso, sólo están haciendo ruido. Ellos sostienen que Twitter y otras compañías que otorgan opciones deberían poder deducir únicamente el valor que le atribuyeron a las opciones cuando las otorgaron. En el caso de la red social, 7 mdd.

Por supuesto, si una empresa dedujo el valor de opciones que finalmente expiraron sin valor (lo que ha ocurrido algunas veces, como podrán afirmar algunos de mis colegas de Time Warner), se consideraría un abuso.

De cualquier forma, en el caso de las opciones de Twitter, como en el caso de los pagos a Fannie y Freddie por parte de JPM, los contribuyentes están saliendo muy, muy beneficiados.

Déjame mostrarte por qué. La deducción asociada a las opciones que obtendrá Twitter vale 35 centavos de dólar, pues la tasa impositiva corporativa máxima es del 35%. Sin embargo, el Tesoro cobrará mucho más de los empleados de la red social que lo que la firma se ahorrará en impuestos.

Supongamos que quienes ejercieron las opciones son contribuyentes que están en el tramo impositivo más alto, por lo que las ganancias que obtuvieron por las opciones serán gravadas con un impuesto sobre la renta del 39.6%; más el impuesto de 1.45% de Medicare; y la sobretasa de 0.9% de Medicare que aplica a los que tienen altos ingresos. Total: 41.95%. Además, Twitter aportará otro 1.45% de Medicare. Sumémoslo todo, y la deducción del 35% que tendrá se ve más que subsanada con la tasa de 43.4% que pagarán sus empleados por concepto de impuestos sobre la renta y Medicare.

La verdadera laguna, como ha señalado mi colega de Fortune Dan Primack, no es que la compañía deduzca los beneficios que obtuvieron sus empleados al ejercer las opciones sobre acciones. La laguna está, más bien, en el impuesto que no pagarán los capitalistas de riesgo sobre el porcentaje de los beneficios que reciben como inversores en títulos cuando se venden.

Bajo un código tributario justo, el carried interest de los capitalistas de riesgo (la participación en los beneficios), que estimo en 1,000 mdd basándome en la investigación de Dan, sería gravado como ingreso ordinario, lo que se traduciría para hacienda en la misma tasa de 43.4% que pagan Twitter y sus empleados sobre las ganancias de las opciones.

Sin embargo, debido a que los ingresos por concepto de carried interest se gravan como ganancias de capital, la tasa que deben pagar los capitalistas de riesgo es de sólo 23.8%: compuesta por la tasa de 20% a las ganancias de capital y la sobretasa de 3.8% a los ingresos devengados por inversiones de personas con altos ingresos.

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Para el Tesoro, esa diferencia entre 43.4 y 23.8% - 19.6% de 1,000 millones de dólares, muy superior a la supuesta laguna que favorece a Twitter en el caso de las opciones - es el verdadero escándalo. Pero hasta ahora, a pesar de años de hablar sobre la eliminación de esta laguna fiscal, todavía existe.

Si los políticos que se dedican a atacar a JPM y Twitter cerraran la laguna del carried interest, sería el primero en felicitarlos. Pero francamente no tengo mis esperanzas puestas en ello.

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