Francia, del escándalo a los recortes

El plan de recortes fiscales anunciado por el presidente busca retomar competitividad económica; Hollande, en medio de polémicas por una supuesta relación, recudirá el gasto público en 50,000 mde.
hollande  (Foto: Getty)
Mark Thompson
LONDRES -

En medio de una tormenta mediática sobre su vida privada, el presidente francés Francois Hollande dio a conocer el martes un programa de recortes fiscales y de gasto en un intento por revivir la confianza en la estancada economía de su país.

La segunda mayor economía de la eurozona apenas creció en 2013, lastrando la más amplia recuperación de la región de una prolongada recesión, la más larga en su historia. El desempleo en Francia, de poco menos de 11%, es más alto que hace un año.

"Es hora de resolver el problema más importante que enfrenta nuestro país", dijo el mandatario a la prensa. "Tenemos que producir más, necesitamos producir mejor".

Fue la primera aparición de Hollande ante periodistas desde que un periódico sensacionalista galo difundiera el amorío que sostenía con una actriz francesa.

"Estos son momentos dolorosos, pero tengo un principio: los asuntos privados se tratan en privado", dijo.

El desempeño de la nación se ha quedado muy por detrás del de Alemania, y de algunos estados más débiles de la eurozona, suscitando que algunos analistas etiqueten al país como el "enfermo de Europa".

Elegido en 2012 con la promesa de primar la creación de empleo sobre la austeridad, el presidente socialista ha estado ensayando con reformas por más de un año. Pero su predilección temprana por aumentar los impuestos en vez de recortar el gasto para  controlar el endeudamiento gubernamental preocupó al sector empresarial, y las modestas reformas al mercado laboral no han logrado atraer la inversión de las empresas.

Los socios europeos y las instituciones internacionales han pedido al presidente ser más audaz con sus reformas económicas. Y la agencia de calificación S&P degradó la nota de Francia en noviembre, ante el temor de que el Gobierno no será capaz de restaurar la competitividad de la economía.

El presidente asumió un tono diferente este martes, haciendo hincapié en la necesidad de reducir la carga de los impuestos a la nómina, las aportaciones obligatorias sobre el salario y la regulación para restaurar el crecimiento.

"No podremos reducir el desempleo a menos que haya creación de empleo por las empresas", confesó.

El gasto público se reduciría en unos 50,000 millones de euros entre 2015 y 2017. Sobre una base anualizada, tal recorte representa un ligero aumento con respecto al recorte de 15,000 millones de euros fijado como meta para el año 2014.

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Esto permitirá que el Gobierno elimine gradualmente algunas cotizaciones sociales que recaen sobre las empresas y los trabajadores independientes, aliviando su carga fiscal en un rango de 30,000 millones a 35,000 millones de euros.

"El futuro de la política económica francesa se verá cada vez más como el de la anterior mayoría conservadora", anticipó un analista de BNP Paribas, Dominique Barbet.

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