Argentina se asoma a una crisis

El país se arriesga a acelerar la ya elevada inflación al relajar el mercado cambiario; el ministro de Economía afirma que el alza del dólar es provocada por particulares y acusa a Shell.
Argentina  (Foto: Getty)
BUENOS AIRES (CNN) -

Argentina hizo una apuesta riesgosa al relajar este viernes su estricto control de cambios: su jugada puede provocar una estampida sobre el dólar, acelerar la ya elevada inflación y profundizar el drenaje de reservas internacionales. El argumento oficial para eliminar la prohibición de adquirir dólares con fines de ahorro y para reducir el impuesto sobre su compra fue que el tipo de cambio llegó a un punto de equilibrio.

Pero economistas y opositores políticos creen que la decisión muestra el fracaso de la política económica.

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El jueves, el peso argentino se derrumbó un 11% , su peor caída en 12 años a pesar de los controles cambiarios. La moneda local cerró a un promedio de 8 pesos por dólar en el mercado interbancario tras llegar a derrumbarse un 14.2% a 8.30 pesos.

El peso acumula una devaluación de más del 18% en 2014

En este contexto, el ministro de Economía, Axel Kicillof, aseguró en entrevista con la Radio Continental que las alzas en el mercado ilegal y las de esta semana en el oficial, están provocadas por intereses particulares que pretenden desestabilizar "el proyecto económico", según reporta el sitio en Internet del diario español El País.

En concreto, citó a la compañía petrolera Shell. "Ayer, alrededor de las 12:20 de la tarde el dólar estaba cotizándose a 7.20 en el mercado. Y hubo un pedido de compra de dólares por 8.40, que luego terminó en 8.70 (...) Es como que yo entro en una verdulería y el tomate está a 11 pesos y digo: Yo quiero comprar por 40. No, pero está a 12. No, yo quiero comprar por 40".

Kicillof explicó que la depreciación se produjo a causa de un pedido de 3.5 millones de dólares por parte de por compañía Shell, "que quiso poner el dólar a 8.40". El presidente de Shell en Argentina, Juan José Aranguren, se apresuró a desmentir de forma rotunda cualquier intento desestabilizador, detalló El País.

Aunque la devaluación de la moneda es un aliciente para el golpeado sector exportador argentino, cuyos costos se dispararon por la escalada de los precios, también puede ser el combustible que genere un círculo vicioso de inflación en una economía completamente dolarizada.

Con la flexibilización del control de cambios, las posibilidades de una corrida sobre el dólar son altas porque los ahorristas están ansiosos por comprar divisas.

Y eso abriría la puerta a algo que los argentinos conocen bien: una nueva escalada de los precios.

Desde la noche del jueves las empresas de electrodomésticos (que importan la mayoría de sus componentes) comenzaron a subir los precios de sus productos. Las automotrices frenaron la venta de vehículos nacionales e importados para evaluar la situación, según fuentes del sector.

La inflación argentina es una de las más elevadas en Latinoamérica, y cálculos privados la estimaron en un 25% para el año pasado y pronostican un mínimo de 30% para éste.

Al menos esos eran los cálculos antes de que se conociera la medida de este viernes, que llega justo cuando comienzan las renegociaciones salariales en la que los gremios del país buscan como mínimo un alza de 35%

"El problema es que entremos en una economía mucho más inflacionaria", dijo el economista Martin Rapetti, investigador del Centro de Estudios de Estado y Sociedad.

"El dólar es un activo que, a diferencia de otros, tiene un precio que arrastra a todos los precios de la economía, añadió.

El recuerdo de la hiperinflación de fines de la década de 1980 aún está fresco entre muchos argentinos. Entonces, los precios llegaron a acumular un alza del 3,000% ciento anual.

Aunque a diferencia de esa época Argentina hoy tiene un bajo nivel de deuda y un déficit fiscal reducido que la blindan contra una crisis de esas proporciones, todavía tiene mucho de qué preocuparse.

"A menos que la jugada para debilitar la moneda esté seguida por una ancla para limitar la inflación a través de una política fiscal y monetaria coordinada, las ganancias nominales de un tipo de cambio más débil probablemente sean de corta vida", dijo Morgan Stanley en un reporte.

La cuestión ahora es cómo hará el Banco Central para satisfacer la demanda de dólares cuando las divisas escasean por las menores exportaciones, un bajo nivel de inversión extranjera y la falta de acceso al mercado internacional de capitales.

Las reservas del Banco Central cayeron casi un 40% desde que la presidenta Cristina Fernández impuso el control de cambios a fines del 2011, que apenas permitía adquirir divisas a las empresas para operaciones de comercio exterior.

La autoridad monetaria ha tenido que inyectar dólares a diario en el mercado para mantener la economía a flote. También se vio forzada a transferir divisas al Tesoro para pagar vencimientos de deuda.

"Están agregando más demanda (de dólares). Esto no funciona así", dijo el economista Aldo Abram. El Banco Central "va a seguir perdiendo reservas", subrayó.

Las restricciones también han disparado la cotización del billete verde en el mercado negro, donde el peso vale alrededor de un 50% menos que en el mercado oficial.

Pero los analistas coinciden en que la crisis cambiaria es un síntoma y no la enfermedad que azota a la economía argentina, que este año el Gobierno espera se expanda cerca de un 6% mientras economistas privados calculan un 2%

"Si no complementan la decisión de esta semana con más anuncios para mejorar las expectativas de inflación y devaluación de los agentes económicos deberíamos esperar más expectativas de inflación y devaluación", dijo Ignacio Labaqui, analista en Medley Global Advisors.

"Aún falta un anuncio con una estrategia coherente para contener la inflación", sostuvo.

Los economistas han dicho que, para moderar las presiones inflacionaria, el Gobierno debe reducir su elevado gasto público con el que mantiene fuerte al consumo doméstico. Esto implicaría enfriar a la economía, una decisión política que la presidenta considera inaceptable.

Fernández sabe que eso podría causar inestabilidad social, porque implicaría reducir un enorme entramado de subsidios sociales que han reducido la pobreza y el desempleo.

La reacción del Banco Central

El Banco Central argentino cerró la rueda cambiaria de este viernes con un saldo vendedor de 160 millones de dólares de sus reservas tras el anuncio de la flexibilización del mercado de cambios, dijeron operadores.

En la semana, la entidad monetaria se desprendió de unos 400 millones de dólares dentro de su política cambiaria de mantener un tipo de cambio administrado.

El Banco anunció este viernes que elevará hasta en 600 puntos básicos las tasas de interés para su próxima subasta de letras LEBAC, que tendrá lugar el martes.

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La autoridad monetaria dijo también que agregará a su tradicional subasta de títulos internos letras nominadas en dólares estadounidenses por las que pagará hasta un 4% anual.

"Para todas las especies licitadas del segmento a tasa fija en pesos, el sistema de adjudicación será el holandés (precio único), excepto en los casos particulares de las LEBACs Internas a 70 y 98 días de plazo residual, para cuyos tramos competitivos se han establecido tasas de corte predeterminadas del 25.52% (precio: 0,953341) y del 25.89% (precio: 0,935005) respectivamente", dijo la autoridad monetaria.

En la operación de la semana pasada esas tasas eran del 19.52% y del 19.89%,  respectivamente.

Las medidas buscan atraer el depósito de dinero a plazo en los bancos locales, cuyas tasas por debajo de la inflación han desalentado a los ahorristas. También persigue la captación de divisas por parte de los bancos.

Mercados

La Bolsa argentina cerró este viernes con una caída del 3.92%, encabezada por acciones de empresas locales, en una plaza cautelosa luego de que el Gobierno anunciara una parcial liberación del mercado de cambios.

El índice accionario líder Merval concluyó a 5,545.21 unidades, por la caída de 6.78% anotada en las acciones de la petrolera YPF.

Operadores dijeron que la cautela de los inversores provoca tomas de ganancias principalmente sobre acciones con riesgo argentino.

El Merval acumuló en la semana una baja del 5.35%.

La cotización del peso argentino cayó abruptamente este viernes en la plaza financiera de Uruguay y cerró a 19.64 unidades por dólar en el mercado minorista, ante la incertidumbre por los anuncios del Gobierno.

El jueves el peso argentino había finalizado la sesión a 14.69 unidades por dólar, según la pizarra del estatal Banco República, que oficia como referencia para la plaza montevideana.

El peso argentino cerró a 1.10 pesos uruguayos a la compra y 2.50 a la venta, desde un cierre de 1.45/2.45 el jueves, mientras que el dólar cotizaba el viernes a 21.60 pesos uruguayos para la compra.

Por el contrario, cambiar dólares a pesos argentinos pagaba 8.88 en el mercado al público.

El peso argentino en el mercado informal de cambios subió este viernes un 11.97% 11.55/11.70 unidades por dólar tras el anuncio del Gobierno de que flexibilizará el control de cambios, dijeron operadores.

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Agregaron que la recuperación se desarrolló dentro de un mercado chico y expectante a la espera de detalles sobre la aplicación de las anunciadas nuevas normas cambiarias que permitirían comprar divisas para atesoramiento.

El peso en la plaza marginal había marcado un valor piso de 13.1 unidades por dólar en la sesión previa.

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